Sabatella:

Sabatella: "Vamos a apoyar a Cristina para 2011, pero Scioli expresa algo distinto"

El diputado de Nuevo Encuentro Martín Sabbatella reafirma su alineamiento K y defiende el rol de Moyano como sostén oficial. En cambio, se desmarca del gobernador bonaerense: “Pertenece a un universo ideológico distinto”, dice. 05 de Noviembre 2010

Martín Sabbatella nunca ocultó sus simpatías por el kirchnerismo. Lo demostró en el Congreso con su apoyo a iniciativas oficiales no exentas de polémica, como la ley de Medios. Sin embargo, la muerte de su conductor, Néstor Kirchner, parece haber reforzado esa sintonía, al punto que, desde su pertenencia al espacio progresista, sorprende con elogios a Hugo Moyano, el polémico jefe de la CGT, que en estos días la Casa Rosada se encargó de ratificar como principal sostén de su proyecto de poder. Además, el diputado de Nuevo Encuentro confirma a WE su apoyo al “modelo” con vistas a 2011, siempre y cuando -aclara-, sea Cristina la candidata excluyente que lo plebiscite en las urnas, y confiesa que aspira a gobernar la Provincia.

¿Cómo analiza el nuevo escenario tras la muerte de Kirchner?
La muerte de Kirchner es una pérdida profunda. Es un liderazgo muy fuerte. Por su impronta, creo que marcó un antes y un después, y en 2003 inicia una etapa distinta de la Argentina. Por un lado, recupera el valor de la política, vuelve el debate político con fuerza a la escena pública, la política vuelve a ser una herramienta posible de transformar, que interpela al statu quo, que construye la idea de que se puede, que es mentira que hay cosas inamovibles. Eso genera pasión, mística y vuelven a escena temas que los ‘90 y la dictadura habían querido enterrar. Aparece con fuerza la discusión del rol del Estado, del valor de lo público, de la idea de que el futuro está asociado a la integración regional. Creo que la Presidenta tomará las decisiones que haya que tomar y definirá roles en función de lo que Kirchner se ocupaba de hacer en el marco del dispositivo político. Pero tiene absoluta capacidad y todo lo que se necesita para poder profundizar el rumbo.

Quedó clara en su reaparición pública una ratificación del rumbo. También Aníbal Fernández dijo: “No hay por qué cambiar nada”. ¿Usted cree lo mismo? 
No encuentro por qué esto tiene que estar vinculado a cambio de rumbo, a una redefinición de políticas públicas, no encuentro el porqué. Lo que hay, sí, es una operación política de distintos sectores de la oposición y del poder en la Argentina como para sacar tajada de una situación puntual para ver si en esta situación pueden cambiar rumbos o aprovechar para que esto signifique el cambio de alguna dirección.

Convengamos que una parte de la sociedad reclamó un cambio en 2009, por lo menos en lo que tiene que ver con la falta de diálogo y la confrontación. Que la oposición no pudiera acercarse a Cristina durante el velatorio a darle el pésame, ¿es señal de que la confrontación sigue?
No lo ví como una señal. Hay una expresión de un pueblo que mostró su apoyo. Lo que pasó ahí es miles y miles diciendo que hubo un antes y un después cuando recibieron la Asignación Universal, con la extensión de las jubilaciones, la creación de puestos de trabajo, con la obra pública en su barrio, con la infraestructura de servicios... Y ahora hay una Presidenta gobernando que está atravesando un momento doloroso, pero tiene todas las condiciones para seguir haciéndolo y ratifica por lo tanto el rumbo que viene llevando adelante. 

Usted siempre destacó la voluntad de cambio de Kirchner pero cuestionaba la estructura política que lo sostenía. Después de su muerte todos destacan aspectos positivos y tienden a olvidar lo malo...
Yo tengo la misma opinión en relación a lo que pensaba hace diez días. Siempre un momento de duelo y de pérdida de un liderazgo hace hacer un balance sobre su vida y por lo tanto si ese balance da positivo aparecen con fuerza sus rasgos más destacados. Y esto ha pasado con todos los dirigentes importantes que han generado momentos fuertes. Lo mismo con el fallecimiento de Alfonsín. Creemos que hay un rumbo iniciado en 2003 que es positivo y que la Argentina tiene que seguir recorriendo. Y a su vez, creemos que hay cosas que cambiar y profundizar.

¿Cuáles?
Hay que seguir profundizando políticas distributivas, construir una nueva matriz productiva y distributiva más justa del crecimiento con equidad, cosas pendientes en esa materia...

¿Reconocer la inflación, por ejemplo?
Somos muy críticos de lo que se hizo con el Indec. Es malo para el Indec y porque devalúa la palabra oficial. Pero éste es el rumbo. El otro es el neoliberal, de la exclusión, de la relaciones carnales, de la impunidad.

¿Y la calidad institucional?
Hay un tema vinculado a construir una cultura política nueva. El kirchnerismo ha generado una agenda política que ha permitido construir un espacio político y social que sostiene ese rumbo, que rompe las fronteras de los partidos preexistentes. Por lo tanto, me parece que está pendiente la construcción de una fuerza política y social capaz de sostener ese rumbo y profundizarlo. Hubo una agenda política extraordinaria que se expresa en ley de Medios, Asignación Universal, jubilaciones, pero no hubo la misma interpelación al sistema político para construir una cultura política nueva, que esté más acorde a esa agenda y mejore la calidad de la política. 

¿Se puede avanzar por ese camino que usted plantea en alianza con Moyano?
Era imposible imaginarse avanzar sin sostenerse sobre las estructuras existentes, pero creo que éstas no alcanzan y que hay que construir cosas nuevas. Por supuesto hay claroscuros, contradicciones, los tienen todos los procesos políticos. Nosotros no creemos que esto sea lo máximo que se pueda hacer, no es el tope de las transformaciones posibles, pero no es más de lo mismo. Y para poder avanzar hay que sostener esto. Creo que es razonable que un gobierno busque la mayor cantidad de adhesiones y factores de poder que lo sostengan y acompañen. Eso no puede inhibir poner en discusión la necesidad de construir esas herramientas políticas que puedan ser más expresión del momento político actual y puedan ir mejorando. 

¿No le parece mal, entonces, la sociedad con Moyano?
Yo soy muy crítico de la estructura del PJ tradicional. Creo que está degradada, viciada, corrompida y que en muchos casos está por conveniencia, no por convicción. También dentro de la estructura del PJ hay muchísimos militantes y dirigentes que se sienten comprometidos ideológica y genuinamente con este proceso. Aún en el PJ, no es todo lo mismo. Es razonable que el Gobierno plantee el sostenerse sobre el conjunto de las estructuras políticas. Ahora, nosotros tenemos un acompañamiento al Gobierno en términos de rumbo nacional y somos críticos de esa estructura, por tanto nuestro acompañamiento va a ser desde otro lugar porque no compartimos esas estructuras. Y lo de la CGT, nuestro modelo sindical es la CTA de Yasky. 

Una CTA a la que el Gobierno le niega la personería gremial...
Una de las críticas que le hacemos es que tiene que darle la personería. Nuestro modelo sindical es la CTA que conduce Hugo Yasky. Ahora, la verdad es que Moyano no es lo mismo que los Gordos y en la CGT no es todo lo mismo tampoco. Más allá de que no sea nuestro modelo sindical, Moyano ha sido un dirigente que ha peleado contra el neoliberalismo en los ‘90 y que ha construido el MTA para enfrentar a ese liberalismo y al menemismo en los ‘90 y estaba en la calle junto con la CTA enfrentando las políticas de entrega. Sería injusto decir que es todo lo mismo. Una cosa es que el modelo y las prácticas sindicales no sean las que reivindicamos y otra es decir que es un sindicalismo que no defiende a los trabajadores. 

En algún momento se habló de una fórmula presidencial compartida con Kirchner. ¿Fantaseó con esa idea? ¿Llegó a hablarlo con Kirchner?
En términos nacionales, acompañamos un rumbo, en términos de provincias y municipios mantenemos nuestra autonomía con nuestros candidatos. Pero no hablamos de candidaturas, ni de nombres, ni cuál va a ser exactamente la estrategia electoral. Eso salió en los diarios en su momento, lo leí, pero nunca lo conversé con él. Si me pregunta, yo quiero ser candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires, pero esto lo va a decidir el partido en su conjunto cuando haga falta.

¿Y si el candidato oficial fuera Scioli?
Yo creo que Scioli expresa una cosa totalmente distinta. Por eso tenemos una mirada muy crítica de su gobierno en la Provincia. Scioli pertenece a un universo ideológico completamente distinto. 

En ese esquema, su apoyo queda condicionado a la reelección de Cristina...
No quiero ser la persona que opine quiénes tienen que ser los candidatos, pero la que mejor expresa con claridad el rumbo que se inició en la Argentina en 2003 es Cristina.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos