Trabajar, conectados y móviles

Trabajar, conectados y móviles

El coworking se expande a ritmo acelerado en el país. Conozca cuáles son los mejores espacios para trabajar en Buenos Aires y el interior. Ventajas y desventajas de esta nueva modalidad laboral. El modelo de negocios que los sostiene. 10 de Mayo 2011

Arrancó en 2009. Pero fue la explosión del mercado de dispositivos móviles que convirtió la tendencia a trabajar desde una oficina móvil en una costumbre conocida hoy como el coworking. Y si bien su mayor actividad está en Buenos Aires, ya se está extendiendo hacia otras ciudades como Mar del Plata, Rosario o Mendoza. (ver recuadro). “Para mí, es mucho más productivo e inspirador interactuar con otras personas, ya que así logró aprovechar mejor los tiempos”, resume el atractivo del modelo Marcos Andrade, periodista freelance brasileño, que trabaja desde hace pocos meses en el país. Como él, muchos trabajadores freelancers, pero también microempresas y start ups, encuentran en estos sitios la posibilidad de interactuar y hasta hacer negocios en un lugar ameno, además de evitar los costos que implicaría el alquiler de una oficina. Conozca cinco de los lugares para el trabajo móvil más buscados.

Areatres - Funciona en Palermo Soho desde principios de 2009 y acaba de inaugurar una nueva sucursal en Palermo Hollywood. Según su fundador, Martín Frankel, Areatres es “un concepto sociológico vinculado a la posibilidad de condensar en un tercer espacio la comodidad de la casa y los quehaceres de un lugar de trabajo”. La apertura del primer local requirió una inversión de u$s 100.000 y fue posible gracias a la convergencia del capital y know how de cinco socios, entre los los cuales hay arquitectos, contadores y abogados. Entre los servicios que ofrece la instalación al trabajador móvil se encuentran 500 metros cuadrados de extensión, tres salas de reunión, puestos fijos con telefonía de voz sobre IP y un living comunitario. Frankel explica que el 50% de los usuarios son extranjeros, pero crece la presencia de programadores, abogados y consultores locales.

María MacDonald, fundadora y directora del sitio web yoquevos.com, trabaja a tiempo completo y desde hace dos años en Areatres. Cuenta que eligió instalarse porque estaba “cansada” de trabajar desde su casa. Entre las ventajas, destaca la innecesidad de preocuparse por la infraestructura, el pago de servicios y el mantenimiento de la oficina y, sobre todo, la posibilidad de establecer conexiones. “Acá estoy sentada al lado de clientes potenciales, puedo compartir experiencias, difundir mi sitio Web”, dice MacDonald. Entre las desventajas destaca los gastos, que son mucho más altos en comparación con el período en el que trabajaba desde su casa.

“En general, el usuario de Areatres trabaja con ideas, flexibilidad, contratos por seis meses. Se trata de un un espacio distendido y cómodo, al que la gente viene a trabajar, a diferencia de lugares como los cafés con Wi-Fi, donde mucha gente trabaja pero también hay mamás con nenes llorando”, sostiene Frankel.

Urban Station - Su primer local surgió en noviembre de 2009 en Palermo Soho. Uno que lo aprovecha casi desde su apertura es Ricardo Aldave, el dueño de Pin Digital Waves, una agencia de marketing móvil. “Estaba buscando una alternativa, ya que, como start up, iba a ser muy costoso alquilar una oficina”, cuenta. También Aldave destaca como uno de los principales activos la posibilidad de hacer networking y negocios con el resto de usuarios. “Al principio, pensábamos trabajar allí por cuatro meses, pero, como nos gustó el ambiente y el concepto, decidimos quedarnos. Pero ahora, estamos pensando en mudarnos a una oficina propia”, declara.

El concepto de Urban Station se apoya en tres pilares: flexibilidad de espacios y tarifas, diseño de vanguardia y los servicios de una oficina. “Fue pensado con la idea de transformarse en una red con cobertura en todo el país”, explica Juan Pablo Russo, creativo publicitario y mentor de la idea, que sumó como partners a Marcelo Cora, ex socio de Accenture, Claudio Bisurgi, ex directivo de YPF, y Florencia Faivich, ex ejecutiva de Marketing Corporativo. Urban Station requirió una inversión inicial de u$s 200.000 y ofrece un open space, donde los clientes pueden elegir entre livings, mesas comunitarias e individuales, salas de reunión equipadas con proyector y teleconferencia y, finalmente, un espacio para eventos. “Los clientes pueden acceder a su uso en forma totalmente flexible, ya sea por hora, día, semana, mes y también packs de horas prepagas”, cuentan los socios.

Workstation - Abrió en junio de 2010, en el barrio de Belgrano. Fue pensado para trabajadores independientes, pero también para empresas. Oveja Negra es un estudio de diseño gráfico que funciona allí desde hace un año. “A Workstation lo conocimos como cliente y fue justo lo que estábamos buscando, ya que no teníamos un espacio profesional propio. Nos reuníamos en las empresas o instalaciones de nuestros clientes y, cuando debíamos hacer una reunión en instalaciones propias, era un problema”, recuerda Luciana Bizzozero, una de las fundadoras de Oveja Negra. La mudanza a Workstation sirivó también para resolver problemas de horarios. “Antes nos juntábamos y trabajábamos hasta altas horas de la noche y nuestro rendimiento no era el mismo. Ahora, podemos organizar nuestros horarios y realmente aprovechamos las horas de trabajo", cuenta.

“La idea surgió al notar que cada vez es mayor la cantidad de gente y grupos que trabajan en bares pero, también, que empresas y start ups buscan enfocarse en su negocio sin perder tiempo en la administración de una oficina”, comenta su fundador, Ignacio Miranda. El lugar ofrece, entre otros servicios, oficinas privadas para cuatro a 15 personas, secretaria, dirección postal para la recepción y envío de correspondencia, Internet de alta velocidad con enlace dedicado (Wi-Fi y plug in), sala de reuniones con multimedia, servicio de impresiones y escaneos. Los costos van desde $ 300 hasta $ 10.000 por una oficina para 15 personas. “Entre los usuarios hay personas que buscan darle un enfoque profesional a su carrera y a la vez salir del aislamiento. Otros son empresas con una estructura chica”, cuenta Miranda. Las tarifas incluyen todos los servicios. Lo que se cobra aparte son las impresiones, escaneos, el envío de fax y el uso de la sala de reuniones multimedia.

Coworking Buenos Aires - Favio Trasi, creador de este espacio de coworking y productor de contenidos audiovisuales, cuenta que todo surgió de manera casi accidental. “Yo tenía mi productora con otros socios en Palermo Soho, pero la sociedad no funcionó. Al final, me quedé solo y con un crédito a pagar hasta que me di cuenta de que existían oficinas compartidas. Así nació la idea”.

A diferencia de otras instalaciones, este espacio no cuenta con el típico cliente móvil. “Hay trabajadores indepedientes, freelance o inclusive grupos de tres o de cuatro personas, pero el lugar que se les ofrece es permanente. Puede haber contratos flexibles, pero nunca alquilamos por semana, por ejemplo. Es un espacio individual de trabajo cálido, colorido y sobre todo muy tranquilo”, aclara Trasi. El costo es de $ 950 por mes, por persona o puesto de trabajo. “Las oficinas se alquilan como si fueran 2,5 o 3 puestos, depende del tamaño que tengan. En todos los casos, se ofrece toda la ambientación, el amoblamiento, teléfonos internos. Los servicios incluyen Internet, telefonía, una sala de reuniones a disposición, cocina y recepción de clientes. Para 2012, Trasi planea empezar un desarrollo que se va a llamar Coworking II, pero en formato de fideicomiso: los interesados podrán comprar su oficina “desde el pozo” y participar en el diseño.

Loft Coworking (Mar del Plata) - Al igual que Coworking Buenos Aires, el primer espacio para el trabajo compartido en la ciudad balnearia más importante del país surgió de manera casual. “Soy fotógrafo y tengo mi estudio en un espacio muy grande. Hace unos años, editaba dos revistas en Mar del Plata, Lastweekend y Yo-yo. Como el loft es muy amplio, decidí alquilarles un espacio a los diseñadores y programadores que trabajaban en mi revista, pero también para otros clientes”, cuenta Francisco Mas, su creador.
Por medio de un amigo, se enteró de la movida de los coworkings en Buenos Aires. “Y así me di cuenta de que lo que teníamos en realidad era eso, un gran espacio donde distintos profesionales independientes trabajábamos tanto en proyectos comunes como individuales”, agrega. Loft Coworking cuenta con 240 metros cuadrados, donde se ofrecen espacios individuales y áreas de trabajo colectivo, una cocina equipada y un living confortable con sillones. Los espacios individuales cuestan entre $ 400 y $ 800 al mes e incluyen Wi-Fi, limpieza y todos los servicios. “La tendencia hoy ya no es aislarse trabajando en una casa o en una gran oficina corporativa, sino en estos nuevos espacios pensados espacialmente para fomentar la creatividad, la cooperación y el networking”, agrega Mas.

Juan Manuel Abrigo, fundador de Lateral View, una firma dedicada al desarrollo y diseño de software, decidió con sus socios trabajar en Loft Coworking para aumentar la productividad y mantener los costos controlados. “Es mucho más barato trabajar en un coworking. Nos gusta la idea de trabajar en un lugar agradable, todos juntos, disfrutando del trabajo en la oficina y disfrutando de la vida en casa”, resume el atractivo de estos nuevos espacios surgidos de la era Internet.



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