Umbro y Fila fusionaron operaciones en la Argentina

Umbro y Fila fusionaron operaciones en la Argentina

Lo hicieron bajo el paraguas del grupo Dass. Las marcas alcanzaron una facturación consolidadad de US$ 40 millones durante el último año. 11 de Mayo 2010

Bajo el paraguas del grupo Dass, Umbro y Fila fusionaron sus operaciones en la Argentina. Ambas marcas alcanzaron una facturación consolidada de US$ 40 millones el año pasado y proyecta crecer más de 20 por ciento este año. La nueva compañía tendrá una fábrica de calzado –en Eldorado, Misiones–, 600 empleados y una cadena de 11 locales propios. Invertirá US$ 10 millones este año, a repartir en partes iguales entre sus operaciones comerciales e industriales, informó su presidente, Brian Handley, durante el anuncio de la operación, en el que también participó Vilson Hermes, presidente del holding verdeamarelo.
“Más que por el aumento del mercado, que subirá en torno a lo que lo haga el PBI (entre 2,5 y 5 por ciento), nuestras expectativas de crecimiento están más vinculados con las sinergias comerciales, operativas y logística que ganaremos con la fusión”, declaró el ejecutivo, quien encabezaba la, ahora, absorbida Umbro Argentina, firma comercializó la marca británica en el país durante los últimos seis años.

Jogo bonito
Incentivada por las barreras aduaneras, la producción local de calzado deportivo creció de 10,5 millones de pares, en 2006, a 15 millones, en 2008, volumen que se habría incrementado 10/15 por ciento en 2009, según la Cámara de Producción y Comercio Internacional de Calzado y Afines. El negocio se convirtió en jogo bonito. El grupo brasileño Paquetá invirtió US$ 20 millones en Chivilcoy para abastecer a la alemana Adidas y a Diadora, marca italiana de la que tiene la licencia regional. Con US$ 2,2 millones, otra brasileña, Aniger, fabrica botines de fútbol para Nike, en Luján. Penalty levantó su primera fábrica local, en Florencio Varela ($ 20 millones). Sao Paulo Alpargatas (del holding Camargo Correa) puso unos US$ 100 millones para quedarse con su homónima argentina, dueña de nueve plantes. Y Vulcabras (Grandene) ejecuta US$ 60 millones en Coronel Suárez, donde fabrica para su marca propia, Olympikus, y para Reebok, de la que es licenciatario.

Nacido en 2004, tras el merger de Dilly y Clássico –dos de los principales fabricantes de calzado de Brasil–, Dass desembarcó en la Argentina a principios de 2007. En marzo, tras un desembolso inicial de US$ 12 millones, inauguró su fábrica misionera, desde donde abastecía a sus principales clientes locales: Nike, Fila y Umbro. Sin embargo, pisó más fuerte hacia fines de ese año. Licenciatario de Fila en su país, le adquirió al coreano Gene Yoon –dueño de la marca italiana– todos los activos de la etiqueta en América latina. Entre ellos, la filial argentina, que operaba desde 1998, en forma directa.

Por su parte, Umbro Argentina había sido fundada por Handley y dos ex Exxel Group, Rómulo Zemborain y Gerardo León, con el objetivo de comercializar la marca inglesa, oriunda de Manchester, en el mercado local.

Además de proveedora de la empresa local, Dass era licenciataria de Umbro en Brasil.
“No vendimos el 100 por ciento de la compañía, sino que integramos capitales argentinos y brasileños en una empresa cuya mayoría accionaria será de Dass”, explicó Handley, aunque sin precisar a cuánto asciende la participación de cada socio. Según el edicto de fusión, publicado semanas atrás, al 28 de febrero, Dass Argentina (ex Fila) tenía activos por $ 59,3 millones y pasivos por $ 35,8 millones. Por su parte, Umbro totalizaba $ 14,6 millones en activos y $ 13,1 millones en pasivos. Después de la fusión, Dass Argentina asciende a $ 48,6 millones en activos y $ 25 millones en pasivos, de acuerdo con el mismo documento.

“Las inversiones comerciales se canalizarán en reforzar las identidades de cada marca: Fila, focalizada en tenis y running (que es donde, acá, tiene historia más rica); y Umbro, en fútbol”, dice Handley. En ventas, la primera representa 60 por ciento del negocio local, en tanto que la segunda, el 25. El 10 por ciento se comercializa a través del canal propio de retail (hoy, “Dass Outlet”), en tanto que el 5 restante corresponderá a Tryon, marca de tiempo libre de Dass lanzada hace un par de meses al mercado local.

“En tanto, hoy estamos con cerca del 40 por ciento de producción de calzado propia. La idea es crecer un 60 por ciento, en unidades, hasta alcanzar un 50 por ciento de nuestro mix”, dijo el ejecutivo. Actualmente, la fábrica misionera produce 1,7 millón de calzados anuales, 100 por ciento de su capacidad, con una dotación de 450 personas (serán 700 hacia diciembre). El 65 por ciento es para Nike y Converse, en tanto que el 35 para las marcas propias. El objetivo de los US$ 5 millones destinados a la división industrial es duplicar el potencial productivo de la planta, indicó Hermes. En tanto, el desembolso en el canal comercial se asignará a capital de trabajo y marketing, apuntó Handley. “No necesariamente en apertura de nuevos puntos, sino en la identidad de cada marca. Por lo menos, queremos tener un local exclusivo de concepto para cada una”, deslizó.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos