Restricciones a las importaciones: señales de alerta

Restricciones a las importaciones: señales de alerta

Las resoluciones gubernamentales impactan de diverso modo en el universo de las pequeñas y medianas empresas. Mientras favorecen las ventas en el mercado interno, también dificultan los procesos de producción, ante la falta de insumos importados. Qué opinan los empresarios y cómo hacen frente a la coyuntura. 29 de Marzo 2012

Las medidas que buscan poner un cepo a las importaciones reflejan con luces y sombras en el universo pyme. Desde distintos sectores donde se agrupan las pequeñas y medianas empresas, no hay una lectura única. Por un lado, se celebra la tendencia a la sustitución de importaciones e incorporación tecnología y mano de obra al mercado local. Sin embargo, al mismo tiempo se levantan voces de alerta sobre el mecanismo implementado, de forma centralizada y hasta discrecional, que está generando demoras concretas en el acceso a la materia prima para el procesamiento y afecta, en diferente medida, a distintos sectores de la economía.

"A principios de febrero, cuando salió la resolución, nos preocupamos un poco. El 100 por ciento de las telas que usamos son importadas de Chile y Brasil, porque lo disponible en el mercado local alcanza para cubrir sólo el 30 por ciento de la demanda", cuenta Pablo Rumelfanger, gerente General de Coresa Argentina, la firma que produce envases y bolsas gigantes para el envasado de materia prima y productos del agro y la industria. Así empezó el derrotero de trámites para obtener la autorización. "Una parte de las presentaciones que hicimos ante la Secretaría de Comercio salió observada, por lo que pedimos una entrevista al tiempo que íbamos contestando sobre el uso que le damos a la materia prima, si la empresa estaba en orden con sus impuestos y explicando nuestra actividad. Le contamos que más del 60 por ciento de nuestros clientes usan nuestros envases para exportar a granel. Con ese planteo, se destrabó todo", repasa el empresario.

Si bien tuvieron demoras de 20 días -en los que trabajó con stock-, hoy Coresa está importando las telas sobre las que agregan valor: las bolsas se hacen a medida de cada cliente.

La fábrica está en San Antonio de Areco, tiene 140 empleados directos y factura US$ 1,5 millón al mes. Sus principales clientes son exportadores de maní, maíz y harina. La firma trabaja con un inventario de tres meses y, desde que se implementaron las nuevas Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), la aprobación demora entre siete y 15 días. "Ya vamos por la DJAI número 20, el proceso es fluido", apunta Rumelfanger.

La Resolución 3252/2012 (AFIP), publicada en el Boletín Oficial del 10 de enero pasado, establece que los importadores, "en forma previa a la emisión de la Nota de Pedido, Orden de Compra o documento similar utilizado para concertar sus operaciones de compras en el exterior", generen una DJAI. Esta información es luego puesta a disposición de la Secretaría de Comercio Interior, el primer organismo que adhirió al régimen.

En muchos casos, esta disposición está trabando la cadena productiva en varios de sus eslabones, ya que la producción nacional depende de infinidad de insumos importados. El titular de una firma que elabora preeminentemente productos cementicios cuenta que está teniendo dificultad para conseguir el 30 por ciento de los productos importados que utiliza en su fábrica: "Usamos cemento blanco que viene de México para nuestro producto estrella.
Todavía no tuvimos problemas con ese insumo, que compramos a un importador local que tiene stock de 30 días, pero estamos alerta", cuenta. Por otra parte, están completando nuevos requisitos de importación para ingresar desde Europa una válvula de inyección que completa un filtro que producen en la Argentina. "Ya no tenemos en stock; hicimos el pedido pero nos han agregado requisitos de importación que debemos completar. Para resolver estos trámites debemos viajar a Buenos Aires, lo que implica un costo extra de tiempo y dinero", cuenta este empresario del interior del país. "El problema industrial es que, cuando falta un elemento, se corta la cadena. La intención de proteger la producción nacional es loable, pero debe ser aplicada con sintonía fina. Son medidas de mucho impacto porque desordenan", concluye el ejecutivo que pide, como otros emprendedores consultados para esta nota, mantener su identidad en reserva."Estas medidas sirven para estimular la industria local, pero se tendrían que haber trazado un año antes. Si los industriales hubiéramos tenido tiempo para prepararnos y hacer planes de inversión, la medida hubiera tenido un impacto más positivo. Con más orden y una mejor comunicación, hubiera resultado más positiva", coincide un empresario del sector agroindustrial.

Actividad
En estos días se conocieron indicadores que marcan una desaceleración en la industria y el comercio. El nivel de actividad económica creció durante enero 5,5 por ciento en relación con igual mes de 2011, según informó el Indec, y mantuvo la tendencia declinante en el ritmo de expansión que comenzó a observarse a fines del año pasado.

Estas cifras corresponden al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), indicador que anticipa la evolución del PBI cuyo resultado final se informa por trimestre. El resultado de enero de 2012 muestra que la economía crece a un ritmo que resulta la mitad del porcentaje de enero de 2011, cuando la comparación interanual (respecto a enero de 2010) arrojó una suba de 10,9 por ciento.

Cada sector lee el escenario desde un rincón diferente. Ante las trabas para las importaciones de juguetes, "replanteamos nuestra oferta de productos y nos concentramos en incrementar el portfolio de nuestras marcas y productos fabricados por nosotros, tanto para el mercado interno como para exportar a la región", cuenta Daniel Dimare, director de Marketing y Comunicación Institucional de Juguetes Rasti.

En cuanto a insumos puntuales para la producción de juguetes, la línea Motobox de Rasti, por ejemplo, incluye componentes electrónicos importados. "El micromotor lo venimos importando nosotros sin inconvenientes y el resto lo compramos a importadores locales que suelen entregar con alguna pequeña demora", dice Dimare.

También los ladrillos Rasti "se fabrican con un plástico que es importado por un proveedor nuestro y que tiene licencias no automáticas (LNA). Hasta el momento nunca tuvimos que detener las máquinas por problemas con la provisión del mismo. En lo que respecta a la inversión en maquinarias importadas, en los últimos meses compramos para la nueva planta, próxima a inaugurarse, varias máquinas de inyección que tenían LNA y pudimos recibirlas en tiempo y forma y ya están fabricando Rasti", enumera el empresario.Además, Dimare repasa que "a nivel general del mercado del juguete, las cantidades anuales totales en kilogramos o en dólares FOB de las importaciones de juguetes del 2011 fueron muy similares al volumen de 2010. Además, ocho de los supermercados importaron en total, un 65 por ciento más de juguetes en los primeros 10 meses del 2011 versus 2010 (en Kg). No hubo restricción".

Desde el sector textil, el dueño de Onna Sweaters, Daniel Berardo, hace su lectura: "Percibimos un impacto bueno y otro malo. Por un lado, hay más mercado interno porque las marcas ya no pueden comprar afuera. Tuve una reunión con un grupo chileno que importaba y trabajaba para cadenas, y ahora está buscando fabricas nacionales. Por otra parte, estamos teniendo problemas con las materias primas". Es que las lanas nacionales suelen tener algún componente importado (viscosa o acrílicos, que componen entre 10 y 15 por ciento de la materia prima) y los productores locales están teniendo dificultades para comprarlo. Otro de los aspectos que impactan negativamente sobre su actividad, dice Berardo, pasa por los repuestos de las maquinarias. "Hay repuestos que se consumen a diario, como las agujas, que son importadas y se cambian seguido por el desgaste. Además, ante la escasez de productos, se están consumiendo los stocks y empiezan a subir los precios en plaza", detalla el empresario. Onna Sweaters es una firma marplatense que tiene dos locales propios, una franquicia, más de 20 empleados, vende el 40 por ciento de su producción en el interior e invirtió en el último año unos US$ 140.000 en dos maquinarias usadas provenientes de Europa para aumentar la producción en un 20 por ciento. La firma produce con su propia marca y también para otras firmas.

La preocupación también se extiende a mediano plazo. "El balance lo vamos a poder hacer en unos meses. Por ahora se están consumiendo stocks y hay que ver si, en algún momento, el Gobierno da prioridad a la entrada de insumos fundamentales. Las prendas que están ahora en el mercado son las que se encargaron hace varios meses, antes de estas medidas. Vamos a ver qué pasa en cinco o seis meses", dice Berardo. Mientras, el empresario apura -por las dudas- la compra de hilados para la temporada de verano ya que "hay mucha incertidumbre y un mercado inestable", sostiene.

"Se afecta el encadenamiento de las etapas productivas y, lo peor, se afectan las expectativas. El primer problema es mirar la balanza comercial desde las importaciones. Lo más lógico es decir 'vendamos más', no 'compremos menos'. Con estas medidas el Gobierno admite que es difícil defender la balanza por el lado de las exportaciones", analizó la semana pasada Marcelo Elizondo, director general de la consultoría DNI, durante el V Seminario Pyme, organizado por El Cronista Comercial y la revista Apertura.

Como paliativo a la dificultad para obtener insumos importados, el presidente de la Unión Industrial de Zárate, Eduardo Campos, recomienda "trabajar con las cámaras, para llegar al ministerio de Economía y plantear la situación. Sabemos que no hay tiempo y muchas empresas se quejan, especialmente en el sector metalúrgico, porque empiezan a sentirse los efectos de algunas faltas, pero lo mejor es hacer el reclamo en conjunto", refuerza.

Impacto
Las disposiciones tienen diferente repercusión en las industrias. Uno de los sectores más favorecidos es el de electrodomésticos industria nacional. "Estamos abocados a potenciar al máximo la producción que tendremos en nuestra nueva planta modelo en Granadero Baigorria, en Santa Fe. Allí, y luego de una inversión de $ 35 millones, con una extensión de 13.000 metros cuadrados y tecnología de vanguardia, vamos a continuar con la apuesta a la fabricación nacional", sostiene Luis Cafferatta, Gerente Comercial de Electrodomésticos Liliana. El empresario admite que, si bien la mayor parte es producción nacional, utilizan ciertos insumos importados. "Día a día vamos sumando nuevas opciones buscando crear matrices, productos y tecnología que asistan a abastecer localmente al mercado", sostiene Cafferatta. Liliana es una empresa de capitales nacionales con más de 60 años de producción en la ciudad de Rosario.

También un empresario de la industria de la refrigeración de la zona de Rosario, afirma que registraron algunos inconvenientes para importar motores de Brasil, pero el saldo es positivo. "Tuvimos algunas demoras que se resolvieron. Lo cierto es que nuestro sector ha sido muy beneficiado por las licencias no automáticas y hemos crecido sustituyendo importaciones. Hoy se produce localmente el 90 por ciento del mercado local de refrigeración, cuando hace seis años el 75 por ciento era importado. Al mismo tiempo, fuimos creciendo con inversiones y personal. Este plan para proteger la industria nacional nos favoreció, aunque hay cosas para mejorar", cuenta el industrial.

Según Idesa, en base a datos del Ministerio de Economía referidos a 2010 y 2011, el total de importaciones de la Argentina equivale al 16 por ciento del PBI. Al comparar este indicador con otros países, Idesa establece que en Brasil, las importaciones equivalen a aproximadamente el 12 por ciento del PBI; en Australia al 22 por ciento; en Nueva Zelanda al 26 por ciento y en Canadá al 31 por ciento. En el conjunto de los países desarrollados las importaciones promedian el 40 por ciento del PBI de cada país. "Estas evidencias muestran, con claridad, que la Argentina no se caracteriza por tener un alto nivel de importaciones. Las compras al exterior son un poco más altas que en Brasil (que por ser un país mucho más grande depende menos de la integración con otros países), pero mucho más bajas que en países como Australia, Nueva Zelanda y Canadá", dice el informe.

Entre los empresarios, no obstante, persiste la confianza en que algún momento (algunos creen que sería a partir de abril) se corregirán las distorsiones y se simplificará la importación de insumos fundamentales para producir. Mientras tanto, el instinto empresario vuelve a ponerse a prueba.



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