Un mosaico de historia

Un mosaico de historia

Pablo Rinaldi pertenece a la tercera generación de la familia a cargo de la dirección de la firma Murvi, una de las seis fábricas de mosaico veneciano del mundo. Fundada hace más de 50 años, la empresa planea conquistar nuevos mercados en el exterior y planea un crecimiento del 20% este año. 03 de Junio 2010

Producto milenario, el mosaico veneciano llegó a las manos de Pablo Rinaldi gracias a la visión estratégica de su abuelo. De nacionalidad italiana, pero radicado en la Argentina, 50 años atrás fundó, junto a otros expatriados, una fábrica en Avellaneda de 13.000 metros cuadrados dedicada a la producción del llamado “vidrio de color”. Pero probablemente no imaginó que su emprendimiento permanecería en el mercado medio siglo y menos aún que llegaría a manos de sus nietos. Sin embargo, Murvi (por Muros de Vidrio) se consolidó entre las seis únicas empresas del mundo -y de la Argentina- en producir mosaico veneciano.

“Estoy en la firma desde que nací. Prácticamente conozco cómo se trabaja el mosaico desde que estaba en el colegio”, dispara Pablo Rinaldi, representante de la tercera generación de la familia dentro de la compañía. El joven, de 27 años, dirige la empresa junto a su padre.

Conocedor profundo del material, explica que todo empieza en algo tan pequeño como un grano de arena que, tras una serie de procesos industriales, utilizando hornos en altura, se transforma en el famoso “vidrio de color”. El nieto del fundador de Murvi explica que “cada país se caracteriza por un estilo particular. Nuestro producto se encuentra en el medio entre de la producción más rústica, que es la brasileña (con más apariencia a vidrio); y la más sofisticada, que es la italiana”. Así, plantea que uno de los principales desafíos de la firma es diferenciarse de los competidores más económicos (principalmente provenientes del mercado chino) a través de la calidad y el diseño.

Con una capacidad productiva de 24.000 m2 mensuales, la fábrica se encuentra ahora a mitad de máquina. Sin embargo, este año el plan es volver a los niveles iniciales. Actualmente, esa producción se destina en un 70% al mercado local y el 30% restante al externo. Con Chile como primer cliente, el mosaico veneciano criollo también se comercializa en el mercado de Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Chile, Letonia, Brasil, Paraguay y recientemente se incorporó a Rusia. “Este año armamos un grupo exportador con empresas argentinas y estamos hablando con gente de Italia”, adelanta Rinaldi.

En el mercado interno, la compañía tiene presencia en multimarcas especializadas del sector como Blainstein, Maxicerámicos, Ricardo Ospital, entre otros. La empresa, que con 42 empleados en 2009 facturó $ 6 millones, planea crecer un 20% este año.

De usos ilimitados, el mosaico veneciano se comercializa principalmente para revestir espacios como una cocina, un baño o la entrada de un edificio. Pero también para diseñar y hacer artesanías. “Creo que es un producto que todavía no está explotado. Artesanía, diseño, decoración, hay mucho en lo que se lo puede usar”, resalta Rinaldi. Con una paleta de 40 colores el joven propone usos tan remotos como la producción de imanes. “Hoy por hoy podemos hacer lo que el cliente quiera, hasta un diseño con animal print”, arriesga. Desde hace algunos años, la firma viene apostando al arte y la decoración. Entre otros proyectos, Murvi participa en la exposición Casa FOA, y también trabajó junto a artistas argentinos como Marta Minujin, para el diseño de murales.

“El potencial de crecimiento de este negocio es el mundo. Hay que pensar que sólo hay seis productores en todo el globo”, se esperanza Rinaldi. Su objetivo es hacer del mosaico veneciano un producto que la gente incorpore a su vida diaria. Por eso, otro de los proyectos es sacar una segunda línea inclinada principalmente al diseño y a la producción de complementos. “Queremos llegar a ser los Murano (por la famosa fábrica de vidrio situada en Venecia) del mosaico veneciano”, afirma sin timidez alguna.

Perfil de la empresa
- Fundación: 1960
- Negocio: producción de mosaico veneciano
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Cantidad de empleados: 42
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Facturación 2009: $ 6 millones
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Crecimiento estimado 2010: 20%



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