Santuario Animal

Santuario Animal

Galápagos sorprende por su abundante flora y fauna, tanto terrestre como marina, sus aguas turquesas y sus playas de arena blanca y fina. Un destino para espíritus aventureros y respetuosos del medio ambiente. 16 de Enero 2012

Conocidas por conformar el sistema ecológico más importante del mundo, las islas Santa Cruz, Santa María, Isabela, Baltra, Santiago, Santa Fe, San Cristóbal -y más: 13 grandes islas volcánicas y otras 6 más pequeñas- conforman el conocido Archipiélago de Galápagos, que sorprende a sus visitantes por su mar por momentos turquesa y, por otros, verde.

Sin embargo, sólo cuatro de estas islas están pobladas, con un total de 30 mil habitantes. Entre ellas, en Santa Cruz viven de manera permanente 15 mil personas y por esta razón es la que presenta mayor infraestructura para locales y visitantes. En tanto, en el extremo opuesto se encuentra Floriana, con 120 habitantes y un solo hotel. Las otras dos en las que animales y humanos conviven pacífica y respetuosamente son San Cristóbal e Isabela.

Declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco, en 1978, el archipiélago cobija, en su interior, al Parque Nacional Galápagos, conformado por áreas protegidas a las que sólo se permite el acceso en compañía de un guía naturalista autorizado. Estos baqueanos deben ser lugareños, ya que aquí rige una estricta ley -que todos cumplen y hacen cumplir- por la cual ninguna persona ajena al archipiélago puede residir en las islas ni trabajar en ellas por más de un corto período de tiempo, previa autorización oficial, por supuesto.

Desde el primer contacto que los visitantes tienen con este lugar, en la isla de Baltra, donde se encuentra el aeropuerto principal, el paisaje casi desértico sorprende, especialmente a quienes esperan que las paradisíacas playas caribeñas les den la bienvenida. Nada de eso sucede aquí, donde los balnearios para broncearse no abundan. Porque, definitivamente, Galápagos no es un destino de playa.

Riqueza natural
Con sólo dos estaciones -seca y fría entre mayo y diciembre; cálida y lluviosa entre diciembre y mayo- y cuatro tipos diferentes de vegetación, Galápagos tiene desde bananos hasta café y caña de azúcar. Todo lo que uno pueda imaginar -y más- crece aquí sin necesidad de utilizar fertilizantes, gracias a sus suelos que, al ser de origen volcánico, encierran infinidad de minerales que facilitan la siembra.

Pero lo que sin dudas atrae a turistas y lugareños por igual es su fauna: tortugas gigantes, tanto terrestres como marinas; iguanas que se cuentan por miles y que se camuflan con las piedras volcánicas del paisaje sorprendiendo en sus paseos a los visitantes; aves exóticas, como el piquero de patas azules; lobos marinos que se divierten nadando entre la gente; tiburones que son el telón de fondo de las excursiones de snorkel; pingüinos; flamencos y mucho más son parte del paisaje diario de Galápagos.

En contraposición con esta riqueza natural que el archipiélago posee por herencia, el lujo aquí pareciera ser una vulgaridad. Más allá de las opciones hoteleras cinco estrellas, es raro ver casas imponentes, autos de alta gama o restaurantes con estrellas Michelin. La belleza propia del lugar compensa. Con creces. Aquí, la consigna es entrar en contacto con la naturaleza, conocer especies únicas y desplegar todas las habilidades corporales, incluso las ocultas, para no flaquear, ya que se trata de un destino en el que caminar, caminar y caminar es el mantra diario.

Santa Cruz es la isla de mayor infraestructura, la más poblada y, también, la que más cantidad de turistas recibe. Para llegar hasta aquí, luego de aterrizar en Baltra, hay que abordar una lancha que, en pocos minutos, se aproxima hasta una de las orillas de Santa Cruz. Desde allí, vía terrestre, los visitantes acceden a Puerto Ayora, el corazón habitado de la isla, en cuya avenida Charles Darwin se suceden hoteles, restaurantes, bares y tiendas. De callecitas por momentos empedradas, Puerto Ayora contiene, en su zona más céntrica, a metros del malecón, un aire que evoca al pintoresco pueblito de pescadores de Buzios, en Brasil.

Entre las excursiones que nadie debería perderse están los túneles de lava que reciben, en total oscuridad, a los intrépidos turistas. Cerquita de allí se encuentra la reserva de tortugas gigantes El Chato, donde estos reptiles se desplazan libremente y se dejan fotografiar para el deleite de los viajeros. Sin embargo, en todo el archipiélago hay algunas normas que todo aquel que pise este suelo debe respetar: tomar fotografías a los animales sin flash y mantener una distancia de dos metros.

Otro punto turístico de referencia es Los Gemelos: se trata de cráteres formados como consecuencia de la actividad volcánica de la isla. Pero, sin dudas, la visita obligada es al Centro de Crianza de Tortugas Gigantes, sede de la Fundación Charles Darwin. Aquí, en un recorrido a pie que se concentra en poco más de un kilómetro, los gigantescos quelonios son cobijados, asistidos y preservados.

La playa Tortuga Bay espera a quienes deseen abstraerse de todo. Eso sí, para llegar hay que caminar alrededor de tres kilómetros por un sendero de piedra. Al final del camino, una magnífica playa de arena blanca y agua transparente -por momentos verde, de a ratos turquesa- da la bienvenida a los aventureros. Es una de las riberas más extensas del archipiélago, ideal para descansar en sus aguas calmas. Otras playas de esta isla son la de Punta Estrada y La Estación, de dimensiones reducidas y elegida por los locales.

Quienes deseen ver flamencos, patos y aves de laguna deben visitar El Garrapatero, un arenal cuyas ondulaciones son sólo la antesala de un espejo de agua dulce que cobija a esos pintorescos animales.

La excursión a Las Grietas, recomendable para quienes quieren descubrir otro pequeño paraíso escondido en esta isla, amerita algunas aclaraciones. Si bien Galápagos no es un destino sugerido para niños pequeños ni personas adultas, este paseo puntualmente no es apto para quienes no estén en buen estado físico, sufran de vértigo o pretendan un paseo tranquilo. Porque el camino, además del tramo en lancha, implica un largo recorrido a pie sobre piedras volcánicas puntiagudas que demandan equilibrio y concentración extrema. Si los requisitos están dados, un maravilloso sitio integrado por fisuras de lava que forman dos paredes gigantes atravesadas por un brazo de agua salobre filtrada espera a los valientes que quieran practicar snorkel o lanzarse desde lo más alto, en caída libre, hacia el agua más verde que hayan visto en su vida. Camino aquí, una pequeña parada para nadar con lobos marinos y refrescarse es una tentación a la que pocos se niegan.

Dos perlas del Caribe
Isabela merece una visita de, al menos, un día completo. Es una de las islas más jóvenes del archipiélago, por lo que también es una de las más activas. Llegar a ella desde Puerto Ayora implica un viaje de entre dos y tres horas, según el estado de ánimo del mar, que suele ser áspero. Entre los puntos destacados está el Muro de las Lágrimas, una construcción de 8 metros de altura y 200 metros de largo, edificado a mano por los prisioneros que vivían en la colonia penal que el gobierno ecuatoriano fundó allí en 1946. Realizado en piedras de basalto, camino hacia este monumento histórico se encuentra el centro de crianza de las tortugas terrestres nativas de Isabela.

El volcán Sierra Negra, conocido por ser el segundo cráter más grande del mundo; los túneles que dan forma a un verdadero acuario natural habitado por peces de todos los colores y tamaños, además de lobos marinos, rayas, tortugas marinas y langostas; Los Trillizos, con las bocas de sus tres volcanes y la posibilidad de descender en uno de ellos; y Las Tintoreras, donde se pueden observar esas aves y sus congéneres -piqueros de patas azules, fragatas, pelícanos, pingüinos- son algunos de los hitos de esta isla que también ofrece la inigualable experiencia de nadar con las tortugas marinas, los tiburones y los coloridos cardúmenes que se suman de improviso.

Por su parte, San Cristóbal es otra de las cuatro islas pobladas y está en el extremo sudeste del archipiélago. Su ciudad principal, Puerto Barquerizo Moreno, está habitada por 5.600 nativos y concentra hoteles y restaurantes de categoría ya que es, además, sede del gobierno y de la provincia Galápagos, amén de albergar al segundo aeropuerto más importante de las islas. Elegida por los surfistas, ofrece atractivos como el Cerro Brujo, una playa con iguanas y lobos marinos; la laguna El Junco, el mayor espejo de agua dulce de Galápagos; y Las Tijeretas, una pequeña colina que deslumbra por su vista.

Los fanáticos del buceo también disponen de varias áreas ideales para practicar el deporte subacuático. La Isla de Lobos encabeza el listado, porque permite interactuar con las requeridas tortugas marinas, mientras que León Dormido es una formación rocosa que emerge de las aguas y convoca tanto a aves como a especies pelágicas como rayas, tiburones blanco y martillo.

Naturaleza. Mucha y muy diversa. Paisajes paradisíacos. Temperaturas que invitan a vivir en un verano eterno. Y deportes de aventura, tanto en tierra como en agua, son parte del atractivo innato de estas islas que tienen la particularidad de que el 23 por ciento de las especies que las habitan son únicas en todo el planeta.

Desde luego, es fundamental no tener miedo ni ser impresionable porque, en este santuario ecuatoriano, las iguanas, los pájaros, las tortugas y los lobos marinos son los dueños del lugar y se pasean sin limitaciones. Por eso, el respeto por la naturaleza es, sin dudas, lo que nadie debe olvidarse de empacar antes de viajar a Galápagos.

Brújula
-Aéreos: Lan opera con vuelos directos a Guayaquil y, desde allí a Baltra, en Galápagos, con un vuelo diario. Tarifa: desde u$s 2.035 (impuestos incluidos).
-Alojamiento: Hotel Finch Bay, u$s 1.427 por persona (3 noches, 2 excursiones, traslados in/out, pensión completa), sitio web:
www.finchbayhotel.com; Hotel Sol y Mar, u$s 340 (por habitación, por noche), sitio web: www.hotelsolymar.com.ec.
-Adicionales: Entrada al Parque Nacional Galápagos, u$s 100; tarjeta de control migratorio, u$s 10.
-Informes en la web:
www.ecuador.travel y www.atalayaturismo.com.ar



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