Un camino signado por las delicias de almacén

Un camino signado por las delicias de almacén

Los hermanos Flamarique aprovecharon el comienzo del proyecto de la ruta del vino en 2002 para posicionarse como productores y comercializadores de delicatessen. 05 de Febrero 2010

Lo primero que se nos ocurrió fue hacer un vino malbec. Se lo propusimos a nuestros padres, que habían decidido financiarnos para empezar, y nos dijeron: “No. Sigan pensando", recuerda Mariana Flamarique, de 33 años, la mayor de los tres hermanos emprendedores. Ella, José (30) y Germán (27) son hijos de Cristina Zuccardi (hermana del bodeguero) y de Alberto Flamarique, ex ministro de Trabajo de la Alianza. En 2002, estaban en el último tramo de su carrera universitaria y el tema de la sobremesa era las ganas de hacer un negocio. Jalea de vino malbec, de vino torrontés, tomates marinados, berenjenas y zucchinis grillados a la plancha y con un condimento que unifica la línea (conservados en aceite de oliva extra virgen) surgieron de esas largas charlas y se convirtieron en Almacén del Sur.

En un principio, la idea era producir para exportar. "Pero el primer año fue imposible", dicen. De todas formas, se presentaron en el Fancy Food Show, en los Estados Unidos, para evaluar ellos mismos la calidad de su producto. De ahí, volvieron a la Argentina y lo lanzaron. Hoy, se distribuye en 150 puntos de venta.

"Las condiciones de clima y tierra de Mendoza y el esfuerzo de varias bodegas y organismos por explotar las propiedades del vino fueron una oportunidad", cuentan. Cuando decidieron hacer este nuevo proyecto, encontraron una finca de nueve hectáreas sobre la ruta del vino, en Maipú, "perfecta por sus condiciones para producir la materia prima", afirman. Pero, siete años después, vuelven a ser testigos de una debacle económica. Esta vez, si bien ya reconocen una baja en su demanda externa, están a la espera de los pedidos de los importadores que hacen sus apuestas en estos meses del año.

El proyecto comenzó con 17 productos, que alcanzaban las 30.000 unidades y, ahora, se encuentran con 35 variedades, con más de 200.000 unidades. En la última temporada, alcanzaron US$ 1 millón de facturación y ganaron un premio en la misma expo que, siete años atrás, los había recibido inexpertos. El 60 por ciento de la producción se queda en la Argentina y el resto se distribuye, principalmente, en América latina y algunos países de Europa. En el Viejo Mundo, en centros comerciales, como Harrod"s (Inglaterra) y El Corte Inglés (España). En plan de hacer un cambio en el esquema comercial, los Flamarique unificaron los precios de los frascos a $ 26. "Es un desafío: cada frasco de 200 gramos implica una botella de vino y la oliva extra virgen eleva el costo", dicen.

Sus clientes son, en sus palabras, quienes "eligen disfrutar de los alimentos en un momento de placer y con amigos. Van formando su paladar y viajan con los sabores". Los turistas también son consumidores: "Cuando uno viaja, llevarse frasquitos es llevarse un poquito de los sabores que probó en ese lugar. Son productos que tienen su diferencial. Una de las razones por las cuales la Argentina es más conocida es la calidad del malbec".

Como, desde un principio, el proyecto estaba destinado a la exportación y "estamos al sur del mundo", los hermanos vieron indispensable esa palabra en su marca. En cuanto a "Almacén", la emprendedora señala que es un "concepto que comprende la vieja forma de comerciar cara a cara con el cliente, en la que uno conocía a la persona que le recomendaba qué debía comprar. Un concepto muy argentino"



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