Villa Pehuenia promete diversión

Villa Pehuenia promete diversión

El primero de los destinos que tendrá esta serie de notas sobre pesca en el sur del país se presenta como un sitio para deportistas, pero también para entusiastas que solo buscan pasar un buen momento entre paisajes increíbles. 19 de Noviembre 2010

Pesqueros patagónicos es una serie que se inicia hoy y que a lo largo de la extensa temporada de pesca deportiva que culmina en el mes de mayo irá visitando rincones del sur argentino en los que las aguas claras, las montañas y, por supuesto, las truchas y los salmónidos generan un atractivo singular. Y no se trata de una frase hecha, ya que en este casi medio año de temporada, la economía de parajes tan pequeños como Río Pico en Chubut, de apenas 1300 habitantes, gira literalmente alrededor de estos escurridizos peces que congregan deportistas y viajeros de todo el mundo.

Y la intención principal es reflejar lo variado que es este universo. Razón por la cual, la primera estación es Villa Pehuenia, un destino que no está entre los clásicos, sino más bien que se ofrece como escala para deportistas, pero también para entusiastas sin ambiciones. Y es, sobre todo, un lugar que todavía espera ser descubierto por el gran público.

Tierra de piñones
Cantan los Hermanos Berbel, íconos de la música patagónica, "Piñonero de Moquehue vengo al pueblo, cuántas leguas pa’ llegar Aluminé, con mi carga que no es mucha y vale poco, piñonero de la tierra del pehuén".

Los lagos Moquehue y Aluminé son los espejos de agua más importantes de esta zona cordillerana de Neuquén. Villa Pehuenia se recuesta sobre la margen norte del Aluminé. Y hacia el sudoeste, metidos entre las montañas, también se pueden conocer los lagos Pilhué, Nomphuen, Ñorquinco y Pulmarí. El paisaje aparece tapizado por bosques puros de pehuén (araucaria araucana) y los cielos recortan el perfil del volcán Batea Mahuida. Habitada esta región por pehuenches, la gente del Pehuén, desde hace siglos, y recorrida por viajeros más o menos solitarios desde hace décadas, podría decirse que es un área recién llegada al mundo del turismo. Y lo ha hecho con una mezcla de sencillez e innovación más que interesante.

En Batea Mahuida, por ejemplo, funciona un centro de deportes invernales gestionado por la propia comunidad mapuche, dueña de las tierras donde funciona el predio. Y respecto de la pesca, lejos de centrarse sólo en su aspecto deportivo, Villa Pehuenia sostiene el concepto de pesca recreativa y lo apoya con la creación de un festival ad hoc en los primeros días de cada noviembre. Este festival tiene como objetivo que los amantes de este deporte puedan compartir y alternar la pesca con sus familias y distintas actividades lúdicas, culturales o turísticas. Está claro que el fly cast sigue estando en el centro, pero cuando se refiere a la pesca recreativa se hace referencia a todo lo que está alrededor del deporte en sí: la reunión para compartir una exquisita mesa a la sombra de una araucaria, el trekking entre los bosques para llegar al pesquero elegido, la charla con los guías baquianos para conocer los secretos del río. El lema aquí es, "si se pesca, mejor". Claramente, no apto para fanáticos.

Al agua
Más allá de los conceptos, lo que seduce en esta región es que sus pesqueros no están sobreexplotados y sus especímenes se muestran saludables y en abundancia.

Lagos, lagunas, ríos y arroyos conforman una variedad de ambientes de pesca que se vuelve irresistible para los amantes de esta actividad. Truchas arco iris, marrón y fontinalis, junto a percas autóctonas, son las variedades dominantes. Y de acuerdo al ambiente, aquí son posibles el spinning, trolling y flycasting. Se puede optar entre excursiones por los lagos, flotadas en ríos y arroyos, o simplemente la pesca desde la orilla en los lugares permitidos. Y como para aumentar el interés de la propuesta local, mientras que hay alternativas sólo disponibles en temporada regular (de noviembre a mayo), hay otras factibles durante todo el año.

Otros de los secretos mejor guardados de la zona son el río Litrán, al norte del Aluminé, poblado de truchas arco iris. Es fácil llegar tomando la ruta 23 hasta el puente que lo cruza y desde donde se pueden elegir entre varias direcciones para encontrar el punto más adecuado. El propio río Aluminé, de 160 kilómetros de largo, también se revela como un pesquero generoso, especialmente en su encuentro con el Pulmarí y en el tramo que va desde allí hasta el río Quillén. Pero aquí la zona ya empieza a cambiar y podría hablarse de otro pesquero, que será mejor explorar por separado. Hay seis meses por delante para deambular por los ríos y lagos del sur argentino en busca del pesquero a la medida de cada quien.

Cómo llegar
Villa Pehuenia está ubicada en el centro oeste de la provincia de Neuquén, a tan solo 310 kilómetros de su ciudad capital y a 1450 kilómetros de Buenos Aires. Se puede combinar con vuelos diarios a Neuquén o tres opciones semanales a Chapelco y luego continuar por tierra.

Desde Zapala, se puede acceder por dos rutas provinciales: la N° 13, pasando por Primeros Pinos, o la 46, pasando por la Cuesta del Rahue. En cualquier caso se arriba luego a la ruta provincial N° 23 hasta el ingreso a Villa Pehuenia. En el paraje Litrán, aparece la ruta provincial N°13 que atraviesa la localidad y finaliza en el paso internacional Icalma.

Más información: www.villapehuenia.gov.ar



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