Sustentabilidad y rentabilidad como base del éxito

Sustentabilidad y rentabilidad como base del éxito

Las compañías descubren también a nivel local el beneficio de implementar estrategias corporativas a largo plazo para disminuir el impacto ambiental, contribuir al desarrollo social y generar ingresos. Quiénes son las primeras sustentables, por qué lo hacen y qué proyectos tienen para las generaciones futuras. 04 de Agosto 2010

Si bien la sustentabilidad fue hasta hace pocos años tan solo una palabra de moda, las empresas apuntan hoy a acciones concretas a favor del medio ambiente y la sociedad, de acuerdo a una tendencia global en la que productividad y sustentabilidad van de la mano.

Ganar dinero, respetando al hombre y a su entorno es la premisa de las RSE, Empresas Socialmente Responsables. Ya sea una automotriz, una metalúrgica o una fábrica de celulares, las compañías son concientes de los reclamos de sustentabilidad de los consumidores, accionistas e inversores. Sin disponibilidad de recursos naturales en el largo plazo no es posible sostener un negocio. A su vez, los negocios no pueden ser exitosos en sociedades que fracasan.

Uno de los mayores riesgos de contaminación proviene de lo que se llama “chatarra electrónica” o “basura tecnológica”, millones de desechos peligrosos para la salud provenientes de computadoras, teléfonos celulares, televisores y electrodomésticos en general, que han sido consumidos y luego descartados.

Dentro de este rubro, los celulares no son un tema menor habida cuenta de que, en la Argentina existen 32 millones de celulares. Es decir, un celular por cada adulto mayor de cinco años. Un tercio de las personas que poseen celular cambiará de modelo y el resto se convertirá en scrap, basura tecnológica, indicaron informes ecológicos.

Para paliar este impacto, desde Motorola, recolectaron más de 2.560 toneladas de aparatos eléctricos y electrónicos en 69 países.

Se trata de una campaña de recolección, reciclaje y correcta disposición final de celulares, baterías y accesorios en desuso, tanto de Motorola como de otros fabricantes, para minimizar el impacto ambiental. Los usuarios depositan sus equipos viejos en los buzones ubicados en cualquiera de los 39 Centros de Atención al Cliente de la compañía para luego ser reciclados. Además, redujeron la huella de carbono, gases de efecto invernadero, en un 20% en la producción de sus productos.

“Además del reciclado de celulares, nos interesa concientizar a la población a través de un programa destinado a 12.500 alumnos que incluye funciones de un show musical con títeres que representan a las especies autóctonas del país y a los animales en peligro de extinción”, afirma Gustavo Wrobel, director de Comunicaciones de Motorola para América latina.

El desafío es evitar el calentamiento global
Otra de las industrias vinculadas a productos tecnológicos es la empresa de aire acondicionado Carrier. Desde la compañía aseguran haber reducido desde 1997 a hoy un 40% el uso de energía en procesos industriales, un 53% el uso del agua y un 58% las emisiones de gases nocivos.

Para Carlos Brischetto, gerente del Departamento de Ingeniería de Carrier, “es necesario ser concientes de la creciente demanda de recursos naturales y de que si no los utilizamos de manera racional, tarde o temprano, se agotarán”.

En ese sentido, la compañía lanzó al mercado un equipo sustentable para el hogar que genera un ahorro de energía del 30% utilizando sólo refrigerantes ecológicos.

Desde una de sus competidoras, la multinacional General Electric (GE) aseguran que, además de reducir la energía en un 30%, se comprometen a bajar el nivel de gases efecto invernadero en 1% antes del año 2012 a través de su programa Ecomagination.

Lo cierto es que los gases de efecto invernadero son una preocupación común entre las empresas industriales de este tipo ya que su concentración está vinculada en parte con el calentamiento global del planeta.

Por su parte, GE duplicó su inversión en programas sustentables de u$s 700 millones, en 2005, a u$s 1.500 millones, en 2010. Además, la empresa está lanzando a nivel mundial un concurso por u$s 200 millones para buscar ideas innovadoras que creen una red eléctrica más inteligente, más limpia y más favorables al medio ambiente.

A nivel social, orienta sus acciones hacia la educación de los niños de las comunidades en las que tiene presencia. Desde la empresa comentan que, mediante la colaboración con otras organizaciones como Junior Achievement, GE llega a más de 700 chicos en edad escolar. Además realizan campañas de salud dental, donan libros y útiles y computadoras, entre otras actividades.

Otra de las compañías que está enfocada en bajar el nivel de dióxido de carbono, CO2, es la metalúrgica Acindar. El año pasado lograron reducir un 9% las emisiones de CO2 emitidas por cada tonelada de palanquilla, producto básico de la acería, que es producida en la planta de Villa Constitución. (ver cuadro).

“Uno de nuestros principales valores es la sostenibilidad y por ello estamos trabajando para ayudar en la evolución de la siderurgia de forma tal de garantizar el futuro de las generaciones venideras. Este enfoque a largo plazo constituye el núcleo de nuestra filosofía empresarial”, informa la empresa.

Las empresas sustentables son agentes de desarrollo  de las comunidades
Por su parte, las automotrices como Fiat o Volkswagen también apuntan a programas sustentables en cada una de sus plantas.

Fiat Auto Argentina, a través del plan Pilar Ambiental, y de acuerdo al concepto de industria de excelencia del World Class Manuffacturing, tiene por objetivo disminuir los impactos ambientales, monitoreando el consumo de recursos renovables y no renovables y la gestión de residuos, de efluentes líquidos y de emisiones gaseosas.

En Volskwagen, se enfocan en la capacitación y para ello implementaron programas de educativos en general y de seguridad vial que incluyen unas 128.461 horas de formación.

Iniciativas como estas, se deben, según varios de los consultados, a que las empresas son concientes del papel que tienen en la vida de las personas, no sólo como generadoras de empleo y de riqueza, sino como agentes de desarrollo en las comunidades en la que están insertas. La filantropía corporativa dejó de ser una actividad autónoma confiada a una fundación y cada vez más forma parte de las estrategias que contribuyen a realizar el objeto social de la empresa.

“Hemos elegido a la educación como uno de los pilares fundamentales para hacer nuestra empresa sustentable dado que, si nosotros requerimos colaboradores bien formados, con una gran capacitación técnica, que compartan nuestros valores y nuestra cultura, debemos contribuir en el proceso”, afirma Herbert Prock, gerente de Asuntos Sociales de la empresa.

Los empleados de las petroquímicas proponen sus proyectos sustentables
Las petroquímicas como Solvay Indupa, productora de PVC, policloruro de vinilo y soda cáustica promueven un concurso público interno que premia las 10 mejores ideas pensadas por empleados para contribuir a fortalecer el crecimiento económico sustentable de la empresa. De entre los 400 proyectos presentados en todo el mundo, uno de los premiados fue el que permite producir Bio PVC a base de etileno proveniente de la caña de azúcar y sal local reduciendo así el impacto medioambiental.

Además, promueve programas educativos y procesos industriales de bajo impacto por medio de una mejora en la performance de las unidades de efluentes gaseosos y para 2011 un nuevo incinerador se pondrá en marcha.

“El desarrollo sustentable es para la compañía una premisa fundamental para contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas, de la comunidad, del medio ambiente y, así, asegurar la continuidad de nuestro negocio de manera armoniosa y equilibrada”, manifiesta Marita Ponte, coordinadora de Relaciones con la Comunidad Solvay Indupa en Bahía Blanca.

Por su parte, la petroquímica Dow responde al programa “Las Metas de Sustentabilidad 2015”, por el cual se compromete a una gestión de negocios orientada a la reducción del impacto ambiental, la innovación aplicada a resolver los problemas más acuciantes del mundo, la responsabilidad sobre el ciclo de vida de sus productos y el desarrollo socio-económico de las comunidades en las que opera.

En uno de sus polos, en Bahía Blanca, la compañía brinda seis cursos certificados por la Universidad Tecnológica Nacional y capacitación teórica y práctica sin costo para 120 participantes en 500 horas de capacitación. Todo esto dio como resultado un 60 por ciento de inserción laboral en el primer año de implementado el plan.

En otra de sus plantas, en San Lorenzo, provincia de Santa Fe, “la optimización en el uso de pallets dio como resultado un ahorro anual de 9.600 árboles y de u$s 576.000”, informa María Soledad Echagüe, directora de Asuntos Públicos de Dow.

Asimismo, 20.000 kg de plásticos, 6.000 pallets y 13.200 kg de cartones y papeles fueron reciclados reportando un beneficio económico de u$s 9.000 para dos organizaciones civiles locales.

Estas medidas se enmarcan en uno de los más importantes desafíos de las actuales corporaciones que es logar un equilibrio con los recursos sin explotarlos debajo del límite de renovación. Según el Informe socioeconómico para las Naciones Unidas, el estudio Brundtland de 1987, la sostenibilidad consiste en satisfacer las necesidades del hombre actual sin sacrificar las futuras generaciones. El típico ejemplo es el uso de madera proveniente de un bosque. Si se tala demasiado desaparece pero si se usa la madera por debajo de un cierto límite siempre habrá madera disponible. Otros recursos que pueden ser sostenibles o dejar de serlo son el agua, el suelo fértil o la pesca. Cuando se excede el límite es más fácil seguir aumentando la insostenibilidad que volver a ella.

P&G planea disminuir el impacto ambiental un 50%
La multinacional Procter and Gamble (P&G), fabricante de shampoos, detergentes, pañales y pilas, entre otros productos, trabaja desde 2007 en un plan de metas sustentables a cumplir en 2012.

Los objetivos a nivel mundial son desarrollar productos con un 10% menos de impacto ambiental sin descuidar las ventas que deben llegar a los u$s 50.000 millones. Otro punto es reducir las emisiones de dióxido de carbono, consumo de energía, uso de agua y disposición de residuos. La meta es lograr una merma del impacto ambiental del 50%, la mayor de toda la década.

En relación a la comunidad, lanzarán programas educativos para 300 millones de niños y entregarán 3.000 millones de litros de agua a través del programa “Agua Segura para los Niños”. Estas iniciativas son desarrolladas en conjunto con organizaciones como UNICEF, Banco de Alimentos, Asociación Conciencia y REDINFA, entre otras.

Además, a nivel local y a través del proyecto llamado “Media Pila”, donan en diversos barrios telas y máquinas de coser para talleres textiles y financian la capacitación de madres que se incorporan al programa.

Para Mercedes Martínez Toledo, gerente de Relaciones Externas de P&G, “estas acciones deben estar enmarcadas en un trabajo conjunto entre los diferentes sectores de la sociedad ya que el futuro de las próximas generaciones está en manos de todos”.

Lo cierto es que más allá de las acciones y metas de las corporaciones en pos del hombre y su entorno sólo el tiempo dirá si estamos ante una verdadera revolución sustentable en la forma de hacer negocios o si tan sólo se trata de una innovadora tendencia en la gestión empresaria.

Las compañías y la RSE
El 90% de las compañías locales cree que aumentó la presión por parte de los accionistas, consumidores, empleados, entre otros, para que ejerzan un mayor compromiso público.

Entre el 60 y el 70% de las compañías está implementando sistemas de beneficios para los trabajadores que exceden las exigencias legales.

Más del 50% de las corporaciones está llevando a cabo monitoreos de indicadores ambientales de consumo de energía, uso del agua, generación de residuos y emisiones de gases de efecto invernadero, entre otros estudios.

El 78% de las empresas incorporó un código de conducta y sistemas de prevención de corrupción y soborno a nivel interno.

Fuente: Consultora Deloitte

El consumidor y la sustentablidad
El 72% de las personas desconoce el concepto de consumo sustentable. De los que saben que es RSE, casi el 80% está de acuerdo con que las empresas apliquen este tipo de políticas o ejecuten estas acciones.

La mayor parte de las personas que saben lo que es la RSE son de alto nivel socio económico.

Un 26% admite que no puede definir el concepto. El 36% define a la RSE como “cooperación de las empresas para el bienestar de la sociedad”.

El 2% estima que la RSE tiene como objetivo ganar dinero por parte de las empresas.

El 59% del total de encuestados dice nunca haber escuchado hablar de RSE.

En cuanto a qué tipo de acciones prefieren que las empresas realicen, el 66% afirma que son prioritarios programas educativos, el 43% desea que se dediquen a la creación de empleo y el 38% que se dediquen a la investigación.

Fuente: Consultora Datos Claros



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