Teletrabajo: tan lejos, tan cerca

Teletrabajo: tan lejos, tan cerca

La mayor conectividad facilita la implementación de esta práctica por parte de las empresas. Quiénes y por qué se subieron a la ola. Los casos locales. 29 de Diciembre 2010
Sin la obligación de asistir a la planta nuclear, con más kilos que nunca y tanta vagancia que, ni siquiera, se toma el esfuerzo de apretar un único botón de la computadora que le instalaron en su casa, Homero Simpson, vestido sólo con una túnica, es, tal vez, la imagen del teletrabajador más recordada de la televisión.

Lejos de ese estereotipo, el modelo de trabajo a distancia se posiciona como una forma efectiva de mejorar la calidad de vida de los empleados, que se evitan los incómodos viajes diarios y ganan tiempo para estar en sus hogares y con sus familias, bajar los costos corporativos y hasta favorecer al planeta, porque toda la gente que no se mueve de un lugar a otro tampoco emana dióxido de carbono a la atmósfera, desde el caño de escape de su medio de transporte.

Gastón de Zavaleta, director de Ventas de Orange Business Services Argentina, explica: “Esta modalidad no está dada sólo por empleados que trabajan full time desde la casa, sino también por ejecutivos que viajan constantemente, gente que opera desde la calle o recursos que tienen la posibilidad de realizar home office alguna vez al mes, como parte de políticas de flexibilidad laboral que otorgan algunas compañías”. Orange Business Services ofrece tecnologías que contribuyen a hacer más eficiente el teletrabajo, como acceso remoto a las aplicaciones corporativas, comunicaciones unificadas, aceleración de aplicaciones para usuarios remotos y herramientas de colaboración y audioconferencia para equipos geográficamente dispersos.

Además, De Zabaleta aporta datos de la consultora Jobing, según los cuales el 70 por ciento de los empleados en relación de dependencia asegura que podría realizar sus tareas desde el hogar, por lo menos, tres veces por semana.

Responsabilidades compartidas
Cynthia Cuculiansky, socia de Consultoría en Recursos Humanos de BDO, afirma que “las empresas requieren procesos bien definidos cuando se implementa el teletrabajo, como controles estandarizados a nivel organizacional o contratos muy claros que apunten a resultados”. 

De esta forma, al decir de la ejecutiva, se busca que haya métricas específicas para cada tarea, que puede ser tanto la cantidad de llamadas realizadas en un período de tiempo, como el volumen de productos terminados. Además, menciona que, así como la empresa debe tener una cultura apta para soportar teletrabajadores y moverse del esquema “necesitar que la persona esté ocho horas en su oficina”, también, el empleado tiene que cumplir con ciertas características, como “ser una persona muy autónoma, sumamente organizada y que no requiera seguimiento”, indica Cuculiansky.

Uno de los principales habilitadores del teletrabajo es la disponibilidad de la tecnología. Hoy, existe un sencillo y económico acceso a la banda ancha, hay dispositivos para todos los gustos, desde PCs de escritorio hasta teléfonos inteligentes y netbooks, y sobran las aplicaciones para acceder, de manera segura, a los sistemas corporativos. Sin embargo, el tecnológico no es tanto un escollo para el progreso del teletrabajo como sí lo son los aspectos culturales.

Ileana Berges, socia de Recursos Humanos de Lenovo, empresa que comercializa notebooks, netbooks y otros dispositivos que pueden emplearse como “oficinas” de teletrabajadores, sostiene: “Más allá del equipo portátil o de la banda ancha, es necesario contribuir a generar un ambiente de trabajo adecuado, con una cultura basada en commitment & ownership”. Esto significa, según la ejecutiva, que cada teletrabajador debe asumir el compromiso de cumplir con sus responsabilidades y apropiarse de las tareas, ser dueño de sus objetivos y responder por sus resultados. Lenovo aplica planes de teletrabajo, con beneficios para sus empleados que trabajan en sus casas, como reintegro de guardería. “Esto facilita que el hogar se vea como un ambiente de trabajo y concentración”, destaca Berges.

Desde cualquier lugar
“Nuestra visión es un mundo en el que las personas pueden trabajar desde cualquier lugar y con cualquier dispositivo”, cuenta María Celeste Garrós, gerente Regional de Canales de Citrix. La ejecutiva asegura que, para que el modelo sea eficiente, se debe partir de la premisa de que una organización está compuesta por muchos tipos de empleados diferentes, con requerimientos distintos. Esto hace que sea necesario dejar atrás la idea de “un mismo modelo de todo para todos” y “comenzar a pensar en una IT customizada, según el trabajo que realiza cada empleado y teniendo en cuenta desde dónde accederá a la información que necesita para trabajar”, agrega Garrós.

“El teletrabajo forma parte de nuestro ADN, nunca tuvimos una PC fija dentro de la empresa”, afirma Claudio Ingilde, gerente Regional de Ventas de Sector Público para el Cono Sur de Cisco Systems. La compañía está especializada en soluciones de comunicación que pueden aplicarse para construir modelos de teletrabajo. Y reniega de que en casa de herrero el cuchillo es de palo. “Todos nuestros empleados tienen la posibilidad de teletrabajar, de conectarse desde cualquier lugar del mundo y de contar con todos los recursos para realizar sus tareas como si estuvieran en la oficina”, agrega Ingilde, quien rápidamente redobla su apuesta: “Para nosotros, es uno de los principales factores de retención de colaboradores”.

Telecom es otra empresa que lleva en alto la bandera del home working: a la fecha, cuenta con unos 200 empleados bajo este modelo durante tres días a la semana y espera cerrar el año con prácticamente el doble. “Nuestra idea es propiciar el equilibrio entre la vida laboral y la personal de nuestra gente”, cuenta Mariano Muñoz, gerente de Relaciones Industriales y responsable del Proyecto Teletrabajo en Grupo Telecom Argentina. 

Según datos de la empresa, el grueso de teletrabajadores se encuentra en la ciudad de Buenos Aires (72 por ciento) y la mayoría son mujeres (65 por ciento). “Pudimos constatar que el 96 por ciento de las personas que se sumaron aseguraron haber mejorado su calidad de vida”, concluye Muñoz. 

Sólo para elegidos
Empresas de servicios, empleados que funcionan por objetivos, áreas de soporte y sectores comerciales son, por naturaleza, los segmentos que más fácilmente pueden trabajar a la distancia sin que el empleador pierda la capacidad de monitoreo de actividades, ni de control sobre resultados.

Allan McCrea Steele, CEO de la agencia de relaciones públicas Edelman en la Argentina, se considera “un ferviente partidario” del teletrabajo y afirma que existe una política de home office  para todos los empleados de la compañía. En especial, para las madres recientes, que pueden sumarse a esta modalidad extendida durante los primeros dos años de vida de sus hijos. “Genera un nivel de motivación y de pertenencia muy alto y contribuye a nuestra filosofía de lo que llamamos work-life balance”, afirma el ejecutivo. Edelman también cuenta con el programa “5 + 5”, por el cual los empleados que viajan al exterior por razones particulares o de negocios tienen la posibilidad de trabajar desde cualquier oficina de la empresa en el mundo, durante cinco días corridos, dos veces al año.

Karina Sáez, líder de Proyecto en la empresa desarrolladora de software G&L Servicios Informáticos, trabaja en esta modalidad desde marzo de 2007. “Para la empresa, representa una menor infraestructura, eliminación de controles de horarios y costos de producción más bajos”, asegura. Para su tarea, utiliza Skype, correo electrónico y SVN, “un sistema de control de versiones, que se emplea como repositorio y puede ser accedido por personas que se encuentran en distintos equipos, lo que permite modificar y administrar el mismo conjunto de datos desde sus respectivas ubicaciones”, explica.

Cuestión de Estado
En el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, existe una Coordinación de Teletrabajo, ocupada de homologar criterios para el desarrollo formal de la figura y evaluar las experiencias, de cara a las futuras regulaciones que regirán la materia. El tema se trabaja en estas esferas desde 2003, cuando se creó una comisión que unió sindicatos, empleadores y universidades para desarrollar una ley nueva, que contemple esta figura.
Viviana Díaz, responsable de la Coordinación, está de acuerdo: “Era necesario un nuevo marco legal y construimos un proyecto de ley específico, con las modificaciones pertinentes, que se hicieron a partir de la experiencia”. 

El Ministerio lanzó, además, el Propet (Programa de Seguimiento y Promoción del Teletrabajo en Empresas Privadas), con dos lineamientos: “Alfabetización digital y laboral, por un lado, e inclusión, por el otro”, señala Díaz. El programa apunta a jóvenes de 18 a 24 años, sin empleo ni secundario completo, y a mayores de 45 años. “Las empresas que se adhieren tienen la posibilidad de contratar personal nuevo o mover empleados existentes al modelo de teletrabajo”, cuenta Díaz. El Ministerio está implementando en estos momentos un proyecto interno de teletrabajo orientado a 10 personas con capacidades distintas, que son empleados de la dependencia.

“Hoy no fui a trabajar... me quedé en casa” es una expresión que tiende a quedar en desuso. Quedará esperar un tiempo para ver si los implicados tienden a incrementar su productividad y sumarse a una verdadera cultural del teletrabajo o si, simplemente, tienden a convertirse en Homeros.



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