Un puente entre París y Buenos Aires

El arquitecto, que vive en Francia hace más de 35 años, abrió un restaurant en Palermo Hollywood debajo de su estudio. Además, inaugurará un hotel con una pastelería y otro restó que abrirá a fin de año. Un proyecto en el que destinará u$s 2 millones. 21 de Julio 2011
El hombre, que por entonces recién dejaba de ser un niño, recuerda que un día llegó a París. No con el romanticismo con el que muchos argentinos viajan a la ciudad de la luz, sino haciendo valijas de un momento a otro, escapando, corriendo. Quizás un tiempo vivió de prestado, haciendo lo que otros hacen y viendo lo que otros ven. Pero eso debe haber durado bien poco. Porque hoy para Francia, Marcelo Joulia es un verdadero francés. "Fui tres veces representante del país en la Bienal de Venecia. Mi arquitectura es francesa, matizada con cierta inquietud latina, porque nací aquí. Pero lo cierto es que cuando hay fútbol, estoy para la celeste y blanca. Me siento argentino aunque no me estoy bien con este país".

Interrupción del recuerdo número uno. Joulia no dibujaba casas sino que las construía. "Las primeras las hice sobre los árboles, en la ciudad de Río Cuarto, donde vivía. Y luego, debajo de la tierra, cavando un hueco de un metro veinte, aunque entonces no sabía que eso era un metro veinte", explica el arquitecto mientras desenfunda una Lamy negra. Dibuja una especie de túnel con dos habitaciones. "Y en este muro hacíamos otro huequito, para cazar algún bicho. Era súper divertido hacer un fueguito y tratar de cocinar ahí una paloma. Ahora que lo pienso, era un horror. No había ningún tipo de cálculo y se podía haber derrumbado todo", rememora.

Tierra, terruño, terrestre. Palabras que resonaron varias veces en la boca de Marcelo Joulia pero que no estallaron tan fuertes como cuando pronunció inmigrado. Si bien su historia comienza en Córdoba, la mayor parte de su vida la transitó en París. "Terminé la escuela secundaria y completé mis estudios de arquitectura, urbanismo y ciencias políticas. Además, cursé una maestría en México", cuenta mientras llega el café en unas delicadas y perfectas tacitas de diseño. Sus primeros trabajos, ni bien abrió su estudio, fueron prototipos de lámparas y sillas. "Suena bastante lógico porque yo venía de desarrollar objetos con las manos", explica refiriéndose a su paso por el colegio industrial de la ciudad que lo vio nacer.

Interrupción del recuerdo número dos. "Cuando mis padres se separaron, pasé del colegio privado a uno nacional, por razones obvias. La mitad de mi vida fue, no diría estructurada, pero sí adivinada en esa escuela". Claro, ahí realizó sus primeros dibujos técnicos y tomó contacto por primera vez con las herramientas. "El único objeto argentino que aún conservo es un escalímetro que usaba en 1973. Es rarísimo para mí, que he perdido todo de aquella época, que esta regla siga dando vueltas en mi estudio en París". En el fondo de aquel ENET N°1 se agazapaba un hombre que se encargaba de la fundición. Con él, Joulia aprendió a hacer los primeros moldes de aluminio. "Nadie quería ir porque el lugar era terrible, lleno de hollín, muy oscuro. Pero a mí me fascinaba. Veinte años después, me acordé mucho de él, porque hice unos prototipos con su misma técnica. Creo que para mí, entre los 13 y los 14 años fue donde se decidió todo", comenta, refiriéndose a su vida profesional.

Entre París, Shanghai y Buenos Aires
Su primera obra de arquitectura fue una casa muy pequeñita que está ubicada a 50 metros de donde actualmente vive en un barrio cerca de la Bastilla y del Mercado Aligre en París. "Es increíble porque cuando la hice, yo vivía en otro lugar. Pero el azar de la vida quiso que todo quede muy centrado hoy. Yo vivo a metros de donde tengo la galería de fotos, en la siguiente manzana queda el estudio y cerca mi restaurant, Único. Todo sucede en menos de 200 metros. Y esa primera casa que hice también está ahí", dice Joulia aferrado a su lapicera con la que no para de dibujar. Sin embargo, eso que parece tan fortuito quizás sea lo menos casual en su vida. Igual que este desembarco en Buenos Aires y los proyectos que se vienen. "Intento combinar todo. La idea es que vivo en París, ahí tengo galería, restaurant y estudio. También tengo galería y estudio en Shanghai. Pero, en Buenos Aires además de Unik, el restaurant que acabamos de inaugurar, estoy desarrollando junto al Grupo Honoré un hotel con otro restaurant y una pastelería, que abriremos a fin de año", adelanta el arquitecto sobre el proyecto en el barrio de Las Cañitas en el que invertirán u$s 2 millones. "Allí también habrá objetos de diseño, pero no tantos como aquí", aclara Joulia refiriéndose a su colección vintage de mesas, sillas y lámparas creadas por reconocidos arquitectos y diseñadores.

Tener un restaurant, para él, forma parte del sueño de más del 90% de los hombres. Esa condición del ser masculino pudo llevarla a la práctica también porque le gusta la cocina, la comida y la cultura que hay alrededor de la comida. "En su sentido espeso, que tiene que ver con el terruño, con la trazabilidad, con la gente que trabaja honestamente con la tierra". Pero también fue un poco la forma de unir Buenos Aires con París, por medio de la carne argentina, de los vinos. "Al ser inmigrado, no tenía los pies puestos sobre la tierra que me vio nacer, sino sobre la tierra que me recibió. Estoy tratando de amigarme de nuevo con este país, pero lleva tiempo". Joulia nunca quiso volver como turista, por eso pasó más de 20 años sin volver. Pero ahora, de a poco, empezó a sembrar y a echar raíces. "Este proyecto del estudio, del restaurant y del hotel es una inversión muy fuerte de mi parte, no solo de dinero. Con la energía que puse en esto, podría haber hecho un edificio de diez pisos. Pero culturalmente me nutre mucho más traer mi colección de diseño al país y hacer lo que hice". Parece que la vida está urdiendo lo necesario para que Marcelo y su país natal se vuelvan a amigar. De a poco, minuciosamente.

Recorrida por su trayectoria
Joulia creó Naço Architectures en 1991, donde combina arquitectura, diseño y comunicación. Elegido por el Principado de Mónaco para diseñar y construir su pabellón en la Expo Shanghai 2010, su estudio proyectó también el primer Club Med en la historia de China. Su trabajo se extiende a 20 países en cuatro continentes, sumando cerca de 300 obras finalizadas entre hoteles, cines, edificios corporativos y de viviendas y locales para las principales marcas del mundo, entre ellas Armani y Chanel. En 2005 abrió una sede en Shanghai y en 2009, otra en Buenos Aires desde la que, además de proyectar su propio hotel y restaurant, diseñan un club de polo en Open Door y restructuran un triplex en Buenos Aires, además de encarar dos concursos para Brasil. Con el Grupo Honoré, Joulia pretende expandirse a Colombia y Brasil.



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