"Sudamérica tiene status de región desarrollada"

Anunció una inversión de US$ 400 millones para la apertura de una nueva planta de neumáticos en Brasil. 30 de Junio 2010

Su tarjeta personal dice "Managing Partner" y también ostenta el cargo de director Financiero. Pero lo cierto es que Jean-Dominique Senard forma parte del Consejo Ejecutivo de Michelin: una tríada a la que se suman Michel Rollier y Didier Miraton y en la que todas las decisiones se toman por mayoría simple. Así, desde lo más alto de una multinacional (que en 2009 obtuvo ventas netas por 14.807 millones de euros), y en el marco del Challenge Bibendum -evento anual de movilidad sustentable que se llevó a cabo en Rio de Janeiro-, el ejecutivo destacó a RPM la importancia de Sudamérica para la firma y anunció una inversión de US$ 400 millones para la apertura de una nueva planta de neumáticos en Brasil. Además, sin mencionar concretamente las licencias no automáticas que rigen para la importación de neumáticos, aseguró que "la Argentina debe dar señales de que es favorable al libre comercio".

¿Qué rol juegan los contextos económicos a la hora de invertir en Sudamérica?
Muchas empresas multinacionales con sede en países maduros, cada vez que consideraban una inversión, se fijaban mucho en la tasa de riesgo país, que dependía de la estabilidad política y la posibilidad de lograr un retorno. Pero, hoy, estar presente con capacidad de producción para atender los mercados domésticos es más importante. La presencia es clave porque el crecimiento de estas áreas es grande y estructural.

¿O sea que se asume más riesgo?
El riesgo para la empresa es no ser global y naufragar en términos de share, que implica no poder satisfacer la demanda. Hoy la pregunta es: ¿vamos a ser globales o no? Además, la historia demuestra que podemos equivocarnos en la tasa de riesgo.

Sobre todo después de la última crisis internacional…
Por supuesto. El riesgo no estaba donde la gente creía. La estabilidad es importante, pero, al final del día, terminás construyendo capacidad aún cuando la estabilidad no es perfecta, pero el mercado está creciendo.

En ese contexto, ¿qué opina en particular de la Argentina?
Sé que creció mucho en algún punto de su historia y demostró que es capaz de dar vuelta situaciones desesperantes. Acuérdense hace 10 años. No hay razón para que la Argentina no encuentre algún día la estabilidad. Pero el país debe mandar señales de que es favorable para el libre comercio. Soy extremadamente optimista de que hará lo mejor para ajustar las materias pendientes. Queremos profundizar la presencia ahí.

Entonces, ¿qué lugar ocupa la región para Michelin?
Sudamérica está mejorando en conjunto la tasa de riesgo y las consideraciones de inversiones hoy tienen que ver más con las posibilidades del mercado. Pero creo que las pregunta de fondo es: ¿está ganando Sudamérica status de región desarrollada? Y la respuesta es sí, a partir de estabilidad política, democracia y buena disposición a participar en el comercio internacional. Y lo demuestro con hechos, porque hemos invertido mucho en la región. Las ventas en los países de alto crecimiento, grupo al que pertenece América del Sur, ya son el 30 por ciento del total y dentro de 10 años llegarán al 40 por ciento.

¿Cuál fue el impacto concreto de la crisis internacional en los negocios de Michelin?
Los volúmenes cayeron un 15 por ciento en 2009, en promedio, con zonas que cayeron 1 por ciento pero otras que se derrumbaron un 80 por ciento. Nunca en la historia de la empresa había pasado algo así. Sin embargo, algunas regiones pudieron crecer, como el Sudeste Asiático y China. En Sudamérica hubo algunos titubeos, pero enseguida lograron revertir la situación a partir de algunos incentivos, que demuestra que los gobiernos son más maduros.

¿Cómo ve el futuro inmediato?
Fue un año muy difícil y aún no salimos de la crisis, sobre todo en los países desarrollados de Europa y en los Estados Unidos. Pero ahora hay que rearmar los inventarios en toda la red de distribución porque el año pasado el movimiento en reversa fue muy fuerte y depresivo. Sin embargo, este año creceremos 10 por ciento en volúmenes a nivel global. O sea que seguimos debajo de 2007 -año que tomamos como referencia porque 2008 tampoco fue bueno- y necesitaremos uno o dos años más para retornar a los valores deseables.



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