Una cuestión de tacto

E-touch desarrolla equipos interactivos con tecnología touchscreen y apuesta a nuevos canales de comunicación. Proyecta facturar US$ 1 millón este año. 28 de Enero 2010
La unión hace la fuerza. Quizás sea la forma de resumir su historia. Hacia fines de 2006, Pablo Spinelli y Karina Waltenburg, marido y mujer, decidieron congeniar sus perfiles y conocimientos y dar luz un producto que notaban ausente en el mercado. “Nuestra propia experiencia de compra nos incentivó”, confiesan. 

Uno aportó la base tecnológica. Otro, la del diseño y comunicación. Ambos fundaron e-touch, la empresa que produce equipos touchscreen especializados para atención al cliente, que efectiviza la búsqueda de productos de manera rápida y segmentada (por presupuesto, género, edad). “Es la conjunción de nuestras dos especialidades”, se jactan. Por un lado, Spinelli volcó sus conocimientos en administración y dirección de empresas y su experiencia ganada en el rubro tecnológico de la mano de Anthay Electrónica, fundada por su padre. Allí dio sus primeros pasos. Waltenburg, diseñadora industrial, trabajó más de cinco años para marcas de primera línea en exhibidores en puntos de venta. Desde su fundación en 2003, lideró Alpha Studio, agencia de diseño y comunicación, orientada a soluciones gráficas e interactivas. Fue la primera empresa que fundaron juntos. 

Esta plataforma los incentivó a dar el paso con e-touch. Arrancaron utilizando su estructura, con una inversión inicial cercana a los $ 50.000. “Decidimos fabricar porque no encontramos productos de autoconsulta en el mercado”, aclara Spinelli. El desarrollo es integral: proveen el software y el hardware. “Queríamos un producto que otorgara una ventaja. En los puntos de venta falta información y asesoramiento”, destacan. Pero,  también apuntan a las empresas. El teclado en pantalla sirve para sugerencias, reclamos o facilitar la conexión a Internet. “Se puede ubicar en locaciones estratégicas, como el aeropuerto, promocionando un servicio. Una especie de stand virtual”, remarca Waltenburg. 

Todavía, coinciden, las empresas son algo reticentes. Las más innovadoras o las que ya conocen de la experiencia a nivel internacional toman la iniciativa. BMW, Bosch, Car One y Philips fueron sus primeros clientes. Con ya cerca de 20 y 10 más decidiendo la compra, los objetivos pasan por llegar a una facturación de $ 800.000, a la que se le añade la posibilidad de la exportación. “Tenemos reuniones avanzadas (Estados Unidos, Inglaterra, Colombia). Es posible llegar a US$ 1 millón si se concreta”, define Spinelli. La apuesta, además, la enfocan a cadenas de retail, electrodomésticos, concesionarias de automóviles y administración pública. Con siete empleados en la parte administrativa comercial, ya cuentan con 180 equipos funcionando en todo el país. Fabrican según demanda y stock. En 2008 produjeron 80 unidades y para este año esperan superar las 150. 

Los próximos desafíos, como la incorporación de nuevas tecnologías de detección de género o reconocimiento facial, tendrán que lidiar con un mercado retraído y estancado. “Confiamos mucho en el valor agregado que le damos a las marcas. Sabemos lo que la empresa necesita”, coinciden. Siempre basados en sus tres pilares: innovación, creatividad y solución integral.
  



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