¿Será que SanCor tiene vitaminas?

¿Será que SanCor tiene vitaminas?

A tres años del auxilio de Hugo Chávez, avanza con la reestructuración de su deuda. El giro en la estrategia comercial. Por qué apuesta a la nutrición. 23 de Julio 2010
Diciembre de 2006. Luego de intensas negociaciones en las que el factor político ocupó un lugar estelar, Venezuela acuerda el otorgamiento de un préstamo de US$ 135 millones (que luego se reducirían a US$ 80 millones, por un tema de garantías) para aliviar el ahogo financiero que sufría SanCor, la segunda láctea del país. La situación de la cooperativa, por entonces, era muy delicada: un mes antes del entendimiento con el gobierno de Hugo Chávez, había firmado una carta de intención con Adecoagro –del magnate George Soros, entre otros accionistas– para la constitución de una nueva sociedad, en la que el fondo de inversión se quedaría con el 62,5 por ciento del paquete, a cambio de US$ 120 millones. Es que la deuda de US$ 167 millones arrastrada desde antes de la devaluación dejaba sin alternativas a la láctea, acuciada además por los controles de precios internos y las restricciones a las exportaciones. La posibilidad de que SanCor pase a manos extranjeras despertó rechazos tranqueras adentro y también entre el empresariado local. El grupo Petersen, de Enrique Eskenazi –antes de concretar su ingreso en YPF– había acercado una oferta a la cooperativa y se sorprendía por la elección del fondo en la puja competitiva. Intervino el Gobierno, que tampoco veía con buenos ojos la venta a Soros, y surgió la alternativa bolivariana. SanCor pagaría el crédito –otorgado por el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes)– a 12 años, en bolsas de leche en polvo de 25 kilos. Los fondos caribeños llegarían recién en septiembre de 2008 y serían destinados a cumplir con las Obligaciones Negociables (ON) de la firma, reestructuradas dos meses antes con una quita del 40 por ciento.

“El perfil financiero de la compañía cambió desde entonces”, dice hoy Vicente Bauducco, presidente de SanCor desde octubre de 2008. La láctea negociaba, al cierre de esta nota, un acuerdo con la Corporación Financiera Internacional (CFI, brazo inversor del Banco Mundial) para reestructurar otros US$ 29 millones, a entre siete y 10 años. “Nuestra situación está medianamente acordada”, refuerza el directivo.

En su último balance trimestral cerrado el 31 de marzo último, SanCor informa un activo de $ 1676,6 millones y un pasivo de $ 1373,3 millones, que arroja un patrimonio neto de $ 303,3 millones. La ganancia neta del período ascendió a $ 1,05 millón.

Pero la realidad financiera no es lo único que, en apariencia, dio un giro dentro de la empresa, que proyecta cerrar a fin de este mes su ejercicio 2009-2010 con una facturación cercana a los $ 3300 millones. “Estamos trabajando en reestructurar el negocio, para volcarnos a productos con mayor valor agregado, sin abandonar los tradicionales. El foco está puesto en pasar de ser una empresa láctea a una alimenticia, con base láctea”, define el número uno.

El cambio en la estrategia comenzó a gestarse en 2007 en la casa central de Sunchales (Santa Fe), cuando, según Bauducco, la mesa directiva de la cooperativa resolvió darle más espacio a los cuadros gerenciales internos. “Nos preocupamos por mejorar la gestión mientras se encaraba la reestructuración financiera”, afirma. De allí salieron algunos de los lineamientos que persigue la láctea: cubrir con su oferta todos los espacios de la góndola, pero poner el acento en nuevos productos, más rentables, que le permitan hacer frente a las fluctuaciones de su negocio tradicional de leche fluida, manteca y dulce de leche, limitado por los controles de precios. “Cambió la mentalidad interna: si algo no deja dinero, ya no lo hacemos”, resume una fuente de la empresa. 

Pelea de marcas
A tono con ese objetivo, la firma se quedó en febrero último con el control de la UTE (Unión Transitoria de Empresas) que había conformado en 2004 con Nestlé y Fonterra para la elaboración de yogures, flanes y postres, y en la que participaba con el 50 por ciento. Sumó así a su cartera las marcas Mendicrim y Shimy, que eran de Nestlé, además de incorporar como propias las líneas de postres, flanes, gelatinas y productos como el Petit Crecimiento. Una movida para darle batalla en mejor forma a Danone, dueña de la división de yogures y postres de La Serenísima, que lidera el mercado.

La línea de quesos Quesabores (rallados en hebras y envasados) fue otra de las iniciativas que muestran hacia dónde quiere ir SanCor, señala Bauducco. Mientras que en la leche fluida o la manteca –primer producto que hizo la cooperativa, 72 años atrás– los márgenes rondan el 2 por ciento, según el momento del año, en los productos de valor agregado pueden alcanzar el 10 por ciento, admite el presidente. “Con la leche se pierde a veces, pero es el canal de entrada para todo lo demás. Resignamos de un lado para hacer un negocio por otro”, explica. En 2008, la láctea introdujo 26 novedades, y en 2009, 15, según su presidente. Para la segunda parte de este año, promete lanzamientos todos los meses en diferentes categorías, orientados hacia una segmentación por edad.

“Nuestro objetivo es ser líder y, cuando no podemos, el mejor segundo”, dice Bauducco. Según datos propios, SanCor concentra el 15 por ciento de la leche que se procesa en el país, nivel similar al de La Serenísima (entre los dos tienen el 30 por ciento del mercado). En quesos rallados y procesados es líder, con un market share del 40 por ciento. En leches fluidas controla el 16,8; en yogures, el 15; en manteca, el 22,8; en crema de leche, el 25,9, y en postres (su flanco más débil), el 2,9 por ciento.  

Para adaptar sus procesos industriales a nuevos productos (como los quesos untables), invertirá $ 50 millones durante este año, que se sumarán a los US$ 37 millones puestos en la planta de Porteña, Córdoba, donde, en sociedad con la danesa Arla Foods, extrae proteínas funcionales del suero de la leche, que se emplean para elaborar alimentos. 

Estrella infantil
Los productos nutricionales constituyen la otra pata en la que busca apoyarse la empresa para cambiar su perfil. “Las leches infantiles son nuestro producto estrella”, subraya Bauducco, en alusión a la línea SanCor Bebé, que tiene el 54,5 por ciento del mercado y el 75 por ciento en la versión fluida, según la firma. “Somos la única empresa no global que tiene leches infantiles, y la única de América latina que compite con las multinacionales”, agrega. Hoy llega con su línea completa a varios países de la región, incluido Brasil –donde la subsidiaria SanCor do Brasil recibe productos elaborados específicamente para ese mercado–, y pretende extender su horizonte hasta Asia en los próximos años.

En el ejercicio 2008-2009, cuando facturó $ 2239 millones en el nivel local, las exportaciones totales de SanCor sumaron US$ 87 millones. “Argelia y Venezuela suelen alternarse el primer y segundo destino de nuestros envíos, en su gran mayoría, leche en polvo”, indica Bauducco. Estados Unidos, Cuba, Corea, Rusia, Senegal y Malasia son otras plazas a las que llega, fuera de América del Sur.

Sobre la relación con Venezuela (en momentos en que las exportaciones argentinas durante la era K están bajo sospecha), responde que SanCor le vende hace más de dos décadas, cuando el país caribeño empezó a incrementar sus importaciones de alimentos. “Además de pagar las cuotas del crédito, cerramos un acuerdo por 20.000 toneladas anuales de leche en polvo, y comenzamos a venderle producto fraccionado, que ya significa agregar valor”, revela el presidente. En total, la cooperativa exporta el 20 por ciento de su producción, ya que el resto se vuelca al mercado interno, donde el consumo anual per cápita ronda los 210 litros. Los precios internacionales de la leche en polvo, en US$ 3800 la tonelada, le dieron otro aire al sector lácteo y contribuyeron a la recuperación de SanCor, al desaparecer las restricciones a las exportaciones (precio tope) que había fijado el Gobierno cuando la tonelada tocó los US$ 5000, antes de la crisis financiera. “El sector experimentó un punto de inflexión y hay una fuerte demanda interna y externa. Se está vendiendo bien y los plazos de pago son buenos”, analiza Marcelo Grether, miembro de la comisión directiva de Aacrea (Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) y experto en lechería. Además de las buenas condiciones climáticas, Grether resalta el alza de precios concedida a los productores, que perciben $ 1,20 por litro desde febrero último. “Es un precio interesante. Algunas fábricas están pagando incluso hasta $ 1,40 porque necesitan producto. Antes no cerraba la ecuación”, dice.

El analista y productor lechero sostiene que, pese al avance de la inflación, la Argentina mantiene costos de producción inferiores a los de Brasil u otros países competidores, como Australia o Nueva Zelanda, por la aplicación de tecnología y el buen manejo de pasturas y forrajes.  

José Quintana, consultor y productor lechero, comparte el diagnóstico sobre la evolución de los precios internacionales. “Las perspectivas son muy buenas. A partir del segundo trimestre del año pasado se produjo un quiebre”, dice. 

 Cómo la ven
En el mercado perciben que SanCor está limpiando su pasivo gracias a las exportaciones, al haber encontrado una puerta de salida con el auxilio venezolano. Pero identifican al aumento de la producción como su principal desafío, además de seguir ordenando sus números. “En un momento llegó a producir más de 4 millones de litros de leche diarios y hace años que no puede volver a esa cifra. Se le hace difícil conseguir más materia prima, además, porque hay mucha competencia en las zonas donde opera”, indica un conocedor del sector.

La demanda creciente, local e internacional, ejerce presión sobre los precios. Según Bauducco, los lácteos se manejan dentro del esquema acordado con el todopoderoso secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, que les autorizó un aumento en enero y otro en abril del 2 por ciento en los productos básicos, 4 por ciento en los que poseen algún valor agregado, y 6 por ciento en los premium. Las góndolas, no obstante, reflejan incrementos de hasta el 25 por ciento en el primer cuatrimestre, que en la empresa atribuyen a la cadena comercial. “Podemos sugerir, pero no somos responsables del precio final”, deslizan culpas.

“En quesos, por caso, los supermercados tienen márgenes de más del 50 por ciento”, dispara un integrante de la cadena láctea. Otro punto que provoca distorsiones, agrega, es el mercado negro, calculado en un 30 por ciento del total. Afecta, sobre todo, a leches y quesos.

Pero SanCor quiere que sus ingresos dependan cada vez menos de los productos commodity. Y hacia eso pretende caminar. Más allá de la manteca o el dulce de leche.
 



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos