Cómo blindar el patrimonio personal
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Cómo blindar el patrimonio personal

Qué es y cómo funciona la opción del fideicomiso administrativo.

Por Carla Quiroga 11 de Mayo 2016

En el día a día los argentinos conviven con el desafío permanente de una macro que no da tregua en un clima de negocios cada vez más enrarecido. A los cambios repentinos del mercado, la inseguridad jurídica, una industria del juicio en ascenso y un permanente cambio en las reglas de juego se suma la necesidad imperiosa de proteger el  patrimonio personal.

De hecho cada vez son más los empresarios y directores de empresas que reorganizan sus patrimonios dentro de los fideicomisos familiares -en los que incluyen sus inmuebles entre otros activos-, como una forma de protegerlos por ejemplo del ataque de juicios laborales. “Existen herramientas para blindar el patrimonio como el fideicomiso de administración que brinda protección a quien transfiera sus bienes porque actúa como un patrimonio escindido de éste. A diferencia de una sociedad cuyas acciones pueden embargarse, el fideicomiso al no tener accionistas sino beneficiarios, los activos dentro de éste son inatacables”, detalla Fernando Díaz, director de la gerenciadora de patrimonios FDI. En otras palabras lo que permite es “encapsular” los bienes y dejar establecido la persona o empresa que se desea que actúe como administrador-gerenciador –fiduciario-.

El dato clave es que los bienes que se aportan a un fideicomiso de administración - en general  inmuebles, participaciones societarias, dinero y otros activos-  constituyen un patrimonio separado del patrimonio del fiduciante –que es el dueño original de los bienes aportados- y del fiduciario -que es el administrador del fideicomiso- y quedan exentos de la acción singular o colectiva de posibles acreedores que pudiese tener el fiduciante –el dueño original de los bienes-. Es decir, los acreedores podrían ejercer sus derechos sobre los pagos, rentas o beneficios que el fideicomiso le haga llegar al dueño original, no así en caso de que los beneficiarios sean terceras personas, como ser sus hijos o herederos”. “El fiduciario es generalmente una entidad inscripta y regulada que se especializa en administrar fideicomisos, cumpliendo estrictamente el mandato establecido por quien lo conformó -el dueño original o fiduciante-, en beneficio de este último y de sus herederos”, agrega Díaz quien cree fundamental el involucramiento en la tarea del abogado, el escribano y el tributarista que asesora a la familia.  

Por otro parte este instrumento legal además de blindar los activos personales del ataque de terceros permite reducir la carga impositiva en el impuesto sobre los bienes personales, el impuesto a las ganancias y el nuevo impuesto -decretado a fines del 2013- sobre los dividendos de sociedades. También es una buena opción para la transmisión de bienes de una generación a la otra. Al automatizar el proceso de transmisión de bienes a partir del fallecimiento del dueño original, y por ende, reduce a un mínimo las costas de abogados y los tiempos de traspaso de los activos hacia los herederos.“ Reemplaza a la donación que a partir de la entrada en vigencia del nuevo Código Civil, podría ser “objetado” hasta transcurridos diez años del fallecimiento del donante”, detalla Díaz.

La ventaja en un proceso de planificación sucesoria es que cuando se conforma el fideicomiso, se prevén en el contrato determinados actos que son objeto de consideración luego de la muerte del beneficiario, quedando establecido así como instrumento sucesorio. Esto permite evitar todos los trámites y costas que generalmente involucran los procesos sucesorios. Una vez iniciada la sucesión, no se denuncian los bienes objeto del fideicomiso ya que no se encuentran a nombre del causante/fiduciante sino a nombre del fideicomiso. “Esto a su vez permite ventajas adicionales desde el punto de vista impositivo, específicamente para el impuesto a la transmisión gratuita de bienes en la Provincia de Buenos Aires, o mal llamado impuesto a la herencia. Se puede dejar establecido que una vez fallecido el dueño original-fiduciante-beneficiario primario, sus descendientes puedan optar por continuar el fideicomiso en vez de recibir los activos –lo cual originaría la aplicación del impuesto-, y que eventualmente sólo reciban los frutos o rentas que generan los activos dentro del fideicomiso”, finaliza Díaz.



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1 Comentario

Oscar Aquino Reportar Responder

excelente información...

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