Todos los caminos conducen a París…

Fotografías originales de edificios, retratos de los habitantes de la ciudad, muebles y distintos objetos rescatados de esas viviendas dan cuenta de la impronta del modelo francés en las construcciones centenarias. Una muestra en el Museo de la Ciudad recupera parte de esa historia. 23 de Septiembre 2010

Un palacio, una casa de renta, una galería, un parque. Una foto, un pedazo de bronce, un catálogo con diseños de muebles de la época. Cada uno de ellos cuenta un retacito de la historia y del legado de la arquitectura francesa en Buenos Aires. "Y no sólo eso, sino ciertas formas de vida en la ciudad después de 100 años de la Revolución. En 1910, la Argentina dejó de tener esa influencia española que comenzó a ser mal vista, sobre todo por la elite porteña. Además, hubo una corriente internacional en la que Francia era el modelo cultural a seguir. Todo esto coincidió con los años de Argentina potencia económica por las exportaciones y la corriente inmigratoria. Entonces la necesidad de construir era muy grande", explica Eduardo Vázquez, director del Museo de la Ciudad. Para él, la intención de alojar una horda de inmigrantes que llegaron a Buenos Aires confluyó con que la elite buscaba una arquitectura que la represente y diferencie. "Necesitaban otra forma de mostrarse y el epítome de esa elite fue la arquitectura francesa y el modelo del siglo XVIII francés", agrega el director.

Armada con material propio y algo prestado, la muestra incluye fotografías originales que se tomaron en la época de la construcción de estos edificios, muchos ya demolidos."La arquitectura francesa tuvo de bueno que el modelo sirvió también para la clase media que necesitaba vivienda. Era un nuevo negocio en Buenos Aires. Y la calidad se puede ver en los detalles, las carpinterías, los pisos y las herrerías, todo de muy buena calidad. Por eso subsisten hasta hoy, más allá del valor histórico y patrimonial", sigue Vázquez. Además, se exhiben algunos objetos que pudieron recuperarse de las demoliciones en las que participó el Gobierno de la Ciudad. "Como las que se realizaron para ensanchar a la avenida 9 de Julio o para construir las autopistas. También elegimos objetos de la vida cotidiana porque este es un museo para todo público y tratamos de que no sea muy específico ni técnico", concluye el directivo, convencido que los objetos cuentan mucho más rápido la historia que cualquier texto.



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