Salarios: nueva ronda de negociación

Salarios: nueva ronda de negociación

Cómo enfrentan los laboralistas la puja con los gremios. Empleados fuera de convenio y mejoras en las condiciones de trabajo vuelven a quedar lejos de la discusión. La imprevisibilidad en los costos empresarios dice presente. ¿Cómo se preparan para el segundo round del año? ¿Cuáles son sus estrategias? ¿Cómo creen que se cerrarán los acuerdos? 13 de Julio 2010

El aumento de precios; la presión política y laboral de los gremios; y la propia necesidad de las empresas sentaron y sientan a los laboralistas a la mesa de negociación.

¿Cómo se preparan para el segundo round del año? ¿Cuáles son sus estrategias? ¿Cómo creen que se cerrarán los acuerdos? Estos son algunos de los interrogantes que se irán develando en las próximas líneas, en un contexto en el que el descalce entre lo que cobran empleados dentro y fuera de convenio se sigue acrecentando y en el que toda variable que no esté alineada con las remuneraciones parece no tener cabida.

“En un escenario de inflación, la renegociación de acuerdos en el segundo semestre será algo compleja y hacer cualquier pronóstico sería aventurado. Sin embargo, algunos estiman que los ajustes podrían rondar entre el 25% y 30%, dado que en muchos casos ése fue el piso que se ha fijado para volver a negociar a partir de junio”, aventura Alejandro Ortiz, abogado laboralista de Biscardi & Asociados. Federico Basile, socio a cargo del Departamento de Trabajo y Seguridad Social de M. & M. Bomchil, entiende que los incrementos alcanzados y/o solicitados por Alimentación (35%), Gastronómicos (35%) y Curtidores (49%) no deberían ser modelos a imitar o a imponer en toda mesa de negociación. “Se ha estimado que el alza promedio ha quedado muy por debajo de los valores extraordinarios alcanzados por los sindicatos mencionados, y podría colocarse en la franja del 26%; de modo tal que todo indicaría que la fuerte turbulencia habría sido superada sin registrarse daños demasiado importantes”, agrega.

Desde su estudio, especializado en derecho laboral, Ignacio Funes de Rioja reconoce que “hay muchas negociaciones pendientes”, pero advierte que “por el momento no se puede hablar de reapertura de paritarias”. Añade que “hay importantes acuerdos que se han cerrado en porcentajes similares al de hace unos meses; no creo que exista ningún argumento o hecho válido que justifique que se reabran las paritarias en este momento”.

Para Gustavo Gallo, titular de Gallo & Asociados, la noticia sobre la reapertura de paritarias “tiene más sonido que contenido”. El especialista hizo notar que este año se presentó un calendario de negociaciones más distribuido en el ejercicio y la celebración de acuerdos (la minoría) con cláusulas de reapertura antes del fin del año de vigencia.

“Las nuevas negociaciones se presentan también con un escenario aparente y otro real. El aparente es que habrá una escalada de reclamos. El real es que los acuerdos de junio no han superado el nivel de los que se venían negociando ni parece que lo habrán de superar”, relativiza.

En otros años, coincidieron varios de los entrevistados, las pautas fijadas por el propio Gobierno Nacional o bien por los acuerdos salariales alcanzados por el sindicato de Camioneros delinearon y dirigieron la negociación colectiva, limitando de alguna forma la autonomía y la libertad negocial. Esto se tradujo en un cierto ordenamiento de la negociación.

“En este ejercicio, quienes primero se sentaron a la mesa de negociación expusieron sus posiciones sin condicionamientos y lograron acuerdos que consideraron equitativos en función de sus expectativas y pretensiones, y en mérito a sus reales necesidades y posibilidades económicas. Sin embargo, al poco tiempo, advirtieron que el incremento pactado había quedado más de 10 puntos rezagado respecto del aumento logrado por el Sindicato de la Alimentación”, redondea Basile, dando cuenta de un fenómeno en el que los gremios ya no discuten sólo de salarios, sino también de posiciones de poder político.

¿Algo más que salarios?
“Lamentablemente no se están negociando temas clave, como la productividad y actualización de los convenios a la luz de las innovaciones tecnológicas. Se sigue pensando demasiado en repartir empleo en lugar de dar espacio a generar mejores empleos, más productivos, alentando de ese modo la eficiencia y la inversión”, lamenta Funes de Rioja. Falta incentivar la negociación de ciertos contenidos que se han vuelto obsoletos, agrega. “Sin duda, el modelo actual, que se caracteriza por la centralización de la negociación colectiva, hace mucho más difícil esta tarea”, dice. Coincide Esteban Christensen, socio de Hope, Duggan & Silva (HDS), para quien “resulta incompatible la negociación salarial y el otorgamiento de beneficios y/o mejoras de otro tipo”.

No existe margen para introducir ambos aspectos en una negociación salarial, ya que todo el esfuerzo que desarrollan las entidades gremiales procura incrementar exclusivamente el valor salario, apunta.

“Esto acompaña la tendencia de las modificaciones venimos observando en la legislación laboral, por ejemplo, al suprimirse beneficios puntuales, como eran los tickets canasta o de almuerzo. Hoy, cualquier beneficio o mejora que no fuera salario terminaría siendo considerada como tal”, opina Christensen.

Para Pablo Mastromarino, socio junior del Estudio Beccar Varela, todo depende de la actividad de la que se trate y del ámbito de aplicación de cada negociación. Por lo general, dice, los convenios por actividad se están limitando a los aspectos salariales, mientras que, en los acuerdos de empresas, es más frecuente que se incluyan otros que hacen a las condiciones de trabajo (seguridad o jornada de trabajo).

“El objetivo pasa principalmente por cuestiones económicas orientadas únicamente a mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores. Sin embargo, hubo algunos beneficios. Por ejemplo, el gremio de los camioneros consiguió bonificaciones para ayuda escolar en el mes de febrero”, aporta Ortiz.

Gallo, en cambio, ve las cosas de otro modo. “La negociación de contenidos ajenos al salario básico se viene dando desde las paritarias de 2008, en rubros tales como reducción de jornada, beneficios sociales no enunciados en la Ley y adicionales de diversa índole".

Fuera de convenio
Las sucesivas negociaciones salariales colocaron a los empleados convencionados en una buena posición respecto de aquellos que están fuera de convenio, ya que se dio una mejora de los salarios en las categorías convencionadas contra un achatamiento en los niveles superiores, hace notar Christensen. “Difícilmente las firmas pueden absorber en similar medida los incrementos otorgados a las categorías convencionadas, respecto de aquellas que no lo están”, agrega.

Para Gallo, sin embargo, quedan pocas actividades que no estén comprendidas en algún convenio colectivo, dado que ha proliferado la creación de organizaciones sindicales.

Matizando, Funes de Rioja reconoce que los trabajadores fuera de convenio han experimentado un “solapamiento salarial”, pero, por otro lado, “algunas empresas recurren a la creatividad para motivar, incentivar e incluso retener a los fuera de convenio: la reciente reforma a la ley de jornada posiblemente puede ser para algunos trabajadores fuera de convenio un beneficio que no esperaban”, razona.

En otra línea, los trabajadores excluidos de convenio se han beneficiado por el fallo de la Corte Suprema en materia de topes indemnizatorios, y, en algunas oportunidades, se ven beneficiados con ciertas multas que estaban pensadas para otros trabajadores agrega.

En un repaso de lo acontecido en la materia durante los últimos años, Mastromarino recuerda que cuando se reinició la negociación salarial con los sindicatos, en los años 2002 y 2003, las empresas por lo general tomaron como pauta respetar el incremento negociado al momento de aumentar el salario de los fuera de convenio. “En los últimos años, como estos aumentos se han visto incrementados en términos porcentuales y teniendo en cuenta que muchas actividades no pudieron trasladar los costos al precio de sus bienes y servicios, ello ha originado que muchas empresas otorguen a sus empleados fuera de convenio incrementos inferiores a los acordados con el sindicato”, concluye.

(Im)previsibilidad
¿Cómo juega la seguridad jurídica en un contexto en el que se reabren las negociaciones a poco de haberse cerrado? ¿Cómo impacta esto en la previsibilidad de gastos que hacen las empresas?

“La reapertura de las negociaciones ha generado un precedente negativo. Vemos que se solicita la reapertura de negociaciones salariales correctamente cerradas. Es negativo porque las negociaciones de las que hablamos son recientes, efectuadas con absoluta libertad y conocimiento de las circunstancias económicas, y sin mediar circunstancias extraordinarias que hubieran justificado una reapertura”, dice Christensen.

Para Mastromarino, el fenómeno es, incluso, más complejo. “La reapertura de las negociaciones no sólo hace a la seguridad jurídica, sino también a la previsibilidad económica. Muchas empresas, que a esta altura del año habían cerrado su proyección de costos laborales para el ejercicio 2010, tendrían que replantearse no sólo sus estimaciones, sino que, también, las decisiones corporativas que, en materia de recursos humanos, habían proyectado en consecuencia”, reflexiona.

Además, cuando se trata de incrementos salariales producto de negociaciones colectivas, lo que se suele informar es el incremento porcentual, pero pocas veces se hacen públicos los verdaderos costos que ello implica para las empresas. Por ejemplo, “cuando nos referimos a incrementos de carácter ‘remunerativo’, el costo de las cargas sociales para las empresas puede llegar al 27% del importe del incremento”, dice el abogado de Beccar Varela.

Alineado con sus colegas, Ortiz aporta que esto compromete la seguridad jurídica pues implica un “marco de incertidumbre permanente sobre un concepto tan importante en la estructura de costos de las empresas como es el rubro salarial”. Sin embargo, relativiza el alcance de la tendencia al decir que “son minoría las actividades en que hubo acuerdos transitorios y postergación de paritarias”.

Gallo, en tanto, vuelve a refutar diciendo que: “La reapertura de negociaciones genera inseguridad jurídica sólo cuando por razones de orden económico, como lo es el índice de inflación, las empresas deben afrontar mayores costos salariales dentro de un mismo ejercicio, pero no se da cuando la reapertura había sido prevista en el acuerdo inicial”, como sucede con algunos de los gremios que hoy quieren, nuevamente, sentarse a negociar.

El quantum de la negociación
Los sindicatos que solicitan hoy la reapertura de las paritarias plantean incrementos promedio del orden del 10%, para alcanzar los aumentos del 30% o más que obtuvieron otros gremios.

Así y todo, desde el Ministerio de Trabajo se informó que, habiendo concluido las negociaciones salariales con el 90% de la economía formal, el incremento salarial promedio sería del 25%. De ser así, el porcentaje de alza promedio debería ser del orden del 5%, en esta nueva mesa de toma y daca.

Gremios duros
¿Cuáles son los gremios que hoy se muestran más duros?, preguntó Asuntos Legales a los especialistas en la materia.

La respuesta: los de empleados estatales, el Sindicato de Luz y Fuerza, Gastronómicos, Alimentación, Metalúrgicos y Camioneros.



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