Vuelta de página

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La inminente llegada del e-book plantea un desafío para las cadenas de librerías, que suman propuestas en sus locales y redefinen estrategias. 05 de Julio 2011
La industria de libro se prepara para escribir un nuevo capítulo. Es que el inminente de-sembarco del e-book, que ya empieza a expandirse en los países más avanzados, agrega en el horizonte un de-safío adicional para el sector de las librerías. Los primeros cambios se vieron hace unos años, cuando la mayor competencia generó que muchos players optaran por incorporar cafeterías, venta de CDs, DVDs, y ofertas por Internet. El negocio está sufriendo una metamorfosis en otros lados: la cadena Borders, segunda más importante de los Estados Unidos, solicitó la protección federal por quiebra, mientras que el gigante Barnes & Noble colgó el cartel de venta el año último.

En la Argentina existen 2377 librerías, según datos del Sistema de Información Cultural de la Argentina (Sinca), que elabora el Ministerio de Cultura de la Nación. De ellas, 737 se encuentran en la Ciudad de Buenos Aires, reconocida mundialmente por su tradición librera. El sector mueve 15 millones de ejemplares anuales, con un volumen de facturación que ronda los $ 1000 millones, sin contar la venta de manuales de textos ni de saldos, según fuentes del negocio. Para la consultora internacional Euromonitor, el gasto del consumidor local en libros, revistas y diarios es de US$ 141,5 per cápita al año.

Durante 2009 (último dato disponible), las editoriales lanzaron 20.308 títulos nuevos, que totalizaron 86 millones de ejemplares, según la Cámara Argentina del Libro. Las traducciones representan sólo un 2 por ciento del total de la producción editorial. “Es un mercado de meseta”, sostienen los principales players. Según explican, ni las crisis ni las épocas de bonanza económica influyen significativamente en la venta de libros. “Al que le gusta leer, no deja de comprar libros”, destacan.

La industria creció con el ingreso de capitales extranjeros en las editoriales, recuerdan los propios protagonistas. Esto significó una mayor oferta de libros y de novedades. Del lado de los libreros, uno de los principales reclamos que formulan es la proliferación de novedades. “Acarrea muchos costos implícitos, como la manipulación y administración de esos libros: implica superficie, depósito y empleados”, señala un ejecutivo.

Las librerías se manejan con la ley de precios únicos (ley 25.542), conocida como Ley de Defensa de la Actividad Librera, sancionada a fines de 2001 para satisfacer una vieja demanda: el cese de la competencia por precio. Hoy, el precio lo fija el editor, al igual que los ajustes. En cuanto a la carga impositiva, el libro está exento de IVA e Ingresos Brutos.
La era actual del negocio librero arrancó en 1997, con el desembarco de nuevos jugadores, como la familia Grüneisen que, luego de vender la petrolera Astra, compró Yenny y El Ateneo, dos de las marcas más tradicionales de librerías minoristas. Hoy conforma la mayor cadena del país, con 45 locales, 20 de ellos en el interior –Córdoba (4), Mendoza (3), Tucumán (2), Rosario (3), Corrientes, Mar del Plata, Neuquén, Resistencia, Bahía Blanca, Santa Fe, Comodoro Rivadavia y Trelew– y dos en Montevideo. Su participación de mercado ronda el 30 por ciento, según datos de la propia empresa. “Nuestra penetración es cada vez más fuerte. Ninguna de las demás cadenas está creciendo y nosotros lo hacemos agresivamente”, remarca Adolfo de Vincenzi, director General del Grupo Ilhsa. Entre sus librerías destacadas, figura El Ateneo Grand Splendid, ubicada en el ex cine-teatro de la avenida Santa Fe, en la que invirtió $ 3 millones en remodelaciones hace 11 años. “Escapa a las otras librerías desde la arquitectura y desde la unión de un lugar especial, ya que no hay una similar en el mundo”, asegura. La librería ocupó el segundo lugar en la lista de las 10 más importantes del mundo por su esplendor arquitectónico, según un ranking del diario británico The Guardian, que destacó la conservación del edificio, inaugurado en mayo de 1919.

“Entre libros y música,hacemos 300.000 tickets por mes, con lo que son al año 3,5 millones de tickets”, señala el ejecutivo, sin discriminar cuánto corresponde a cada segmento. En junio próximo, la firma cerrará su actual ejercicio con una facturación proyectada de $ 300 millones, contra      $ 230 millones del período anterior.

“Hace cinco años que los volúmenes por boca son positivos en volumen de ventas”, destaca. El Grupo Ilhsa opera además la editorial El Ateneo, que funciona con su catálogo y edita 70 títulos al año. En Internet, da batalla con Tematika.com,  que recibe un millón de visitas al mes y vende en 35 países. “Representa las ventas de un local mediano”, apunta De Vincenzi, sin dar el dato exacto. Hace ocho años, los locales de Yenny-El Ateneo sumaron la división música, como Barnes & Noble. “Lo hicimos porque teníamos los metros para no atacar al libro y que convivan en armonía. Tratamos de cuidar la supermercadización del nicho”, dice. 

Respecto de los planes para este año, la cadena acaba de abrir su último local en Córdoba y evaluará oportunidades a partir de su próximo ejercicio, en junio, indica el ejecutivo. “Elegimos los lugares que nos gustan y vamos a buscarlos. Pero no es un mercado para crecer por adquisiciones”, aclara.

Los otros actores
En cantidad de locales, la segunda cadena del mercado es Cúspide. La firma, reconocida también como distribuidora mayorista, tiene 13 puntos de venta. Desde enero ya no cuenta con el local ubicado en el Abasto Shopping, y su  sucursal del Village Recoleta se encuentra cerrada desde noviembre de 2009, cuando el establecimiento entró en remodelación. Fuentes del sector aseguran que la cadena estaría en venta y que el principal interesado sería un empresario del sector editorial. Cúspide no quiso participar de esta nota.
“Recibimos 300 títulos por mes. Eso significa que hay que tener espacio y a veces sólo se vende el 15 por ciento de lo que te llega”, explica Alejandro Pérez Morales, socio de La Boutique del Libro, que fue fundada por Horacio Battellini hace 37 años. La cadena cuenta con nueve locales, en Unicenter Shopping, Martínez, San Isidro, Nordelta, Pilar y Adrogué. Además, cuenta con socios en el Sur para abrir sucursales en Ushuaia (2) y El Calafate. “El concepto de librería de centro comercial o shopping cambió con el tiempo. Antes eran títulos que venden y hoy el 70 por ciento de mis ventas son libros de fondo”, destaca Pérez Morales. La firma comercializa entre 500.000 y 600.000 libros al año, el 10 por ciento de ellos por Internet. Pérez Morales indica que la facturación creció un 30 por ciento en 2010, pero se reserva el monto. Para fin de año, abrirá una nueva sucursal en Las Lomas de San Isidro, que contará con cafetería, oferta de música y DVDs.

Otra cadena con historia es Librería Santa Fe, que posee cinco locales sobre esa avenida y fue fundada hace 60 años. “Siempre vemos la posibilidad de crecer, pero de manera controlada”, explica Juan Pablo Aisenberg, gerente de la firma que hoy es manejada por la segunda generación de dueños. En 2010, su facturación se incrementó un 25 por ciento. “Crecimos por encima del 20 por ciento que subió el precio de los libros”, asegura.

Por su parte, Librería Paidos nació en 1962, como un canal de venta de la editorial. La idea era una librería especializada en psicología, educación y ciencias sociales. Cuando en 1976 se vendió la editorial, la familia Bernstein (dueña de la empresa) decidió quedarse con la librería. Desde entonces, incorporó libros de otras editoriales pero de la misma línea, y en 1999 abrió la librería Paidos del Fondo, tras la compra de la librería del Fondo de Cultura Económica. “Incorporamos ficción, infantiles y también textos de Fondo de Cultura Económica”, destaca Marcelo Bernstein. Paidós vende 120.000 libros al año y factura $ 6 millones. 

Prepararse para correr
Frente a la incertidumbre que plantea el desembarco del libro electrónico, todas las cadenas analizan cómo insertarse en un mercado que requiere inversión. Aunque, por ahora, resulta insignificante en cantidad de ventas, las cadenas ya cuentan con la oferta en sus sitios web. En el nivel local, sólo el 5 por ciento de los libros producidos el año último tuvo un soporte distinto del papel y, a su vez, sólo el 12,6 por ciento de esa pequeña porción correspondió a libros digitales, según datos de la Cámara Argentina del Libro (CAL).
Si bien países como Alemania, China y los Estados Unidos lideran el proceso de digitalización, producción y distribución de e-books, en el sector coinciden en que la aceptación demorará aún más en los países con amplia brecha digital. En la actualidad, el precio de la obra digital es, en promedio, entre un 25 y un 40 por ciento más económico para el lector que la versión impresa.

“Pensar cualquiera de los extremos es una locura: no creo que el e-book vaya a hacer desaparecer al libro físico, ni que pase inadvertido. Se va a colocar en un punto intermedio”, imagina De Vincenzi, de Ilhsa. El proceso llevará tiempo e implicará una cuestión generacional. “No creo que el e-book le haga al libro físico lo que le hizo a la música. Siento que la Argentina va a ir como en tantas otras cosas: bastante más despacio que el mundo”, destaca. 

Para Pérez Morales, de La Boutique del Libro, todo lo que es libro de texto universitario tiene un futuro inmediato y, posiblemente, la venta supere al soporte papel. La firma ofrece e-books en su sitio web con el catálogo que brinda la firma Bibliografika. “Hay que destacar que la industria del libro no generó el avance tecnológico, como pasó con las cámaras fotográficas. Inventaron el lector digital y ahora quieren que tengamos producción y vendamos libros electrónicos”, opina Bernstein.

La oferta de libros electrónicos es liderada en la Argentina por la empresa Bibliografika. Nacida en 2002 como editora de libros por demanda, la firma tiene un acuerdo con la española Publidisa. “Estamos desarrollando la plataforma de e-book más grande en español”, asegura su fundador, Diego Vorobechik. Bibliografika trabaja con tres librerías locales y más de 30 en Hispanoamérica, donde e-distribuyen –un concepto creado por los fundadores– más de 25.000 títulos, de los cuales el 15 por ciento son de autores argentinos. Para el ejecutivo, el funcionamiento del negocio depende de tres patas: los contenidos, los puntos de venta y los dispositivos (tablets, dispositivos de lectura dedicados, smartphones y PCs). “Nuestro objetivo es que para fines de este año tengamos disponibles más de 50.000 títulos y el catálogo crezca un 30 por ciento”, destaca. La compañía desembolsará US$ 350.000 para desarrollo de sistemas y equipos. La firma de capitales españoles Libranda también estaría mirando América latina, especialmente, la Argentina, donde ya mantuvo reuniones con empresarios del sector. En el país europeo, la firma fue fundada por los grupos Planeta, Santillana, Random House Mondadori, SM, Roca Editorial, Grup62 y Wolters Kluwer, a los que se sumaron sellos como Anagrama, Salamandra, Acantilado, Maeva, Siruela, La Galera y Quaderns Crema. El objetivo: que los libros electrónicos se vendan a través de las páginas web de cada librería.



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