Un negocio de éxito que nació con un escarbadientes

Un negocio de éxito que nació con un escarbadientes

Prifamon fue la primera fábrica de mondadientes de la Argentina. La compañía se volcó a la importación en los ‘90 pero, una década después, volvió a producir en el país. Esta vez, hisopos. Hoy tienen 200 empleados, una completa línea de limpieza e higiene personal, exportan y van por más. 07 de Octubre 2010

A menudo, la historia de un país se puede leer a través de la de las empresas que lo habitan. Y algunas de ellas, sobrevivientes a lo largo de décadas de medidas económicas, decisiones políticas y mutaciones familiares, son dueñas de un relato que puede inspirar a más de un emprendedor. La historia de Prifamon nació hacia 1925, cuando el bisabuelo del actual presidente de la empresa, Alejandro Etchart, se dedicaba a la importación de maderas y le pidió a un ingeniero alemán que diseñara una máquina para hacer escarbadientes.

El invento fue un éxito y se patentó en Francia, Alemania y Estados Unidos, tras largos viajes en barco de los documentos, certificaciones y planos. Así surgió la primera fábrica de mondadientes de la Argentina: Prifamon, que recibía pedidos hasta con un año de anticipación y exportaba a países limítrofes. Mantuvo ese reinado hasta 1970, cuando apareció su primer competidor. Entre tanto, la empresa fue incorporando productos dentro del rubro bazar, como broches, trapos de piso y esponjas de acero.

Cambio de planes
La fábrica funcionó a pleno hasta que, en los ‘90, cambió el modelo productivo. “Apenas (Domingo) Cavallo anunció el uno a uno, se hizo desmantelar la fábrica y se empezaron a importar todos los productos, de Brasil, primero, y luego de China”, repasa Alejandro Etchart. La compañía no volvió a fabricar palillos interdentales en el país, cerrando un ciclo de liderazgo.

Sin embargo, la historia de la firma todavía tenía varios capítulos por ser escritos. Entre los productos que se importaban estaban los hisopos. Cuando en 2002 el escenario económico volvió a mutar y surgieron trabas a la importación, los herederos decidieron volver a fabricar nuevamente. “Trajimos máquinas de Suiza y desde entonces, tuvimos que ampliar tres veces la capacidad de la fábrica”, repasa Etchart. Así, la empresa recuperó el impulso alrededor del nuevo producto estrella.

Actualmente, Prifamon es el único fabricante de hisopos del Cono Sur. “El negocio de hisopos desplazó al de escarbadientes. Ahora que ampliamos la capacidad de producción, empezamos a exportar a Chile y los próximos destinos son Uruguay y Paraguay. Para ellos es mucho más conveniente comprarle a la Argentina que traer hisopos de China”, evalúa el empresario.

Prifamon produce hisopos para marcas como Estrella, BabyBasic, Babelito y las de los supermercados. También vende con marca propia, Q-soft. “Johnson & Johnson es la que más hisopos vende en la Argentina, y los traen de Brasil. El resto los producimos nosotros”, explica Etchart. Es decir, fabrican 70 millones de hisopos por mes y la producción viene creciendo a un ritmo del 30% anual. “Somos un caso de pyme que sobrevivió con cintura y hoy estamos mejor que nunca”, dice el presidente de la firma que se posicionó así en la línea de cuidado del hogar.

El foco ahora está puesto en las toallitas húmedas (son los segundos fabricantes de este producto en el país) en todo su espectro: para bebés, antibacteriales, para el cuerpo, demaquillantes, para pisos, repelentes de mosquitos. “En el mercado nacional se está dando una oportunidad que estamos aprovechando. Estamos apostando a que pase lo mismo que con los hisopos y es una forma de reinventarnos; la planta ya está trabajando a tres turnos”, dice Etchart.

A pesar de ser una pyme, Prifamon es una compañía abierta al mundo. Sus maquinarias son suizas y chinas, las materias primas vienen de diversos destinos. Por ejemplo, el algodón que se utiliza para los hisopos se importa de Indonesia. “Hoy hay una oportunidad para la Argentina. Las compañías multinacionales no quieren invertir. Entonces surge una ocasión para que las pymes puedan producir más barato y meterse en los mercados. O transformarse en copackers, como nosotros somos de SC Johnson. En nuestro sector no es problema producir estos productos a costos razonables; es mucho más caro importar toallitas húmedas de China”, analiza el emprendedor, quien anticipa que en poco tiempo las toallitas serán las nuevas reinas del negocio.

La empresa está conducida por los tres hermanos (Alejandro, Martín y Eduardo Etchart) y tiene 200 empleados (siete años atrás eran sólo 50). Cuenta con dos plantas (7.000 m2), una en Boulogne y otra en San Martín. La quinta generación aún no trabaja en la empresa ya que el objetivo es que se formen primero en otras compañías. “Queremos ser una firma bien organizada, con todos los papeles al día y en blanco. Eso abre puertas para hacer negocios. Se puede estar en regla y ganar dinero”, remarca Etchart.

Perfil
- Rubros: bazar y gastronomía; accesorios de limpieza; cuidado del hogar e higiene personal.
- Empleados: 200
- Facturación: cerca de u$s 10 millones
- Plantas: en Boulogne y San Martín (7.000m2)
- Puntos de venta: supermercados, mayoristas y droguerías de todo el país.



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