Renacer de las cenizas con la ayuda de Internet

Renacer de las cenizas con la ayuda de Internet

Cerámica Bariloche: La firma se sostuvo siempre con las ventas al turismo. La erupción del volcán Puyehue la dejó al borde de la quiebra, pero su actual titular emprendió una campaña de marketing online, que permitió levantar las ventas y llegar a mercados impensados. 29 de Marzo 2012
Apenas terminada la Segunda Guerra Mundial, con una Italia devastada y sin posibilidades de futuro, el joven ingeniero Luis Razza se embarcó rumbo a Buenos Aires para trabajar en la compañía de electricidad Italo Argentina. Sin embargo, el destino final de aquel viaje no sería la ciudad capital sino un pueblito mucho más al sur y al borde de la cordillera, que tanto le recordaba a los Apeninos que había dejado. Así, en 1948, Razza llegó a Bariloche y decidió que ése sería su lugar en el mundo.

Se instaló y abrió un taller de fabricación de cacheles (revestimiento cerámico) para estufas. En el emprendimiento lo acompañó su esposa Ana María, quien aportó su creatividad y buen gusto a una nueva veta del negocio: la cerámica ornamental. Con los años, la producción fue creciendo y Bariloche se fue consolidando como destino turístico nacional e internacional. Luis, hijo del matrimonio, fue tomando las riendas del negocio y comenzó a diversificar la producción hacia las artesanías en cerámica: juegos de té, jarrones y maceteros pintados a mano.

Con un local comercial a metros del centro cívico, la firma fue ganando prestigio entre los turistas, que apreciaban la calidad y originalidad de las piezas. Los valores van desde pocillos para salsas de $ 50 hasta juegos completos de té por $ 2000. Las ediciones son limitadas y se trabaja con poco stock o directamente por pedidos. Entre tanto, tres generaciones de la familia Razza llegaron a convivir en la empresa, hasta que su fundador dejó este mundo, nada menos que a los 107 años.

Los productos de Cerámica Bariloche llevan un alto porcentaje de trabajo artesanal, ya que cada pieza es pintada a mano. Para asegurar la continuidad de esta tradición, la compañía capacita a sus empleados durante años para lograr que adquieran la destreza necesaria en las técnicas de mayólica y porcelana.

Entre tradición e innovación
Una de las claves de la continuidad de esta pyme familiar fue su perfil conservador y cauteloso en los negocios, apuntando a una clientela fiel y de buen poder adquisitivo. La hoy princesa de Holanda, Máxima Zorreguieta, y el presidente de Chile, Sebastián Piñera, se cuentan entre sus clientes. No obstante, un acontecimiento inesperado vino a trastocar todos los planes. La erupción del volcán Puyehue, el pasado 4 de junio, dejó a casi toda la región patagónica bajo las cenizas, obligó a cancelar vuelos, cerrar el aeropuerto y, a partir de esa fecha, el turismo mermó dramáticamente.

"El primer mes después de la erupción, vendimos el 3 por ciento de lo que habíamos vendido el mes anterior. Y la temporada de invierno terminó apenas empezada. Recién ahora se está recuperando un poco el turismo", cuenta Pablo Razza, actual titular de la compañía y nieto del fundador.

Sin la visita de sus compradores, la empresa, en cuyo taller trabajan unos 15 artesanos, estuvo al borde de cerrar. "Había que hacer algo innovador, y empecé a investigar por Internet", cuenta Pablo. El primer paso fue actualizar la página web, y luego armar una campaña de marketing online a través de adwords, palabras claves que ayudan a posicionar al sitio cada vez que un usuario busca objetos de cerámica artesanales.

Sin dejar de lado su perfil tradicional, la compañía comenzó a incursionar en las redes sociales. Hoy Cerámica Bariloche tiene 11.000 fans en Facebook. La red social no es utilizada para vender productos, sino para relacionarse con los clientes y tenerlos al tanto de lanzamientos y promociones.

"Las ventas por Internet son todavía marginales, pero es un gran medio de difusión de nuestra marca, tanto para contactar clientes como posibles revendedores", afirma Pablo Razza. A partir de contactos hechos por Internet, empezamos a vender en otras localidades de la Patagonia, como Puerto Madryn, Cipoletti, Neuquén y estamos buscando un socio para desembarcar en Buenos Aires, cuenta el emprendedor.

A partir de su presencia online, la firma también ha hecho exportaciones puntuales a Chile, Brasil, los Estados Unidos, España, Austria y Holanda. "Se trata, en general, de clientes que ya nos conocen, han venido al local y encuentran a través de Internet una vía para seguir comunicados y hacernos pedidos de algunos productos. El año pasado, comenzamos a trabajar con un courrier para poder cumplir con los envíos", cierra.

Actualmente, la firma está produciendo a un 50 por ciento de su capacidad y Razza espera que con la próxima temporada invernal (si no hay actividad volcánica a la vista) se recuperen el turismo y el comercio. En tanto, entrar al mundo de Internet no sólo ayudó a la firma a recuperar ventas perdidas, sino que logró abrir nuevos mercados en otras zonas del país y del exterior.



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