Repunta la actividad en las pymes, pero pocas planean invertir

Repunta la actividad en las pymes, pero pocas planean invertir

Durante el primer trimestre del año, mejoraron la facturación y las cantidades vendidas . El empleo dejó de caer y se nota una reactivación del mercado interno. No obstante, sólo tres de cada 10 empresarios están dispuestos a invertir. 03 de Junio 2010

Las pymes están mejor que hace un año, pero no creen que sea buen momento para endeudarse e invertir. Esta es la conclusión principal que surge del último informe trimestral de la Fundación Observatorio Pyme. El relevamiento trimestral que lleva a cabo la entidad creada por la UIA, Techint y la Universidad de Bologna, se basa en encuestas a 430 titulares o directivos de pequeñas y medianas industrias en todo el país. Los datos para la primera parte del año revelan que por primera vez en los últimos dos años las cantidades vendidas por las pymes industriales aumentaron un 3,2 % respecto del primer trimestre de 2009 (ver gráfico).

La mayoría de los empresarios encuestados (56%) percibe una demanda sostenida, y califica a su cartera de pedidos como “normal”, mientras que un 34% la evalúa como débil (cuando en el primer trimestre del año pasado eran el 67%). Para el próximo trimestre, las expectativas de ventas de los industriales pyme son más optimistas que a fines de 2009, volviendo a niveles similares a aquellos de fines de 2007. Sin embargo, al ser consultados sobre si pensaban contratar más personal, la mayoría estimó que no habrá cambios en su plantilla de empleados.

Un dato que no debería pasarse por alto, porque puede traer cuellos de botella en la producción, es que las empresas están actualmente trabajando casi al límite de su capacidad instalada (76%), cuando en el primer trimestre del año pasado lo hacían al 67%.

Las necesidades de financiamiento también crecieron este año para un 41% de los empresarios consultados. No obstante, en la mayoría de los casos, los fondos se destinarán a cubrir necesidades financieras de corto plazo (82%), y sólo en un 9,5% de los casos se destinarán a proyectos de inversión (ver gráfico).

Optimismo cauteloso
“Hay un cuadro favorable, pero sólo un 33% de los empresarios tiene planes de invertir”, señala Vicente Donato, director del Observatorio Pyme. Esta actitud -arriesga- tiene que ver con la historia que arrastran las pymes, de repetidas crisis y cambios de políticas económicas sobre la marcha”. Ignacio De Mendiguren, vicepresidente de la UIA, es aún más gráfico: “La crisis internacional no afectó a las pymes como sí lo hizo a las grandes empresas y grupos exportadores, ya que las pequeñas y medianas se recuestan más en el mercado interno, que está creciendo. En el interior del país, los $ 9.000 millones que se volcaron al mercado vía la Asignación Universal por Hijo se tradujeron en una activación de la demanda. Sin embargo, la confianza, que es el motor de las decisiones, no se ha restituido. La economía está otra vez en un sendero de crecimiento. Va a pasar otra vez el tren, y el peligro es que nos encuentre peleándonos en el andén”, advierte.

En el primer trimestre del año, el 44% de los industriales pyme manifestó haber incrementado la facturación de su empresa respecto a igual período del año pasado. El 15% de los consultados opinó que su rentabilidad era mayor a la de un año atrás. Y para el siguiente trimestre, el 36% espera seguir en ese camino. Lo curioso, es que las expectativas son en general más positivas para la propia empresa, que para el sector en que se desempeñan o el país. Esto se manifiesta en que las preguntas “¿Cree Ud. que su empresa/sector/el país estará mejor en el próximo año, comparado con un año atrás?”, tienen mayor cantidad de respuestas positivas en el primer caso que en los dos siguientes.

Preocupaciones
En el ranking de problemas que sacan el sueño a los empresarios del sector, el aumento en los costos de las materias primas, la disminución de la rentabilidad, el aumento de los salarios y los retrasos en los pagos de los clientes ocupan los primeros lugares. Por lo visto, la inflación es un cuco que no deja de asustar a los empresarios. Para el 92% de los encuestados, los costos de producción aumentaron en su empresa, debido principalmente al aumento de las materias primas, insumos, partes y componentes, que constituyen la mitad de los costos totales (ver gráfico). Los costos salariales (que representan en promedio un 32% de los costos industriales, aunque su incidencia es muy variable según el rubro de actividad), también aumentaron para casi el 65% de las industrias.

En tanto, la “disminución en la participación del mercado debido a las importaciones” figura en séptimo lugar luego de la “caída en las ventas” y las “dificultades de financiamiento”. Esta percepción parece no coincidir con los esfuerzos denodados que se realizan desde la Secretaría de Comercio para frenar las importaciones. De Mendiguren lo explica así: “En un contexto de competitividad y crecimiento, los productos nacionales conviven con los importados. Pero, cuando no hay competitividad, rinde más importar que producir. Entonces, no son los importadores sino los propios fabricantes los que deciden traer productos de afuera, porque, en lugar de tener que endeudarse con un crédito para comprar una máquina e insumos para producir más, compran todo hecho afuera, lo venden primero y pagan después”.



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