Wikigate: hasta dónde puede escalar el escándalo

Wikigate: hasta dónde puede escalar el escándalo

La mayor filtración de la historia, que tiene hoy en vilo a la Casa Blanca, tendrá sin duda serias consecuencias en las relaciones de los Estados Unidos con el mundo. Sin embargo, el impacto en la política interna de los países afectados es todavía impredecible. Las revelaciones sobre la Argentina y los 200 mil wiki-cables confidenciales que quedan por develar. 03 de Diciembre 2010

Estupor. Comparable, en términos simbólicos, con las imágenes del 11 de septiembre de 2001. Porque para la Casa Blanca Wikileaks se convirtió en el primer atentado diplomático de su historia.

El Wikigate tendrá consecuencias cruzadas: primero en la relación de los Estados Unidos con los países del mundo, pero también un daño colateral por generar dentro de cada nación enfrentamientos internos por dichos que políticos y funcionarios confiaron en secreto a los diplomáticos estadounidenses.

Sólo en la Argentina, con apenas una decena de cables revelados, quedaron expuestas públicamente las dudas norteamericanas sobre la salud mental de la presidente Cristina Kirchner, las sospechas sobre el jefe de Gabinete Aníbal Fernández por supuestos vínculos con el narcotráfico y la inquietud personal de la secretaria de Estado Hillary Clinton por un eventual ataque militar a las islas Malvinas en caso de que se compruebe la existencia de petróleo comercialmente viable en las islas.

Este es sólo el microclima nacional. Pero basta con asomar la mirada a los diarios del mundo para comprobar que el caos diplomático es generalizado.

Están los comentarios coloridos de los funcionarios estadounidenses, dignos de un programa de chimentos de la tarde. Que el príncipe Andrés de Inglaterra "es un maleducado". Que el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, es "irresponsable, vanidoso e ineficaz". Y que su estilo le permite conectar con el premier ruso Vladimir Putin, a quien se tilda de "autoritario y machista". O que el presidente francés Nicholas Sarkozy presionó en 2008 a Arabia Saudí para que su entonces novia Carla Bruni lo acompañara en su primer viaje al país árabe, pero Riad se negó a aceptarlo porque no estaban todavía casados. Pura comidilla de cocktail de embajadas escrita en documentos oficiales.

Pero también están los 90.000 cables confidenciales que exhiben detalles tremendos sobre el accionar de las tropas estadounidenses en Afganistán.

Un centenar de muertes de civiles afganos en manos de militares norteamericanos, la creación de una fuerza especial para asesinar altos mandos talibanes, crímenes de periodistas por error hasta ahora negados, son sólo algunas de las graves revelaciones de los documentos.

Y eso que Julian Assange, el físico australiano fundador de Wikileaks, aseguró que el material publicado no incluye documentos de máxima seguridad ni informes de la CIA sobre lo actuado en Afganistán desde el comienzo de la guerra.

Julio Burdman, director de la carrera de Relaciones Internacionales de la Universidad de Belgrano, evalúa que "el impacto de las filtraciones en Wikileaks sobre las relaciones internaciones de los Estados Unidos va a ser menor comparada a otros frentes. Va a tener mayores consecuencias sobre la política interna en cada uno de los países". Y añade: "La dirigencia política, como hemos visto en la Argentina, se va a confesar allí. Por lo tanto, esta filtración es más nociva para alguien como Sergio Massa y su posición dentro del peronismo, que para la relación Estados Unidos-Argentina".

Burdman menciona a Massa porque el intendente de Tigre es protagonista de varios cables reservados en los que la embajadora Vilma Martínez cuenta conversaciones con el ex jefe de Gabinete en donde habría calificado a Néstor Kirchner como un "monstruo" y habría asegurado que la Presidente hacía todo lo que su esposo le ordenaba. Massa niega todo.

Burdman, consultado por WE, advierte que "en muchos otros países, también tendrá impacto en la política doméstica. E incluso en los Estados Unidos el mayor impacto que podría tener es interno, especialmente cuando se conozcan más datos, si es que aparecen, vinculados con la guerra contra el terrorismo, Afganistan o el 11-S".

Justamente, es lo que está sucediendo a medida que aparecen nuevos documentos. Porque hasta ahora se han revelado menos de 1000 cables de los 251 mil filtrados a Wikileaks.

Cada país tiene su propio wiki-escándalo. A saber y sólo hasta anoche, porque hay nuevas revelaciones todos los días:

España:
- El escándalo de los vuelos de la CIA ocupa las portadas. Fueron vuelos clandestinos que utilizaron aeropuertos europeos y llevaban sospechosos de terrorismo capturados ilegalmente. Según los cables el gobierno de José Luis Rodriguez Zapatero y el de George Bush acordaron evitar que avance la investigación judicial y minimizar su impacto en la opinión pública, publicó el diario El País.

- El juez Baltazar Garzón antiamericano. La Embajada de EE.UU. en Madrid tuvo en su punto de mira a la Audiencia Nacional y, sobre todo, a los jueces y fiscales que manejan asuntos que afecten a su país. Los documentos secretos revelan que uno de los magistrados con mayor marcaje era Baltasar Garzón, sobre todo ante la posibilidad de que iniciara procedimiento contra autoridades estadounidenses por torturas a presos en Guantánamo. (El País)

Eje Putín-Berlusconi: Washington rechaza y desconfía de la amistad entre Berlusconi y Putin, y la considera "corrosiva" para los intereses de Occidente porque determina la política exterior de Italia y "pone en peligro la seguridad energética europea". (El País)

Rusia: "Es un país corrupto, autocrático, centrado en el liderazgo de Vladimir Putin, cuyos funcionarios, oligarcas y crimen organizado integran un "estado mafioso virtual". (The Guardian)

"El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, no toma "ninguna decisión importante" sin consultar de forma "casi siempre oscura para el mundo exterior" con el primer ministro, Vladímir Putin, quien "gobierna entre bastidores" (El País).

Reino Unido. Varios cables revelados ayer aseguran que el Gobierno de Blair ofreció a los EE.UU. almacenar bombas racimo en su país. Este ofrecimiento se hizo cuando David Miliband era ministro de Exteriores y se ocultó al Parlamento.

Irán. Además de considerar a Mahmud Ahmadineyad como el nuevo Hitler, Washington cuenta en un informe de tres páginas en mayo de 2009 que Irán estaba ayudando a Bolivia y Venezuela en un teórico programa nuclear.

"Una guerra convencional ahora sería preferible a un Irán nuclear", llegan a pedir los gobernantes de Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahréin en sus conversaciones con altos cargos de EE.UU.", según documentos publicados por El País. Y le piden a Washington que frene la escalada nuclear de Irán como sea.

Son algunos de los ejemplos de las crisis domésticas que han generado los datos develados por Wikileaks.

"Hasta acá lo que nos enteramos es la composición de personajes que funcionarios de la Embajada de EE.UU. hacen de distintas figuras públicas. El impacto mayor es sobre los que sirvieron de fuente. La gente seguirá reuniéndose con la embajada de EE.UU. pero tomarán más recaudos. Cuando estas personas van, hablan y participan en reuniones con funcionarios de la Embajada suponen que su identidad va a quedar preservada. Sabían que la persona iba a reportar lo que no se imaginaban es que se iba a filtrar", analiza Ignacio Labaqui, profesor del Instituto de Ciencias Póliticas y Relaciones Internacionales de la UCA.

Para el profesor Khatchik Der Ghougassian de la Universidad de San Andrés, "Wikileaks representa la banalización de la política exterior, que tampoco es una gran novedad. Es una forma instaurada por la administración Bush. Acordémonos de lo que hizo el secretario del Tesoro de los Estados Unidos en 2001, cuando estalló el colapso, el secretario del Tesoro dijo vamos a dejar que caiga la Argentina para que sirva de ejemplo. Lo que dijo Ramstein de los aliados europeos, de la nueva Eruopa y la vieja Europa, si bien no afectan personas directamente como algunos cables lo hacen pero en el fondo es la misma arrogancia que refleja este episodio particular que es la proyeccion global muy negativa y abrupta de la administración Bush después del 11S".

Leaks significa filtración, goteo en castellano. Y es precisamente lo que está sucediendo. A medida que pasan las horas, las revelaciones nuevas profundizan aún más el estupor generalizado por pensamientos y opiniones que los Estados Unidos tenía y tiene sobre el mundo. No sólo sobre la Argentina.

Está claro que después del Wiki-gate todo cambiará. Washington deberá reconstruir una a una las relaciones personales con los países del planeta. Pero además, aquel rol de ordenador del mundo que Barack Obama intentó recomponer luego de las medidas unilaterales e impopulares de George Bush ha quedado en un estado deplorable.

¿Desde qué lugar los Estados Unidos puede condenar violaciones a los derechos humanos con lo que ocurre en Afganistán? O algo más simple: ¿cómo los embajadores estadounidenses se relacionarán en el día a día, buscando información en sus destinos? ¿Quién va a confiarles información reservada a partir de hoy? ¿Cómo puede Clinton sentarse a conversar con la presidente Kirchner después de haber pedido un informe sobre su salud mental?. Seguramente lo hará, porque es su trabajo y es así la diplomacia, pero ya desde una posición de mayor debilidad. Porque Estados Unidos no para de pedir disculpas a los diferentes presidentes, una disculpa global que no alcanza a parar el atentado contra su liderazgo internacional, que hoy ha sido destruido.

Y lo peor es que ni siquiera es tiempo de reconstrucción, porque la bomba aún no terminó de estallar. Quedan todavía 200 mil wiki-cables por descubrir.



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