Un “garage” de ideas

Como un espacio flexible de trabajo, Areatres busca convertirse en la primera elección de nómades digitales y emprendedores. Se expandirán a la región. 28 de Enero 2010
Hace dos años, el mundo del diseño se cruzó con el mundo del marketing. Se encontraron, se gustaron. Y se fusionaron. En diciembre de 2006, Martin Frankel decidió irse de Nueva York y partir hacia Buenos Aires, donde con su espíritu emprendedor desplegaría sus conocimientos sobre marketing. Ya en suelo argentino conoció a través de un amigo a Sergio Cantarovici, director de Manifesto, una empresa especializada en diseño de mobiliario que le haría conocer el mercado desde un principio. Así, una primera “inquietud” del australiano se hizo realidad en abril de 2009, cuando comenzó a funcionar Areatres: un espacio de trabajo flexible en el corazón de Palermo Soho. “Se hizo un estudio de mercado y visitamos espacios que ya existen en Miami, Los Angeles y Nueva York”, asevera Frankel, socio-Gerente de la empresa. 

Y cuando de emprendimientos se trata, Cantarovici ya tenía expertise en el tema. Junto a sus socios Esteban Iurcovich y Vanesa Bustin, Manifesto comenzó en 2002 a comercializar productos de diseño para la casa, la oficina y proyectos contract (como hoteles y museos), con una inversión de $ 209.000. Siete años después, la empresa posee tres showrooms en Palermo Hollywood y una facturación de $13 millones. “Ahora nos estamos acercando al sector de bancos”, desliza Cantarovici, también socio de Areatres. 

Con una inversión inicial de $ 300.000, Areatres resume entre sus paredes el concepto de tercer espacio. “El primer lugar es tu casa, que es cómoda y distendida; el segundo es la oficina, estructurada y formal, y el tercero es una combinación de ambos”, enumera Frankel, ex gerente de Marketing de FedEx en Nueva York. Manifesto estuvo en cada etapa asesorando a Frankel en el diseño, que se fusiona con la tecnología y el networking. “Tiene que ser un espacio en el que dé gusto venir a  trabajar”, cuenta Cantarovici. Por su parte, el estudio de arquitectura hm.a (Hitzig-Militello arquitectos) creó el concepto estético y se encargó del diseño del espacio.

La variedad en la oferta de ambientes de trabajo es otro de los pilares de Areatres. Desde una private room para cuatro personas por $ 1250 la semana hasta un areameeting para ocho por    $ 500 el día, las opciones se multiplican. No obstante, Frankel cree que el arealiving club –un área en común– representa la innovación local. “Queremos que esto sea una incubadora, un centro de negocios que promueva la interacción. El living no lo vimos en Europa ni en Estados Unidos”, especifica. Actualmente, la empresa posee una facturación mensual de entre $ 70.000 y $ 80.000. Mientras que el 65 por ciento de los clientes provienen de Estados Unidos y Europa, el negocio se enfoca tanto en los nuevos emprendedores como en los denominados “nómades digitales”, personas que llevan sus negocios dentro de sus laptops. A su vez, los socios se encuentran trabajando con hoteles boutique de la zona, ofreciendo el servicio como un outsource business center. “El viajero que típicamente iba a hoteles cinco estrellas puede hospedarse en un hotel boutique y utilizar nuestro espacio para trabajar durante el día”, explica Cantarovici.  

En un futuro, los socios consideran que Areatres tiene potencial para la expansión regional. “Tal vez en Santiago de Chile o San Pablo, Brasil. Buenos Aires es una prueba para la región”, concluye Frankel.



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