Tuck, en la cima de la pirámide

Paul Danos, el decano de la escuela que lideró el ranking de The Economist, visitó Buenos Aires y reveló el ADN del competitivo mercado de MBA americano. 04 de Noviembre 2011
Así como existe una ivy league para las mejores universidades americanas, también existe un grupo de elite para las escuelas de negocios de este origen. Ellas son las que año a año se encumbran en los rankings internacionales y compiten por la preferencia de alumnos de todo el planeta.

Una de las integrantes de este olimpo académico es la Tuck School of Business, dependiente de la Universidad de Darmouth, que este año se posicionó en el primer puesto de The Economist.

De visita en el país, su decano, Paul Danos, analizó este competitivo mercado MBA americano y los cambios que sufrió en el último tiempo. “El full time MBA es un programa muy estable con una estructura muy similar en todas las escuelas top. Lo que cambió no fue tanto el programa, sino los alumnos. Hoy casi la mitad son mujeres y el 40% viene de afuera de Estados Unidos”, resumió Danos, cuya escuela, fundada en 1900 es la más antigua del mundo y la precursora el desarrollo del MBA.

El mercado en el que compite Tuck, está dominado por escuelas de negocios vinculadas a universidades. “La competencia global es más fuerte que nunca, porque la industria creció enormemente. Se calcula que hay cerca de 10.000 MBA el mundo. Pero en la cima es todo muy estable. En Estados Unidos, las top son las mismas hace 25 años, todas ligadas a universidades. Afuera de Estados Unidos, hay muchas independientes creadas en los últimos años”, precisa.

Las últimas recesiones dieron más de un dolor de cabeza a muchos directivos de business schools, incluso de las escuelas líderes. “En las crisis siempre pasa lo mismo: las aplicaciones se mantienen al principio, luego bajan un poco y suben para recuperar la tendencia anterior. Es más bien una ola que siempre está detrás de la economía. Pero no todas las escuelas se ven afectadas de la misma manera”, advierte Danos.

En el caso de Tuck, por ejemplo, el año pasado los ingresos subieron 10%, al mismo tiempo que muchas escuelas vieron caer los suyos un 5%. “La mayoría bajaron pero no tanto, la cima es siempre muy estable”, explica el decano de Tuck. El 2010 fue, de hecho, el mejor año de la historia para la escuela. Tuvieron 3.000 aplicaciones para cubrir apenas 270 puestos.

Además, el 97% encontró trabajo a los tres meses de la graduación, obteniendo un sueldo básico promedio de u$s 107.000 (sin bonus), lo que representa un aumento del 65% sobre los ingresos previos a ingresar al programa. “La compensación total es más del doble, pero las opciones que se abren son más importantes: los graduados pueden hacer finalmente lo que quieren”, dice Danos.

Lo que está claro es que ninguno quiere volver a su viejo trabajo. Hay periodistas que pasan al área de marketing, ingenieros que se convierten en financistas o chefs que se vuelven administradores. En la práctica, cuando el MBA arranca, el 40% cree que quiere ser entrepreneur. “Pero sólo el 10% pone su propio negocio. Aunque si esto lo analizás en un plazo de 20 años, el 50% de los graduados terminaron montando pequeñas empresas”, concluye Danos, quien reconoce que el 80% de los graduados logra a la larga puestos de nivel de directorio.



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