Tarjeta prepaga para no lidiar con el cambio chico

Tarjeta prepaga para no lidiar con el cambio chico

Para combatir la escasez de monedas, Liliana Golz y un grupo de inversores lanzaron Mis Monedas Card, una tarjeta prepaga de compras. A partir de un acuerdo con la Cámara de Supermercados Chinos, el plástico podrá usarse en más de 1.500 autoservicios, además de kioscos, farmacias, restaurantes y librerías. Invirtieron u$s 100.000, esperan superar los 100.000 usuarios y los 10.000 comercios adheridos para fines de este año. 15 de Abril 2010

Lo que para muchos es un problema, para otros es fuente de inspiración. La falta de monedas y cambio chico fue el disparador para que Liliana Golz y un grupo de inversores crearan Mis Monedas Card, una tarjeta prepaga para abonar las compras cotidianas en autoservicios, kioscos y todo tipo de comercios. El plástico puede cargarse por montos que van de los $ 20 a los $ 1.000 en locales de Rapipago, el correo Andreani y otros comercios adheridos. Y gracias a un acuerdo con la Cámara Argentina de Supermercados Chinos, se podrá usar en más de 1.500 autoservicios. También en librerías, lencerías, peluquerías, restaurantes, farmacias y todo tipo de negocios de venta minorista.

Dado que la escasez de metálico no sólo afecta al transporte, sino al comercio en general, Golz y sus socios decidieron enfocarse en el nicho del comercio minorista. Además, en el transporte hay dos jugadores fuertes que son Monedero, la empresa pionera y la tarjeta SUBE, impulsada desde el Gobierno nacional para que funcione en todas las líneas de colectivos y subtes.

A diferencia de otras tarjetas prepagas, como las telefónicas, ésta es personalizada y lleva el nombre de su propietario. Para obtenerla, el usuario debe completar un formulario online (www.mismonedascard.com) donde constan sus datos. En caso de robo o extravío, hay que comunicarse a un 0-800 y la tarjeta será bloqueada. “Apuntamos a los usuarios no bancarizados, y también a los padres que quieran dársela a los chicos para sus gastos cotidianos, evitando el riesgo de llevar efectivo”, dice Liliana Golz.

Cómo se hizo
Para montar el emprendimiento, la inversión fue de unos u$s 100.000, destinados principalmente a un sistema de software propio de interconexión con los sistemas de lectura de tarjetas (pos), más gastos de marketing y publicidad. El desarrollo del sistema y del producto les llevó un año, y la producción de la tarjeta que lleva un código de seguridad, está tercerizada. Para los comerciantes, adherirse al sistema no implica comprar una nueva, sino que la tarjeta funciona con las mismas terminales que se utilizan para las tarjetas de crédito y débito.

Actualmente, trabajan en la compañía cinco empleados administrativos y 10 vendedores, aunque esperan contratar más personal a medida que el negocio crezca. Tanto para el usuario como para los comercios, la adhesión al sistema es gratuita, aunque al comerciante se le cobra un porcentaje sobre las ventas. La acreditación del importe se realiza en su cuenta bancaria a los nueve o 17 días.

Golz cuenta que están negociando con empresas para que la otorguen a sus empleados en reemplazo de los vales de almuerzo o para los gastos de caja chica. Este nicho de negocios es el que mayores perspectivas de crecimiento tiene, según la emprendedora. Más adelante, piensan incursionar también en otros servicios como pago de entradas a espectáculos y cines.

A falta de metal
Hoy, el sistema tiene 300 comercios adheridos en Capital y Gran Buenos Aires. La tarjeta fue lanzada a comienzos de este año con promociones en el microcentro porteño y ya se entregaron más de 10.000 unidades. “Tuvimos muy buena aceptación, ya que la falta de monedas, sumada a la inseguridad de manejarse con efectivo, hacen de esta tarjeta una muy buena alternativa”, afirma su creadora.

El plástico permite acceder a descuentos y promociones que otorgan los comercios, y así resulta un instrumento de fidelización para captar y conservar clientes.

Para el usuario, resulta un sistema cómodo que evita llenarse los bolsillos de caramelos aceptados como vuelto, o hacer colas en el banco para conseguir monedas. Además, permite consultar el saldo de la tarjeta vía Internet, donde figura el importe de cada compra y el comercio donde fue realizada, con lo que se puede tener un mayor control de los gastos. Para el comerciante, es una herramienta que incrementa las ventas y que posibilita manejar menos efectivo en la caja. “Estamos en los inicios, pero creemos que el potencial de crecimiento es muy grande”, afirma la emprendedora. “A medida que más comercios se adhieran, también habrá más clientes que la puedan utilizar”, reflexiona Golz. Para fines de este año, proyectan tener unas 100.000 tarjetas circulando y 10.000 comercios adheridos en todo el país.

Perfil
Actividad: tarjeta de compras pre cargable, que reemplaza el uso de efectivo y soluciona el problema de falta de monedas y cambio chico
Lanzamiento: 2010
Cantidad de comercios adheridos: 300
Inversión inicial: u$s 100.000
Cantidad de usuarios: 10.000
Proyecciones para fin de 2010: 10.000 comercios adheridos y 100.000 tarjetas en circulación



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