"Todavía sigue siendo un buen negocio desarrollar"

Con foco en los barrios preferidos por la demanda premium, Ignacio Trabucchi, socio de ATV Arquitectos, afirma que el mercado se mantiene dinámico. 19 de Mayo 2011

Con apenas 33 años y sin padrino ni apellido que acompañe su carrera, Ignacio Trabucchi lleva desarrollados doce emprendimientos inmobiliarios y u$s 26 millones invertidos en el sector. La odisea de incursionar en el mundo de los ladrillos la encaró junto a sus dos dos socios, Federico Azubel y Walter Viggiano. Los tres dirigen el estudio ATV Arquitectos. Hoy tienen seis obras en ejecución , cuatro proyectos de viviendas y dos de oficinas.

¿Cómo maneja el mix entre el arquitecto y el desarrollador?
Siempre fuimos un estudio de arquitectura pero con el aumento de volumen de trabajo decidimos incursionar en los desarrollos. El primer emprendimiento se creó a través de una sociedad de familiares y amigos. Fue bastante experimental. Jugamos con la morfología y la funcionalidad. Y fue la llave para empezar.

¿Cuál es la estrategia de la empresa, dónde ponen el foco?
Construimos viviendas, oficinas y oficinas con locales comerciales. Respecto de las zonas, estamos concentrados en Palermo Hollywood. Y si bien sabemos que hay colegas mirando Parque Patricios o Barracas, nuestra estrategia es seguir apostando a ese barrio por el perfil de los inversores.

¿Y qué barrios se perfilan con potencial?
Miramos también terrenos en Palermo Nuevo, donde ya pagás incidencias de u$s 1.200/m2 con valores de venta más altos , que incluso pueden alcanzar los u$s 3.200/m2. También analizamos barrios aledaños como Colegiales y Villa Crespo en donde las incidencias varían entre u$s 500 y u$s 700/m2. En ambos casos, son barrios para prestarles atención. Tienen buena accesibilidad, están cerca de Palermo. Todas estas razones por las que se generan oportunidades.

¿Cuáles son las revalorizaciones que manejan en los proyectos?
Todavía sigue siendo un buen negocio desarrollar. En Palermo, el metro cuadrado terminado ronda los u$s 2.600. Mientras que en pozo, arranca a partir de u$s 1.850. Hace unos años, los márgenes eran más altos y podías obtener valorizaciones del 40% durante los tres años que dura la obra. Ahora ese número se redujo.

¿Quiénes son sus inversores?
Además del inversor tradicional, hay mucha gente que quiere su primera vivienda. Incluso, el 30 % de nuestros inversores son pedidos para hacer los departamentos a medida. Por otro lado, están los que entran al fideicomiso con un capital de u$s 80.000 a u$s 100.000, y que financian la unidad durante el desarrollo. Y luego, otro grupo de inversores que hacen aportes más significativos, como la compra del terreno. Estos entran y salen antes. Es decir, acompañan en la compra pero no esperan hasta el final. También están los casos de los edificios por encargo, donde hay un único grupo inversor.

¿Cuáles son las perspectivas del sector?
Creo que hay un escenario que cambió en los últimos años. Los terrenos y los costos de construcción aumentaron. No obstante, hay dinamismo en la demanda y sigue habiendo retorno. Hay muchos inversores que se meten porque ven en el real estate un resguardo de capital ante tanta volatilidad económica. Si bien los márgenes bajaron, sigue siendo rentable. Por otra parte, tenés dos temas claves como son la la inflación y la imprevisibilidad. Hay cambios donde uno tiene que adaptarse todo el tiempo porque las condiciones se modifican permanentemente. Pero si uno está acostumbrado a eso, puede ir surfeando las olas todo el tiempo. Después de todo, eso también es parte de nuestro trabajo.



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