Una industria tradicional que se recupera a paso firme

Una industria tradicional que se recupera a paso firme

La mayor parte de las fábricas de calzado son pymes que dan empleo a más de 65.000 personas. El sector produjo el año pasado 118 millones de pares y casi el 80% de los zapatos que se venden en la Argentina es de producción nacional. 29 de Abril 2010

La industria argentina del calzado cuenta con unas 1.000 fábricas, entre las que predominan las pymes. Estas firmas ocupan a más de 65.000 personas en forma directa e indirecta y se localizan principalmente en el Gran Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, y las provincias de Córdoba y Santa Fe.

Se estima que el 50% de los pares producidos en el país son fundamentalmente de cuero y, el resto, de otros materiales como textiles, sintéticos, caucho y plástico.

El sector muestra un gran crecimiento a partir de 2002, cuando se comienza a revertir la evolución negativa sufrida durante la década del ‘90. Entre 2002 y 2009, la producción nacional de calzado aumentó 109%, alcanzando los 95 millones de pares el año pasado, con un incremento del 1% respecto de 2008.

El mercado interno sufrió en 2002 el menor nivel de consumo desde la década del ‘90, pero a partir de 2003, comenzó a recuperarse y alcanzó el año pasado los 118 millones de pares, con un promedio per capita de superior a tres pares por año. Si se analiza la participación de la producción nacional de calzado respecto a la importada en el consumo interno, durante los ‘90, la participación de calzado importado era del 40% . Hoy, el 21% viene del extranjero y el 79% de producción nacional, según datos de la Cámara de la industria del calzado.

Según su origen, la mayor parte de las importaciones de calzado proviene de Brasil (13,9 millones de pares en 2009, un 57,5 % del total). China y Vietnam se ubicaron en segundo y tercer lugar con una participación del 28% y del 8%, respectivamente.

Durante los ‘90, las exportaciones en pares cayeron desde un máximo de 4,5 millones en 1995 (aunque superaron los 6 millones de pares en la década del ‘70) a 600.000 en 2001. A partir de la devaluación en 2002, la evolución de las exportaciones se recuperó y llegaron en 2009, a 1,7 millón de pares, alcanzando los u$s 23 millones. Estos valores muestran una pequeña contracción de las exportaciones con respecto a igual período del año anterior, como consecuencia de la crisis económica y financiera internacional.

A diciembre de 2009, el principal destino de las exportaciones argentinas era Latinoamérica, donde alrededor del 80% del Valor FOB exportado se concentró en los cinco países limítrofes (en orden de importancia): Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia y Brasil. Un aspecto relevante del perfil exportador del sector luego de la devaluación, se ve reflejado en el salto en calidad y diseño que han experimentado las ventas al exterior. De hecho, el rubro calzado de cuero alcanzó el 30% del total exportado, representando los segmentos de alta gama, un 5% del total con un precio promedio de u$s 50 el par.

Gran parte de las empresas que en los ‘90 importaban, volvieron a producir. También se hicieron acuerdos comerciales entre fabricantes nacionales y empresas extranjeras, para producir localmente determinadas líneas. La industria nacional cuenta con la ventaja competitiva del abastecimiento local de su principal materia prima, el cuero, que se distingue por su calidad a nivel internacional debido a la capacidad y experiencia de las curtiembres argentinas y a la mano de obra calificada.

En cuanto a la inversión en el sector, luego de la crisis las empresas han vuelto a apostar por el país. En 2008, la inversión total de toda la cadena relacionada a calzado, considerando las compras de bienes de capital nacionales e importados y las obras civiles, superó los u$s 140 millones.

Las importaciones de maquinarias fueron intensas en los ‘90. Entre 1996 y 1998, alcanzaron valores promedio cercanos a los u$s 76 millones, dado que para dicho período se facilitó la importación de bienes de capital con arancel cero. En 2002 se redujeron drásticamente a u$s 14 millones, para luego comenzaron a recuperarse gradualmente, de forma que, durante 2009, las compras de maquinarias al exterior rondaron los u$s 76 millones.



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