Sembrar juntos para cosechar juntos

Sembrar juntos para cosechar juntos

Una sequía casi los deja en ruinas. Buscaron una solución y encontraron un camino para crecer. Se convirtieron en los primeros de su zona en adoptar la siembra compartida, un sistema que les permitió seguir cultivando éxitos. 12 de Enero 2012

Hacerle frente a una crisis es analizar variables, replantear estrategias e innovar con nuevas. Si se sabe aprovechar, la crisis puede ser sinónimo de oportunidad y muchas empresas, a pesar de la incertidumbre, lograron un crecimiento exponencial en estas situaciones. Berardo Agropecuaria, de Urdarraín, en el sur de Entre Ríos, es una de ellas.

A fines de los años ´80, cuando Rubén Berardo recibió su título de Ingeniero Agrónomo, se asoció con su hermano y dos primos para crear la empresa. Hasta entonces, la familia se dedicaba al cultivo y a la ganadería, pero decidieron especializarse exclusivamente en un área: la agricultura.

Iniciaron sus actividades cultivando lino, girasol y maíz en 300 hectáreas, que fueron adquiriendo o alquilando a familiares y vecinos de la zona. "La empresa creció de la mano de créditos bancarios y comerciales, lo que le permitió llegar, en 1998, a 1.800 hectáreas sembradas", relata Carolina Butelli, coordinadora del área administrativa y designada por los dueños de la firma para contar su historia.
Sin embargo, como bien saben los hombres del campo, cuando la naturaleza se impone, es difícil hacerle frente y, a fines de los ´90, el desafío le llegó a la familia Berardo: una fuerte sequía seguida por excesivas lluvias los dejó sin siembra, con cientos de deudas y las casas particulares de los dueños hipotecadas.

Pero, con ingenio, encontraron una salida. No podían permitirse volver a sufrir próximas pérdidas. "A partir de la sequía, los dueños comenzaron a replantear el concepto de la empresa, porque fueron muchos los agricultores que se fundieron por no saber cómo enfrentar esta problemática. Lo que se decidió fue dejar la estrategia del crecimiento a través del crédito para empezar a trabajar con socios", explica Gisella Pozzi, la otra coordinadora administrativa de Berardo Agropecuaria.

El sistema de siembra compartida fue la solución y así se convirtieron en los primeros en su zona en innovar con esta práctica. "Es un esquema de alianza productiva entre los distintos actores del sector, donde cada uno aporta el recurso en el que es más eficiente; pueden ser servicios, labores o insumos. Berardo Agropecuaria aporta campos y su capacidad administrativa y gerencial. Luego, la producción se reparte entre los socios, de acuerdo a la participación de cada uno", define Butelli. Los objetivos principales del sistema son compartir los riegos empresarios, disminuir la competencia y, fundamentalmente, aumentar y mejorar la producción.

Si bien los asociados cambian año a año, por lo general, la siembra compartida la integran 15 empresas que pueden ser dueños de campos, proveedores, servicios agrícolas y corredores de cereales, entre otras.

Y los frutos aparecieron
"El crecimiento fue sorprendente, se incorporaron recursos que antes no teníamos: una flota propia de camiones, una planta de silos, se crearon áreas nuevas como la administrativa, se aumentó a 80 la cantidad de empleados, se ampliaron las oficinas y hasta se diseñó un software especial para gestionar el reparto de la producción entre los socios", dice Pozzi. Desde la implementación del sistema de siembra compartida, Berardo Agropecuaria logró una producción anual de 105.000 toneladas de cereales, tiene 40.000 hectáreas y logró, en 2011, una facturación de $ 55 millones.

Pero, además, ganó el máximo premio en la vigésima segunda edición del Premio al Emprendedor Agropecuario, que organiza anualmente el BBVA Francés, y otro más en la categoría Actividad Agropecuaria, en la que se manifiesta la ingeniosidad empresaria plasmada en el trabajo "Berardo Agropecuaria, produciendo juntos", escrito por Butelli y Pozzi. "Fue la primera vez que participamos y, por supuesto, fue una gran alegría haber ganado, ya que fueron muchos meses de trabajo. Tuvimos que recopilar información de carpetas que se habían hecho para los socios o empleados, demostrar con números la eficacia de cada estrategia implementada y la factibilidad de los proyectos futuros", explica Butelli.

Según las autoras, la etapa de siembra compartida ahora está abriéndose a nuevos caminos. A partir de este año, si los trámites administrativos terminan a tiempo, la empresa comenzará a exportar sus granos. "Aún no sabemos a qué países. Pero todo tiene que ver con diversificar el riesgo. Por ejemplo, ahora no se está vendiendo ni trigo ni maíz, por lo tanto, la idea es probar con mercados extranjeros. Pero, además, buscar nuevas alternativas, porque tampoco se puede depender de la soja, que hoy es nuestro principal cultivo; por eso se está incursionando en nuevos cultivos como la arveja amarilla o el garbanzo", explica Butelli.

Laura Andahazi

Perfil
Fundación: 1987
Principales cultivos: soja, trigo, maíz y girasol
Hectáreas: 40.000 hectáreas
Producción: 105.000 toneladas de granos por año
Empleados: 80
Facturación anual: $ 55 millones
Proyectos: exportación y producción de nuevos cultivos como legumbres



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