Salideras bancarias: por qué las nuevas medidas no alcanzan

Tras el violento ataque a Carolina Píparo, la inseguridad volvió a ser eje del debate. El Congreso reaccionó con la aprobación de iniciativas de carácter preventivo para evitar los robos en los bancos, pero los especialistas reclaman un plan integral que frene la escalada delictiva. Igual, todos coinciden en la necesidad de bancarizar a la población para reducir los riesgos. 17 de Septiembre 2010

Un delito violento volvió a agitar las aguas políticas y sociales argentinas, originando un explosivo debate público que ya llegó al Congreso, con la media sanción en la Cámara de Diputados de un proyecto de seguridad bancaria. El robo conocido como "salidera" ocurrió el 29 de julio en la localidad de Gonnet a la salida de una sucursal del Banco Santander Río. Carolina Píparo, la víctima, fue baleada por los delincuentes y perdió a su bebé.

Como hace seis años sucedió con el secuestro extorsivo y posterior asesinato del joven Axel Blumberg, la indignación colectiva se potenció y, con el tema caliente sobre la mesa, los políticos reaccionaron con la sanción de leyes y se plegaron otros actores. Se multiplican en estos días los anuncios del Gobierno, el Banco Central, los bancos y sus entidades gremiales, en los que todos concuerdan en la necesidad de proteger a los usuarios y bancarizar a la población, aunque difieren en la asignación de responsabilidades por los hechos violentos que se repiten.

La primera reacción fue el rápido tratamiento y la media sanción en Diputados de uno de los proyectos de seguridad bancaria que ya estaba en el Congreso. Lo impulsó Gerardo Milman, diputado del partido Generación para un Encuentro Nacional (GEN). "Las medidas incluidas en esta ley son de carácter preventivo y el tema de la seguridad pública requiere acciones y políticas integrales, además de medidas puntuales como éstas. Es necesario que el Poder Ejecutivo implemente un plan integral de seguridad que involucre a todos los actores", dijo a WE el diputado del GEN.

El proyecto votado propone inhibir la señal de los teléfonos celulares dentro de los bancos, la creación de barreras visuales entre el público general y el cliente que realiza las operaciones en cajas y cajeros y la obligación de blindar el tesoro con cemento y acero, para asegurar los valores y cajas de seguridad. Este proyecto pasó a la Cámara Alta, que lo tratará antes de fines de mes y ya realiza reuniones informativas con expertos de todas las áreas involucradas.

Junto con este proyecto, Milman presentó otro referido a la responsabilidad civil de las entidades financieras en los delitos de salideras, que busca proteger a los usuarios de bancos cuando se comprueba que el delito comienza en las mismas sucursales bancarias. "La responsabilidad civil de las entidades financieras alcanza a las consecuencias dañosas sufridas por el usuario de servicios financieros ocurridas dentro de las tres horas del retiro de los bienes del establecimiento", dice el proyecto que actualmente está en la Comisión de Finanzas donde citarán a especialistas para pedirles su opinión y luego pasará a la Comisión de Seguridad Interior, de la que Milman es vicepresidente.

Desde el Banco Central, la respuesta llegó mediante la actualización de circulares normativas en las que ordenan anteriores requerimientos y agregan otros. Los últimos referidos a cambios edilicios dentro de los bancos, incluyendo la creación de un circuito cerrado de televisión con monitoreo que funcione las 24 horas.

"La presencia de una gran suma de dinero en efectivo aumenta el riesgo. Disminuyendo la exposición al riesgo con medios alternativos de transferencia de valores se reduce la posibilidad de ser el próximo blanco", dice Joseph Bognanno, director de Auditoría Forense de SMS Latinoamérica y ex asesor financiero del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos (ver recuadro).

"Además de la bancarización del sector financiero informal o el uso de instrumentos alternativos de transferencia de valor, y el aumento de vigilancia, otros países aplican prácticas alternas de prevención -explica Bognanno-, incluyendo la capacitación y los programas de concientización, pero tal vez la más eficaz es el uso de programas de whistle blower, un sistema estilo hot line donde los empleados denuncian anónimamente las transgresiones que observan entre sus compañeros o superiores dentro de la empresa".

Los bancos están de acuerdo en la necesidad de aumentar la bancarización para evitar que circulen grandes sumas de dinero en efectivo. Y promueven a través de sus cámaras empresarias la creación de una caja de ahorro con tarjeta de débito sin costo. El Banco Central, por su parte, podría intervenir en el proyecto dictando el marco reglamentario y garantizando la gratuidad de este servicio.

Tomando la delantera, el Banco Ciudad ofrece desde el miércoles una caja de ahorro con una tarjeta de débito gratis para cualquier persona, sin necesidad de presentar recibos de sueldo u otro comprobante de ingresos, pidiendo en cambio que un servicio sea debitado de esa cuenta.

Juan Curutchet, vicepresidente del Ciudad, cree que el problema de inseguridad seguirá existiendo, y que "lo más importante es impulsar la bancarización electrónica, que está creciendo, aunque la población general se siente cómoda con el manejo de efectivo; el tema de fondo se soluciona cuando la población masivamente acceda a los servicios electrónicos".

Para Curutchet, los bancos están en condiciones de aceptar nuevos clientes y el mayor volumen de operaciones, opina, se trasladará a una mayor oferta de crédito. "Estas son medidas paliativas, el tema de fondo es bancarizar la economía, mejorar lo impositivo y tributario y darnos este debate, que es necesario más allá de la coyuntura", concluye.

La Defensora del Usuario Bancario y defensora adjunta del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, Graciela Muñiz, ve con buenos ojos el proyecto de ley aprobado en Diputados. "Es un derecho básico el de estar seguros, cuando a una persona la bancarizan, la seguridad va incluida y es algo que los bancos no promocionan, como sí lo hacen con los descuentos en supermercados y shoppings", opina. Y expresa que en el último año su oficina abrió 190 casos y oficios en los que actúa como intermediaria entre usuarios y entidades bancarias. La mayoría son por deficiente información o cobros indebidos.

El último actor
El actor que faltaba en escena, el Gobierno, salió con sus hombres más duros a responder a las críticas con diferentes argumentos.

En la tarde del miércoles, Aníbal Fernández aseguró en el Congreso que el Gobierno se ocupa de la seguridad en los bancos, recordando que se creó en 2007 la Comisión Permanente de Seguridad Bancaria, integrada por la Policía Federal, el Banco Central, el RENAR, las cámaras que agrupan a los bancos, los sindicatos y las cámaras recaudadoras de caudales. Desde entonces, representantes de esas entidades se reúnen mensualmente en la subjefatura de Policía.

En el tramo más polémico de su exposición, Fernández afirmó que bajó el delito en el país y, tras asegurar que era "horrible", lanzó nuevas críticas al proyecto aprobado en Diputados contra las salideras. "Es innecesario, no hace bien ni mal, es fisiológico; los proyectos no morigeran el delito", dijo.

Y por la noche, el jefe de la bancada del PJ en Diputados, Agustín Rossi, prefirió elogiar al Congreso para defender al Gobierno. En un programa televisivo dijo que la reacción política del Congreso impulsando nuevas leyes de seguridad había contribuido a "hacer de- saparecer" los secuestros extorsivos, precisamente tras el debate instalado por el secuestro y muerte de Axel Blumberg.

"Hace seis años se promulgaron leyes y ahora ya no hay secuestros extorsivos, entonces los cambios existen", dijo Rossi.



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