Un sueño cumplido

Un sueño cumplido

Alejandro Laurence compró y reconstruyó el hotel boutique Correntoso con una inversión de US$ 4,4 millones. Hoy, factura $ 6 millones anuales y va por más. 19 de Mayo 2010
A los 50 años, de vacaciones en el sur, Alejandro Laurence tomó una libreta y anotó: voy a renunciar a la presidencia del Banco de Liniers; voy a vender mis acciones y el resto de las cosas que tenga en la Argentina y, de ser posible, compraré el hotel Correntoso. En los años que siguieron, se dispuso a cumplir cada uno de los ítems que figuraban en su “lista de la suerte” y enfrentar un cambio de vida. Es que, finalmente, tras una inversión de US$ 1,4 millón, compró la construcción del tradicional hotel de Villa La Angostura e inició la puesta en marcha de un proyecto que genera empleo para más de 200 personas y factura $ 6 millones al año.

Pero, la inversión también fue a nivel personal. “Yo venía del cansancio de la vida corporativa y realmente creía que si seguía en eso me iba a morir. Entonces pensé en empezar algo que integrara una vida más sana, con más tiempo para mi familia y en la que pudiera ser independiente”, relata Laurence, director del hotel Correntoso. El ejecutivo abandonó el mundo corporativo cuando el grupo estadounidense dueño del 51 por ciento de las acciones del Banco de Liniers, que Laurence presidía, vendió su parte al Deutsche Bank. “Y yo alemán no hablaba”, insinúa el ejecutivo, que finalmente se deshizo de sus acciones. 

En 1997, aprovechando los beneficios de la convertibilidad, concretó la compra de los 3500 m2 que componían el hotel. “Cuando yo lo agarré ya estaba cerrado. Compré la propiedad bajo la fórmula conocida de ‘location, location, location’… era el mejor lugar de la Patagonia”, resalta el ex bancario. El hotel, cuya construcción data de 1917, está enclavado 70 metros sobre la boca del río Correntoso en su unión con el lago Nahuel Huapi. Esperó tres años para iniciar la reconstrucción de la propiedad. Hasta que, en plena devaluación y estallido de la crisis de 2001, vislumbró la oportunidad. “Con los dividendos que había acumulado empecé a cambiar dólares. Al principio, a $ 2,40 y después a $ 4. Encima, con un mercado en el que los precios estaban deprimidos”, explica. Así, mientras los argentinos se preocupaban por sacar su dinero del país “yo lo traía con carretilla”, grafica. Aprovechó para importar materiales y buscar oportunidades y así eligió cada uno de los elementos que conforman el mobiliario actual. Finalmente, en 2003, tras un desembolso de US$ 2 millones destinados a la reconstrucción, se inauguró el edificio.  Este año, Laurence volvió a apostar. Destinó US$ 1 millón a la construcción de 16 nuevas habitaciones y así alcanzó casi el centenar de plazas. Y a partir de ahora el objetivo será “estrechar el enfoque”, resalta.

Actualmente, con tarifas que van de los US$ 200 a los US$ 400 por noche, y un flujo que se reparte en iguales partes entre locales y extranjeros, el hotel alcanza un 80 por ciento de ocupación en temporada alta (noviembre a Semana Santa). Su próximo proyecto es la construcción de un lodge de pesca en un predio situado detrás del hotel. “Será dentro de dos o tres años”, adelanta con sus nóveles 62.
 



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