Relax entre los viñedos

Relax entre los viñedos

Cada vez más bodegas buscan atraer visitantes con propuestas turísticas que se complementan con el vino. Lo curioso es que no sólo crece el número de alojamientos en las viñas, sino también el nivel de prestaciones y servicios. Aquí, seis de los mejores hoteles a ambos lados de la Cordillera. 09 de Abril 2010

En los últimos cinco años una parte importante de las bodegas de la Argentina y Chile, las dos potencias vitivinícolas de Sudamérica, abrió sus puertas al turismo. La consigna, inicialmente, consistía en degustaciones y visitas guiadas, pero el turismo enológico fue mucho más allá: hoy en día, los establecimientos vinícolas hospedan a sus visitantes en lujosos hoteles en medio de sus viñedos. Aquí, seis de los más destacados alojamientos del vino de Sudamérica.

Cafayate Wine Resort (www.cafayatewineresort.com): a sólo 3 kilómetros de la plaza principal de Cafayate, en Salta, se alza este pequeño resort en medio de viñedos y a los pies del imponente Cerro San Isidro. El hotel cuenta con 12 habitaciones con salida a una amplia galería-balcón con vista a la viña, a los cerros de granito y a la Quebrada de Cafayate. En el patio, cerca de la piscina, sobresale una huerta orgánica modelo de la que se obtienen productos para la elaboración de platos regionales. Del abanico de propuestas que el establecimiento ofrece, además de las enoturísticas (degustaciones personalizadas y recorridos), se destacan las caminatas por la Finca Calchaquí y los médanos de Cafayate, las visitas al pueblo de Yacochuya y el trekking en el Cerro San Isidro.

Clos Apalta Lodge (www.casalapostolle.com): junto a la bodega Clos Apalta, en la ladera del Valle de Colchagua que aún conserva su vegetación originaria, Casa Lapostolle ofrece a los huéspedes lujo, sofisticado diseño y alto confort en el marco de las viñas y montañas. Las cuatro “casitas” que la conforman llevan el nombre de las variedades plantadas en sus viñedos: Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Merlot y Carménère; todas ellas tienen su respectiva terraza donde disfrutar de una comida o simplemente relajarse y contemplar el paisaje. Además, el establecimiento ofrece servicios y actividades adicionales, como cabalgatas, trekking, masajes terapéuticos y visitas a museos aledaños, entre otros. La residencia, donde están emplazados el living y el comedor, se caracteriza por su impecable decoración y su sala de catas que, provista de equipamiento de alta tecnología, también puede ser empleada para conferencias y reuniones privadas.

Valle Perdido Wine Resort (www.valleperdido.com.ar): en Neuquén, Patagonia argentina, sobre la Ruta 7 -paso fronterizo entre la Argentina y Chile-, Valle Perdido está enclavado en el oasis productivo neuquino de San Patricio del Chañar. Miembro de la cadena Small Luxury Hotels of the World, este establecimiento cuenta con 16 habitaciones de lujo y dos suites -todas con deck privado y vistas a los viñedos-, restaurante privado, wine + tapas bar y un wine spa donde se realizan tratamientos de vinoterapia.

Lo interesante de Valle Perdido es que realmente se perfila como “un hotel en el corazón de la bodega” ya que, a través de un puente suspendido, el resort se comunica con las cavas subterráneas donde descansan las barricas. 

Viña La Playa Winery & Hotel (www.hotelvinalaplaya.cl): también en Colchagua, en la ciudad de Santa Cruz, se encuentra este alojamiento boutique emplazado en el corazón de 250 hectáreas de viñedos. Son 11 habitaciones confortablemente equipadas, con un marcado estilo arquitectónico de casa de campo chilena.

Una de las características que mejor definen a Viña La Playa Winery & Hotel es la atención 100% personalizada que brinda a sus huéspedes, ya sea a través de visitas guiadas a los viñedos de Colchagua y a los museos de la zona, o del servicio de masajes de relajación en la habitación.

Un dato curioso es que la construcción cuenta con su propio helipuerto y pista de aterrizaje para aquellos clientes que dispongan de traslado aéreo privado.

Altalaluna (www.altalaluna.com): en Tolombón, un pintoresco pueblo salteño ubicado a unos 5 kilómetros del límite con Tucumán, descansa este hotel boutique en el centro de los Valles Calchaquíes. Esta posada de estilo colonial cuenta con 20 habitaciones, cuatro de las cuales tienen jacuzzi y balcones privados con increíbles vistas hacia los Valles.

El hotel ofrece actividades enoturísticas, degustaciones de vinos salteños en el wine bar de la cava, cabalgatas, trekking y mountain bike. La gastronomía es hoy en día el gran punto a mejorar. 

Hotel Casa Silva (www.casasilva.cl): Siempre en el paraíso Colchagua, más precisamente en la ciudad de San Fernando, se alza dentro de la tradicional viña que lleva el mismo nombre. Situado a 135 kilómetros al sur de Santiago, este alojamiento es parte de una antigua casona típica chilena, con corredores y patio central, que fue refaccionada en el año 2004. Actualmente cuenta con siete habitaciones desde las que se aprecian vistas de las parras implantadas a principios del siglo pasado. Asimismo, Hotel Casa Silva tiene una amplia propuesta de atracciones, como tours y degustaciones en la bodega, demostraciones de rodeo y polo, clases de equitación y paseos en un carruaje tirado por caballos.



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