Una ventana virtual para las ONGs

Aunque varias Organizaciones No Gubernamentales aún mantienen una posición primordialmente offline, la Web ofrece soluciones de bajo costo que pueden mejorar y potenciar su trabajo. Para dar a conocer estas novedades, nació Wingu, una organización sin fines de lucro que brinda asesoramiento técnico. Además, los modelos que llegan del exterior. 20 de Abril 2011
A mediados de 2008, un grupo de voluntarios de la ONG Idealistas, se propusieron utilizar las herramientas de internet para dar visibilidad a las organizaciones sociales y ayudarlas a recaudar fondos. Con esta idea, Martín Waserman, Carolina Santamaría, Rosario González Morón y Mario Roset crearon Wingu.

El objetivo estaba claro: informar a las ONGs sobre las nuevas tecnologías y ayudarles a implementarlas. Una vez que la idea tomó forma de proyecto, los cuatro jóvenes se presentaron en la competencia NAVES, organizada por IAE Business School, de la Universidad Austral, y ganaron en la categoría Emprendimiento Social. A fin de ese año, fundaron Wingu: una organización sin fines de lucro, que ayuda a otras ONGs a explotar las herramientas de la web. “Ya usábamos esos servicios en Idealistas. Empezamos a organizar talleres, contando las novedades para el sector, y vimos que teníamos potencial para trabajar de esto”, cuenta Mario Roset (29), co-director de Wingu.

Pero, antes de poner en marcha el plan, quedaba un factor por resolver: “Desde el principio, nos planteamos que, en caso de no autofinanciarnos, no emprenderíamos el proyecto”, asegura Roset. Otro era el tema de la infraestructura. Sin embargo, la asociación civil Res Non Verba se interesó por ellos y apoyó la iniciativa: “Nos prestaron la oficina y el equipo, pero no hubo inversión económica”, dice el emprendedor. Desde entonces, el crecimiento fue constante. Viajaron por el país, ofreciendo talleres y capacitaciones. Como mucha gente ya los conocía a través de Idealistas, la convocatoria fue muy buena. Paralelamente, tejieron redes en el exterior y se hicieron conocidos en Estados Unidos y Europa. Sin embargo, nunca hicieron prensa: “Todas las ONGs llegaron a nosotros por el boca en boca, y eso es un orgullo para nosotros”, sostiene Roset.

Wingu obtiene financiación propia mediante el cobro de los servicios que ofrece. En su oficina, ubicada en Palermo, trabajan nueve jóvenes con una edad promedio de 26 años. “A cuatro, nos gusta mucho la tecnología; los otros cinco, son fanáticos enfermos”, cuenta el co-director. Para 2012, ya planean incorporar más personal. “Queremos llegar más lejos, ser el referente de tecnología en el sector social en la Argentina. En tres años, pensamos serlo en toda Américá Latina; y en 10, en el mundo”, aventura Roset.

A un click de distancia
Al igual que las empresas, las organizaciones sin fines de lucro también se vuelcan a redes sociales como Facebook, Twitter o LinkedIn. Un objetivo es lograr donantes online. Sin embargo, el co-director de Wingu sostiene que no basta con crear una cuenta en una red social, sino que, además, “hay que dotarla de contenido interesante para sus seguidores y aprender a ser paciente porque, si bien es un proceso que no requiere de mucha inversión, los resultados recién empiezan a verse luego de los primeros seis meses”.

Para que las ONGs reciban donaciones a través de la Web, Wingu desarrolló junto con Visa Argentina su propio formulario online. Aunque Dinero Mail y Pay Pal ofrecen servicios similares, los creadores de Wingu notaron que estos cobraban una comisión por cada donación; no revelaban los datos de la tarjeta de crédito del donante, y tampoco ofrecían recurrencia en las donaciones, es decir, si uno quería aportar un monto de dinero, cada mes, debía acordarse de hacerlo. “Vimos estas tres falencias y creamos este proyecto”, resume Roset.

El año pasado, el formulario registró $ 500.000 en donaciones. “Este año vamos por el millón, porque creemos que duplicaremos la cantidad de ONGs que tienen el formulario”, asegura el co-director. La movida incluye también a los grandes nombres del universo Web: Wingu tiene acuerdos con Fibertel, Google y Microsoft: “Somos partners: ellos quieren ayudar y encuentran en no-sotros un socio ideal, porque conocemos el sector y sabemos de tecnología”, explica Roset. La gran ventaja de conocer estas novedades es simple: el sector social puede aprovechar las herramientas tecnológicas para difundir su trabajo, “con una inversión mucho menor que si optaran por caminos más tradicionales de promoción”, asegura el emprendedor.



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