Vinos de terroir, a escala humana

Vinos de terroir, a escala humana

Conducida por el reconocido enólogo Adriano Senetiner, Viniterra apunta a desarrollar vinos de terruño. La bodega factura $ 10 millones y mira hacia Asia. 18 de Marzo 2010

Adriano Senetiner, enólogo italiano y personaje clave del mundo del vino argentino, ha recorrido medio siglo como protagonista de la industria vitivinícola local y va por más. Su nombre, que sigue siendo la marca de una empresa que ya no le pertenece, continúa enlazado a la producción de vinos premium que emanan la identidad de su tierra. “El vino es una bebida muy unida a la historia de la humanidad, a la vida familiar. Es una bebida-alimento”, define el hombre que, asegura, siempre supo lo que le gustaba. Quizás desde que era niño y recorría los cultivos de trigo, verduras y viñedos en la finca de su abuela, en el valle del Po.

Senetiner llegó a la Argentina, desde Parma, a los 14 años. Viajó con otras 18 personas de la familia que seguían al patriarca, un ex funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores italiano que encontró en Mendoza un refugio en un mundo convulsionado por la Segunda Guerra.

El joven desarrolló su vocación en el Liceo Agrícola mendocino y volvió a Italia a cursar estudios terciarios en enología y agronomía. A su regreso (a los 22 años), Senetiner trabajó como enólogo y consultor en diversas bodegas a lo largo de una década. Entonces, el sector era muy distinto: producía vinos finos a granel que se vendían a unas pocas bodegas tradicionales. “Hacíamos un vino excelente con muy poco”, recuerda.

Luego de los primeros pasos en una pequeña bodega, Los Arrayanes, compró otra junto con Nicanor Nieto. Así, en 1969, fundaron Nieto Senetiner y llegaron a producir 1,3 millones de cajas al año, lo que los convirtió en la quinta bodega de vino fino en facturación de la Argentina.

Protagonista e innovador

La historia de la vitivinicultura argentina tiene 150 años. Y Senetiner vivió de cerca la tercera parte de ella. En las décadas del ‘70 y ‘80 vio caer las bodegas más tradicionales de Mendoza. Durante esos tiempos de crisis y cambios importantes en la industria, fue miembro del Centro de Bodegueros de Mendoza (hoy Bodegas de Argentina). También vivió el proceso de reconversión tecnológica de la industria. “Yo tenía claro que el futuro de la actividad era la evolución a la producción de vinos de calidad”, dice Senetiner. Así fue. La producción local progresó hacia etiquetas con identidad propia.

En 1998, el enólogo vendió la bodega al grupo Pérez Companc, movido por factores varios: “Fueron razones de carácter personal, de salud y, fundamentalmente, los números cerraban muy bien. Era una empresa muy grande para manejar en términos familiares y personales. Pero al día siguiente ya sabía que esto no terminaba ahí”, sonríe.

El nuevo capítulo al que Senetiner se refiere es Viniterra, nacida bajo un nuevo concepto: la filosofía de la bodega es lograr vinos de terroir (de terruño). En 1999 comenzó la plantación de los viñedos que en tres o cuatro años, dieron a luz los primeros vinos de estirpe. “El terruño le da un carácter específico al vino aún tratándose de la misma variedad”, cuenta el empresario.

Innovador nato, a fines del siglo pasado, el bodeguero destinó cinco hectáreas a una variedad que al principio despertó ciertas ironías entre sus colegas: el carménère (uva de origen francés que hoy es ícono de Chile). La primera cosecha, en 2004, colmó sus expectativas. Surgió un vino “absolutamente diferente a otros tintos, elegante y agradable por el clima desértico; distinto al chileno. Mientras que en el mercado interno ni siquiera saben cómo se pronuncia. A nivel personal me siento muy satisfecho”, dice ante su nueva propuesta. “Es obligación del bodeguero y vitivinicultor intentar desviar la atención del consumidor. La innovación es nuestra responsabilidad; en Mendoza se dan las condiciones óptimas para la producción del mejor malbec del mundo pero también existen otras variedades que pueden competir en el mercado externo”, advierte.

En esta nueva etapa la bodega apuesta al mercado interno -a principios de año cerró un acuerdo con la distribuidora Brands Co, dirigida por Ariel Ansaldo, para distribuir a nivel nacional sus líneas- y apunta a crecer en Asia, un mercado tan atractivo como complejo. Senetiner no ahorra pronósticos sobre un mundo en constante evolución: “La consagración de nuestros vinos en el mercado interno y externo se va a dar cuando el consumidor sepa de qué terroir provienen. No es lo mismo un cabernet de altura, como el de Salta, que otro de Mendoza o Neuquén”. Buenos consejos, para seguir degustando.

Perfil de la bodega

Facturación: $ 10 millones.

Viñedos: 90 hectáreas en Agrelo, Luján de Cuyo.

Producción anual: 1,2 millones de litros y con una capacidad total de 3,4 millones de litros.

Franja de precios: de $ 15 a $ 250, con marcas como Omnium, Terra, Viniterra, Viniterra Select y Forum.



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