Un proyecto que viene en envase chico

Un proyecto que viene en envase chico

La comida orgánica para bebés fue el nicho elegido por Valentina Peroni para desembarcar con su marca Nutribaby, hace dos años. Hoy factura más de $ 2 millones. 30 de Diciembre 2010

Corría 2007 y Valentina Peroni estaba disfrutando de su primera licencia por maternidad. Antes de volver a su trabajo en el departamento de Marketing de Mattel, y de recuperar su título de licenciada en Economía de entre los pañales, hizo varias escapadas al súper buscando comida para bebés. Y en todos los casos, su búsqueda resultó infructuosa: no había papillas disponibles en ninguna de las góndolas.

Fue así como esos meses de licencia se convirtieron en la génesis de un emprendimiento productivo, que más tarde bautizaría como Nutribaby y que llegaría a facturar más de $ 2 millones al año. “Sabía que los grandes jugadores iban a volver en algún momento. Tenía que ser algo que pudiera competir con ellos. Por eso decidí apostar a la comida orgánica para bebés, como una diferenciación clave”, explica la emprendedora.

El mercado resultaba promisorio, sin competidores a la vista y con la salud como aliada. Es que diversos estudios coinciden en señalar que los niños, especialmente los bebés, son los que se ven más afectados por el consumo de alimentos con presencia de restos químicos. Y utilizar sólo materias primas orgánicas, libres de pesticidas y fungicidas y sin agregados de azúcares artificiales, conservantes o aditivos sin duda resultaría una buena carta de presentación.

De la Argentina al mundo
Tras meses de trabajo, que incluyeron un sinfín de trámites burocráticos para habilitar la planta, así como la búsqueda de proveedores y el asesoramiento técnico del INTI, el proyecto comenzó a tomar forma. En el interín, nació el segundo hijo de Valentina, Joaquín, que se convirtió en el Chief Testing Officer, cargo ficticio con el que lo bautizaron al poco tiempo. “Si lo probaba y le gustaba, el producto pasaba a la segunda etapa”, recuerda.

En 2009, y con una inversión inicial de $ 1 millón, reunida a base de ahorros personales y del aporte de algunos inversores, Nutribaby abrió su planta en Chacarita. Desde allí, hoy elaboran una gama de 14 productos, que incluye comidas como pasta o carne con vegetales, purés de frutas oyvegetales. Todo presentado en envases de plástico de 113 gramos, provenientes de la Unión Europea, biodegradables y que pueden ser calentados en el microondas.

Las ventas hoy alcanzan los 80.000 potes por mes en invierno, sólo en la Argentina, y suelen crecer incluso en el verano. Cadenas como Carrefour, Disco, Farmacity, Jumbo y Wal-Mart representan los principales canales de venta del producto, que se cotiza a $ 5,25 por unidad. Pero el alcance de esta marca con certificación orgánica también pasó las fronteras. Hoy exporta a Uruguay, Paraguay y Perú, por un monto cercano a los $ 500.000 al año, integrando una facturación total de $ 2,2 millones. Y en 2011 también se sumará a la red Brasil. “Ningún otro país tiene planta de comida orgánica para bebé en América latina”, explica.

Una categoría en pañales
Claro que, en estos meses, la competencia apareció, aunque la empresa ya concentra cerca del 40% del mercado local de papilla para bebés, ganado también a base de precios que se ubican un 20% por debajo del de los otros players. Hoy, junto a los packs de Nutribaby, las góndolas exhiben productos de Gerber y Nutricia Bagó. “Es un mercado que en la Argentina está recién arrancando: hay que explicar más sobre la categoría. Pero que haya competidores ayuda a que se conozca más el producto”, reconoce, sin problemas, la emprendedora.

Si bien en nuestro país este consumo recién comienza, y todavía ni alcanza los 10 potes por bebé nacido por año, el potencial es enorme. En Estados Unidos, por ejemplo, se consumen nada menos que 650 unidades por cada bebé nacido por año. En América latina, la categoría está aún más rezagada, al no superar en casi ningún caso los 50 potes anuales por bebé, aunque el mercado comenzó a despegar lentamente.

Al igual que la categoría, Nutribaby también tiene mucho por crecer. La empresa acaba de estrenar una nueva máquina esterilizadora, que le permitirá a la empresa una producción potencial de 50.000 potes diarios, muy lejos de los 7.000 iniciales. “Ahora es el momento de vender como locos. Nosotros estamos concentrados en la producción y el marketing, y ya tercerizamos la comercialización en expertos, que saben cómo manejarse mejor con los canales de distribución”, dice Valentina. ¿Otro desafío futuro? Vender en Internet. “La mamá está mucho en la Web: quiero aprovechar eso y poner el fuerte en el punto de venta y el online”, concluye.

Ficha
Inversión inicial: $ 1 millón
Facturación 2010: $ 2,2 millones
Empleados: 5 (tres operarios, un jefe de planta y un administrativo)
Países a los que exporta: Uruguay, Paraguay,Perú y, próximamente, Brasil.



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