Una Yoko que suma

Una Yoko que suma

Hace 11 años, Victoria Escuder apostó por la cocina oriental y fundó Yoko’s. Facturó US$ 2 millones en 2010 y, para este año, proyecta un crecimiento del 50 por ciento. 05 de Julio 2011
Todo empezó como un juego. “Me encantaba la cocina oriental y era un nicho que faltaba en la zona de Pilar”, cuenta Victoria Escuder, fundadora de Yoko’s. Su idea de lanzar un restaurante de cocina oriental al mercado era novedosa para la época. “Además, Pilar era una zona muy virgen y con falta de servicios”, explica. En junio de 2000, la idea se concretó. Con una inversión inicial de US$ 50.000, nació su proyecto. “Empezamos como un delivery de comida china. Pero crecimos hasta convertirnos en restaurante”, recuerda Escuder. A seis meses de la inauguración, el menú de Yoko’s se expandió y a la cocina china se sumó el sushi. “La fusión perfecta”, resume. 

Escuder, quien, además de empresaria, es chef, dirige la compañía junto con su marido. “Él se encarga de la parte comercial y yo, del sector gastronómico. Somos un buen complemento”, explica. El año último, la empresa facturó US$ 2 millones. Se mueve en un mercado en el que los principales players son Sushi Club, con 22 franquicias, e Itamae Sushi, con 17. 

Para 2011, la compañía proyecta un crecimiento del 50 por ciento. Con este objetivo en mente, Yoko’s ya despliega los planos sobre la mesa: durante los próximos seis meses, plantará bandera en la ciudad de Rosario y cruzará los Andes para instalarse en Chile. La empresa que dirige el matrimonio también se apoya en su segunda marca, Amore Mio, una trattoría de cocina italiana con sede en Pilar. “La idea es llevarla también a Capital”, aventura Escuder. 

Después de 11 años en el mercado, Yoko’s cuenta con cinco franquicias y 50 empleados. “No queremos masificarnos demasiado porque el objetivo es cuidar el producto”, sostiene su dueña. De allí, el slogan de la empresa: ‘Comé sushi en serio, no en serie’. La emprendedora dice que dos cualidades distinguen a su marca del resto de la oferta. En primer lugar, la calidad y cantidad de su producto. “Nuestro roll tiene 90 gramos de salmón, cuando la mayoría del mercado utiliza unos 30 gramos”, señala Escuder. En segunda instancia, el tratamiento de su imagen. “Cuidamos mucho la brand y el packaging”, continúa la número uno de la empresa. Para eso, Yoko’s invierte el 10 por ciento de su facturación en branding y diseño. 

Antes de emprender esta aventura, Escuder ya demostraba tener ojos para los negocios. En la década de los ’90, mientras estudiaba Administración de Empresas, obtuvo la franquicia de un solarium. “Me fue espectacular hasta que terminó el boom de ese negocio”, recuerda. Sólo a través de Yoko’s pudo combinar sus dos pasiones: lo comercial con la cocina. 

Aunque admite que “es difícil ser empresaria y mamá de tres hijos a la vez”, Escuder afirma que, para ella, el trabajo es un placer: “Me fascina, lo hago con amor y con el corazón”. ¿Su próximo desafío? “Mejorar el producto todos los días y hacer que la empresa sea, cada vez, más rentable”.



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