¿Vuelven los deals o son sólo destellos?

Bulgheroni-CNOOC y Bemberg-Peñaflor marcaron el retorno de los apellidos tradicionales. Quiénes buscan oportunidades. Los sectores bajo la lupa. 19 de Mayo 2010
De repente, los apellidos tradicionales volvieron a ser protagonistas del alicaído mercado de fusiones y adquisiciones local. Las transacciones que involucraron, por un lado, a los hermanos Bulgheroni, quienes vendieron el 50 por ciento de Bridas al gigante petrolero chino CNOOC (China Nacional Offshore Oil Corporation) en US$ 3100 millones; y, por el otro, a una rama de la familia Bemberg –que se alzó con la mitad de Peñaflor tras desembolsar unos US$ 300 millones– ganaron los títulos de los medios en el último mes y medio. Una semana antes del cierre de esta edición, se sumó el caso del Banco Patagonia, cuyo 51 por ciento fue adquirido finalmente por el Banco do Brasil en US$ 480 millones, luego de extensas negociaciones que se iniciaron en la segunda parte de 2009. Pregunta de rigor: ¿se trata de operaciones aisladas o puede afirmarse que hay un cambio de tendencia en materia de M&A? ¿Retornó el interés por las empresas argentinas tanto de jugadores internacionales como locales, luego de años en los que el entorno político desalentó el clima de inversión?

Los principales analistas tienen visiones divergentes a la hora de hablar de un efectivo punto de inflexión. Pero coinciden en algo: las consultas crecen y se percibe otro apetito. Como si la consigna dominante fuera estar atento a las oportunidades para posicionarse de cara a un nuevo ciclo, más allá de 2012.

“El nivel de actividad está planchado en 100/120 operaciones por año. Y muy atado al nivel de las inversiones extranjeras: cuando la Argentina se vuelve menos atractiva, el mercado de M&A cae a la mitad”, contextualiza Patricio Rotman, director Ejecutivo de la consultora Finanzas & Gestión. “La oportunidad sigue dominando a la estrategia. Quienes compran lo hacen más movidos por lo que surge que por una concepción global de adquirir empresas para crecer”, agrega.

Para Rotman, lo ocurrido en los primeros cuatro meses del año se enmarca en esa tendencia, y los deals Bulgheroni-CNOOC y Bemberg-Peñaflor no implican un cambio de ciclo. “Lo importante es analizar la cantidad de operaciones, más que los montos –dice–. La de Bulgheroni es una transacción de otro calibre, que se da cada tanto. Más allá de eso, hubo una sola operación de más de US$ 20 millones de un grupo estratégico ingresando a la Argentina en lo que va del año”, en alusión a la venta del 15 por ciento de Fate (del grupo conducido por Javier Madanes Quintanilla, también dueño de Aluar) a la productora de caucho brasileña Vipal, en US$ 40 millones.

Este tipo de transacción marca el perfil de lo que puede verse en adelante, según Rotman: empresarios locales que buscan entrar al juego regional a través de una venta o asociación. El deal del 50 por ciento de Bridas sorprendió a todos. Si bien se sabía de las intenciones de CNOOC de hacer pie en la región –mantuvo conversaciones con Repsol para comprar YPF en 2009–, los operadores no estaban al tanto de la transacción, que se empezó a cerrar en octubre de 2009 en China. Bulgheroni conocía a sus nuevos socios desde 2005, cuando quiso sumarlos a su negocio de gas en Turkmenistán, cuentan allegados a la movida. En el caso de Peñaflor, en cambio, la sociedad Terold, perteneciente a una rama de herederos de los Bemberg –entre ellos, los Montalembert–, venía en conversaciones con DLJ Merchant Banking Partners desde hace más de un año, al menos. La intención de la familia de retornar al negocio de bebidas tras la venta de Quilmes siempre existió, y Peñaflor –que controla bodegas como Trapiche, Santa Ana y Michel Torino, entre otras– resultó el objetivo ideal. En el mercado dicen que los Montalembert querían invertir en un negocio sofisticado, y por ello habrían declinado entrar en otros sectores con menos glamour en los últimos años.

La venta de DLJ, en tanto, se enmarca en el ciclo lógico de salida para un fondo. Aunque no está claro que los Bemberg tomen la totalidad del paquete en el mediano plazo, como indicaría la lógica. “La experiencia en distribución del equipo de los Bemberg (conducido por los ex Quilmes Agustín García Mansilla y Néstor del Campo) puede potenciar el negocio y hacer que DLJ quiera quedarse. Encontró un socio clave”, especula un conocedor del sector.

Sin deals estratégicos
Santiago Alsina, director Ejecutivo de MBA Lazard, analiza el rumbo del mercado. “El auténtico M&A estratégico, de players que vienen del exterior a invertir, prácticamente no existe, son casos contados. Muchas de las transacciones que se contabilizan como M&A no responden a lo que se entiende por verdaderas operaciones”, sentencia. Y agrega que los plazos para cerrar cada deal siguen siendo más extensos que en otros países de la región por cuestiones regulatorias, lo cual constituye una traba adicional.

De todos modos, hay sectores que se mantienen activos y despiertan miradas. “Estamos observando un movimiento creciente. Empezó a fines del año pasado, y ahora va tomando velocidad. Lo noto en los llamados del exterior y los pedidos de due diligence”, señala Eduardo De Bonis, socio de Deloitte Corporate Finance. Marcos Ayerra, socio de Infupa, también observa más actividad que en 2009, cuando, según sus registros, el número de operaciones totalizó 61. “Hay gente que apuesta a un cambio de expectativas después de 2011”, sostiene. Ignacio Aquino, socio de Corporate Finance & Recovery de PricewaterhouseCoopers, tiene la misma impresión, aunque, aclara, el fenómeno es todavía incipiente. 

Las principales oportunidades se mantienen en sectores clásicos como el agrobusiness, donde descansan las mayores ventajas competitivas de la Argentina. “En el agro siguen entrando fondos en forma cuantiosa, con objetivos muy específicos”, apunta De Bonis. Alimentos y bebidas también figura a la cabeza en esa lista, y no habría que extrañarse si, en los próximos meses, se producen novedades en el rubro cervecero, comentan en el mercado.

“Cargill, Dreyfus y los fondos especializados como Adeco Agro, El Tejar y Los Grobo siempre están mirando activos y se anotan en los procesos cuando aparece algo interesante”, revela un consultor. Otro sector que despierta mucho interés es el farmacéutico, donde existen buenos márgenes y players locales con proyección regional, como Bagó y Roemmers, señala Alsina. Hay grupos brasileños e indios estudiando oportunidades, además de los locales, dicen en la industria.

En el sector financiero también pueden concretarse transacciones, según los especialistas. La movida del Banco do Brasil al entrar al Patagonia no sería la única de este año. El otro gigante brasileño, Itaú, estaría a la caza de oportunidades para incrementar su presencia en el mercado. Circuló hace unos meses un rumor –luego desestimado– de que estaba interesado en el Standard Bank, en el marco de una operación global. Pero la decisión de seguir creciendo en la Argentina estaría tomada.

Utilities devaluados
En servicios públicos, la situación es diferente, a la luz de los retrasos en las tarifas. “Los activos argentinos siguen siendo más baratos que en otros países de la región, como Brasil o Chile. Y hay expectativas de que mejoren las variables del sector energético, apuntando a un cambio en las reglas de juego después de 2012”, sostiene Daniel Serventi, socio de transacciones de Ernst & Young.

Pero el potencial atractivo choca con las restricciones que viven los eventuales vendedores, que ya soportaron años de ingresos congelados y se plantean si tiene sentido salir ahora. “Hubo procesos competitivos por activos regulados durante 2009 que nunca trascendieron y quedaron en la nada. Los precios no fueron satisfactorios porque los interesados hacen su oferta a partir del EBITDA (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones, por sus siglas en inglés) actual, que es muy bajo”, revela un consultor quien, no obstante, confirma que existen compradores potenciales alrededor del sector. “Y hay multinacionales que necesitan vender activos para bajar su apalancamiento”, añade. Otro especialista en M&A indica que, si se produce algún ingreso en el corto plazo en servicios públicos –por caso, en peajes-, será de empresarios ligados al Gobierno, que están detrás de oportunidades en sectores regulados, donde los operadores muestren “cansancio”. Por caso, el dueño de Casino Club y la petrolera Oil M&S, Cristóbal López –con llegada al matrimonio Kirchner–, acordó el mes último la compra de la refinería San Lorenzo y 250 estaciones de servicio de la brasileña Petrobras. La transacción no fue anunciada aún en forma oficial, pero ya estaría cerrada.

Petrobras se repliega, pero los compradores brasileños no redujeron su interés de invertir en la Argentina, y más cuando la relación cambiaria entre el dólar y el real (US$ 1= 1,75) les es muy favorable. “Vemos una fuerte regionalización del mercado. Los principales actores que se mueven son brasileños o argentinos. No se ven tantos fondos de Europa ni de los Estados Unidos”, afirma Ayerra. Infupa tiene un socio dedicado sólo a inversiones brasileñas, y el 20 por ciento de los mandatos que maneja se distribuye en la región, fuera de la Argentina. “Muchos empresarios locales que vendieron en su momento están buscando negocios”, apunta el especialista.

Detrás de los brasileños y los locales se alistan chinos e indios. “Están apareciendo jugadores de China, la India y Medio Oriente. El rol de China será importante de acá en más, sobre todo, en lo que ellos consideran estratégico. Buscan consolidar negocios con la pata local”, afirma Aquino. Agribusiness, energía y minería, además de laboratorios, son sus prioridades, según Serventi.

Los players del país vecino también están a la caza de oportunidades en la economía real, principalmente. “El 80 por ciento de las transacciones de M&A sigue siendo de compradores de carácter estratégico, que buscan la complementariedad con su actividad para generar sinergias”, describe el perfil Rotman.

En un segundo plano, aparecen los fondos de private equity (Pegasus, Advent, Southern Cross). Aunque, a decir verdad, no les resulta tarea fácil encontrar empresas a buen precio y en sectores donde puedan crecer rápidamente, para armar luego una estrategia de salida en cinco años, confiesan los analistas. Además, la Argentina ya no figura en el tercer lugar histórico que supo ocupar en América latina, detrás de Brasil y México. Ahora, compite por las inversiones con Chile, Colombia y Perú, cuyos mercados de M&A ganaron protagonismo en los últimos años. “El país perdió posicionamiento”, admite Aquino. Y ello, pese a que los precios de las empresas resultan atractivos en la comparación regional. Dependiendo del caso, se está pagando en promedio entre 5 y 7 veces el EBITDA. Pero con horizonte de recuperación. “La tendencia es hacia una revalorización –opina De Bonis–. Además, a las compañías extranjeras se les reabrió el mercado de crédito”. Por ese motivo, calcula que el año finalizará con más de 100 deals concretados. “Y habrá otros que se empezarán a negociar y se cerrarán en 2011”, prevé. Es que, para algunos, llegó la hora de posicionarse.



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