Veranos de paz en Rocha

Veranos de paz en Rocha

En los 170 kilómetros de costas, este departamento uruguayo ofrece algunos de los destinos más sencillos y apreciados para disfrutar de la playa y el Atlántico. 07 de Enero 2011

Es difícil salir del lugar común. Hablar de las playas de Rocha es hablar de tranquilidad y paz, de pescadores y de sitios despojados, de La Paloma y Cabo Polonio. Quizás para evitar lo remanido valga la pena presentar este rincón uruguayo como lo que es: una franja de 170 kilómetros en la que hay diversas posibilidades para disfrutar la playa de un modo más relajado. Porque no solo se trata de tal o cuál destino que de pronto se convierte en el paraíso de quienes están de vuelta del glam de Punta del Este.

Aguas Dulces, Valizas, Barra del Chuy, Punta del Diablo, La Coronilla y, por supuesto, también la Paloma y Cabo Polonio tienen cada una su personalidad particular. Un sitio para cada estilo.

Playas de Rocha
De todos los balnearios de la región, uno de los más originales es Barra de Valizas. Principalmente porque es el único que se levanta junto a un arroyo, con el que comparte nombre. Mezcla de pueblo de campo y colonia de pescadores, sus casas de madera le dan un aire especial. Apenas cruzando el arroyo, el Cerro Bella Vista, tapizado de arena, pero con corazón de granito, ofrece postales inmejorables del Atlántico. En la base del cerro, en realidad mezcla de monte con duna, se ve un mojón de mármol rústico. Allí se instaló uno de los tres Marcos traídos desde Lisboa en el siglo XVIII para delimitar los imperios de España y Portugal.

Desde Valizas también se puede remontar en una barca el arroyo hasta un particular bosque de ombúes, e incluso más allá hasta la Laguna de Castillos.

Justamente los habitantes de esta localidad, Castillos, son los que dieron origen a otro de los balnearios: Aguas Dulces. Las cabañas y ranchos que los vecinos de ese poblado construyeron junto al mar son el núcleo que hoy recibe a los viajeros. Aquí no hay glamour ni decoraciones retro, sólo la simpleza de playas extensas y solitarias de verdad.

Para encontrar mayor infraestructura, uno de los destinos adecuados es La Paloma. Flanqueada por el Cabo Santa María, cuenta con 20 kilómetros de playas y construcciones residenciales que, sin llegar al lujo esteño, ofrecen calidez y confort. Pero La Paloma también tiene lugar para la adrenalina. Sus olas pueden ser enormes y congregan a surfistas de toda la región para enfrentarlas.

Muy cerca de La Paloma, La Pedrera también es un buen lugar para el surf. Quizás de todos los vecinos de Rocha sea el más sofisticado. Alojamientos como Brisas de la Pedrera, con sus 100 años de historia, su renovado estilo boutique, sus 14 habitaciones y su filosofía "slow down" brindan el espacio adecuado para combinar con el entorno. Los acantilados, el balcón al mar, las ballenas que visitan la costa en la temporada baja, todo ayuda para conformar una alternativa diferente incluso dentro de este menú de rincones apacibles.

Lejos de todo
Más alejados de Rocha, Polonio, Punta del Diablo, El Chuy y La Coronilla conforman un cuarteto sólo para entendidos.

Cabo Polonio se ha vuelto el paraje más famoso con sus impedimentos y falta de infraestructura devenidos en ventajas comparativas. Pero más allá de lo que diga tal o cuál figura del show business en alguna revista, tiene encantos que le pertenecen desde siempre. Se trata de una punta rocosa a 15 metros sobre el nivel del océano, custodiada por dos islas habitadas por una de las reservas de lobos marinos más importantes del mundo.

Esta es su primera carta de presentación de importancia. La segunda está relacionada con la arena: las dunas de Cabo Polonio alcanzan hasta 30 metros de altura, se mudan, van, vienen por la costa. Se posan aquí y allá. Y aunque han sido declaradas monumento natural hace casi 50 años, son un tesoro frágil, que las construcciones del hombre alteran fácilmente. De allí tanto celo por mantener la zona libre de vehículos y la prohibición de construir todo lo que el turismo pretendería en un paisaje tan atractivo.

Junto a Cabo Polonio se ubica Punta del Diablo, un verdadero pueblo de pescadores, que continúa con sus rutinas y que ofrece dos playas bien diversas. La Brava y la Mansa, como sus nombres sugieren, tienen personalidades bien diferentes: Una, nutrida de olas para desafiar; la otra, en una amplia bahía resguardada de los vientos.

Finalmente, dejando un poco atrás los parajes menos poblados, La Coronilla, y Barra de El Chuy se asemejan más a los destinos típicos de playa. Con hoteles de varias categorías y paradores de playa. Pero también con atractivos como el Parque Santa Teresa, el Fortín de San Miguel y otras bellezas naturales como bañados, lagunas y palmares.

Datos útiles
Desde Montevideo: Ruta Interbalnearia hasta empalme con ruta 9. Continuar por esta ruta hasta empalme con ruta 15 en Rocha. Transitar por ruta 15 hasta empalme con ruta 10.
Desde Brasil: ruta BR 471 hasta Chuy, de allí tomar la ruta 9 hasta Rocha, seguir 20 kilómetros por ruta 15 hasta el empalme con ruta 10.

VÍA AÉREA
Aeropuerto Internacional Curbelo a 20 kilómetros de Punta del Este.
Aeropuerto Internacional de Carrasco en Montevideo a 238 kilómetros de La Pedrera.
VÍA FLUVIAL O MARÍTIMA
Desde Argentina las compañías Buquebus, Ferryturismo y Cacciola cuentan con servicios regulares que unen Buenos Aires con Montevideo. A partir de allí se puede continuar con las opciones por tierra.

Dónde dormir:
Ver listados de alojamientos en:
www.destinorocha.com
www.rochauruguay.com
Alojamientos y casas para alquilar en:
www.rochanatural.com
¿A cuántos km?
Tomando a la ciudad de Rocha como referencia se puede ubicar a cada una de las playas.
Aguas Dulces, 80 km.
Barra del Chuy, 140 km.
Barra de Valizas, 92 km.
Cabo Polonia, 78 km.
La Coronilla, 100 km.
La Paloma, 28 km.
La Pedrera, 40 km.
Punta del Diablo, 85 km.



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