Trabajo a la carta

Trabajo a la carta

En un entorno de incertidumbre económica y costos en alza, saber mantener vigente la motivación del personal existente y comunicar el atractivo de trabajar en la empresa se convierte en una ventaja competitiva. Las recomendaciones de los especialistas para lograrlo ante el desafío de las nuevas generaciones y la valoración de temas como la responsabilidad social o la ecología. 28 de Julio 2011

Los tiempos cambian. Hoy las que se sientan en el banquillo son las empresas. A diferencia de lo que ocurría tiempo atrás, en la actualidad, las firmas de cualquier tamaño se ven obligadas a invertir dinero para resaltar atributos propios, como la responsabilidad social o el cuidado del medio ambiente, y comunicar cómo se trabaja en ellas. El esfuerzo se realiza con el objetivo de atraer candidatos, quienes ya no se motivan sólo con tener empleo: buscan uno a medida.

Las actividades son las mismas. Los que cambiaron son los trabajadores. Antes, un joven se conformaba con ser parte de una organización sólida o con recibir un buen sueldo. Hoy, por más relevante que sea la empresa o atractiva que sea la oferta de dinero, el candidato primero querrá saber si la oficina queda cerca de su domicilio, si allí se trabaja en un clima amigable y también tendrá en cuenta las posibilidades de capacitación y crecimiento antes de aceptar un nuevo empleo.

Tiempo para formarse
“La calidad de vida creció mucho más. Antes, con una buena propuesta económica bastaba mientras que hoy son importantes un conjunto de cosas: transparencia, clima, responsabilidad con el medio ambiente, compromiso con la comunidad”, describe Paula Molinari, directora de Recursos Humanos en la consultora especializada Whalecom.
El dinero y la proyección son importantes pero no lo significan todo. Una investigación realizada por la empresa de contratación temporal Adecco sobre más de 900 postulantes, reveló que las proyecciones de crecimiento profesional y salarial son dos factores clave para decidir un cambio de empleo. Pero no son los únicos. Del estudio también se desprende que mantener un equilibrio entre la vida personal y el trabajo, que se reciba capacitación y que haya flexibilidad de horarios, también son elementos determinantes a la hora de elegir un cambio de rumbo laboral.

“Vivir cerca de mi trabajo es muy importante ya que si no me paso todo el día viajando. Cuando busco un trabajo, me fijo también en cuestiones sobre cómo se manejan adentro y si tengo forma de crecer. El dinero es importante pero no es lo único”, dice Tomás Gradín, joven economista que trabaja en Avon.

Que haya tiempo para aprender es otro aspecto valorado. Más de la mitad de los encuestados por Adecco, de entre 25 y 35 años, afirmaron encontrarse en la búsqueda de un empleo que le permita seguir estudiando y, al mismo tiempo, poder desarrollarse en forma profesional.

En lo referente al estilo de organización, tres de cada 10 encuestados prefiere un estilo formal mientras que el 17% se siente más cómodo en una organización desestructurada. En cuanto a la modalidad de trabajo, ocho de cada 10 prefiere trabajar en equipo mientras que el resto prefiere hacerlo por su cuenta. Un pequeño porcentaje priorizó poder trabajar desde su casa.

Al fin y al cabo, el postulante terminó por transformarse en un comprador de propuestas laborales. “El mercado de trabajo se convirtió en un mercado real, dónde la gente busca lo que mejor cuadre con sus intereses y proyectos de vida. Es como ocurre con los celulares, que a pesar de que funcione bien lo terminas cambiando por uno mejor”, retrata Molinari.

Una cuestión de edad
Cada grupo generacional tiene sus propias particularidades. No comparten las mismas inquietudes y por eso muchas empresas orientan las iniciativas de acuerdo a cada necesidad para que todos los empleados se sientan motivados.

“A diferencia de los mayores, los jóvenes suelen cambiar rápidamente de trabajo. Si bien se comprometen, son conscientes de que no será para toda la vida", sostuvo Mariana Vázquez, directora de Recursos Humanos en Adecco.

Por otro lado, Molinari destacó que los jóvenes de hoy privilegian otras cosas además del status o el dinero. “Aún antes de empezar a trabajar, entre los 20 y 25 años, se plantea primero el ‘qué me interesa a mí’. A pesar de que sea una empresa consagrada, si no se los convence, ahí mismo dicen que no y se van”, amplía, al respecto, la especialista.
En cambio, los adultos son otra historia. Quienes se encuentran entre los 34 y 45 años integran lo que se conoce como Generación X, cuyos rasgos principales, destaca Vázquez, son un alto grado de colaboración y gran motivación con el trabajo en grupo. “Valoran las estructuras flexibles y horizontales y buscan el equilibrio entre las metas profesionales y la calidad de vida. Al encontrar un empleo así, suelen conservarlo”, describió.

Por su parte, los mayores de 45 años, destaca el experto, priorizan la estabilidad laboral. Es decir, permanecen en empleos largos períodos de tiempo. “Esta generación, también conocida como Baby Boomers, se muestra mayormente interesada en desarrollar sus proyectos personales, por lo que valoran la flexibilidad horaria”, retrata.

Antes impensados, hoy el compromiso con la ecología y el apoyo a la comunidad son dos rasgos que los candidatos destacan a la hora de elegir una organización, sin importar su tamaño. “En algunos casos, se valora el compromiso de la compañía con la ecología. Es una tendencia a la que muchas empresas se están sumando”, destaca Vázquez.
El fenómeno no afecta sólo a los jóvenes. “La gente grande cambió muchísimo. Las generaciones evolucionan y, hoy, mucha gente mayor de 50 años se sale de las empresas para hacer su propio camino”, resume Molinari.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos