Redrado vs. Marcó del Pont: el juego de las diferencias en el BCRA

Redrado vs. Marcó del Pont: el juego de las diferencias en el BCRA

A un año del DNU que ordenó la remoción de Martín Redrado, economistas analizan las diferencias entre los dos estilos de gestión del Central. El cambio del Programa Monetario, nuevos objetivos y una mayor financiación al Gobierno nacional fueron algunas de las claves del año de Mercedes Marcó del Pont al frente de la entidad monetaria. 07 de Enero 2011

Que se iba. Que no. Que seguía. Que presentaba la renuncia. Que no. Con todos los condimentos de una película de suspenso, la trama del alejamiento de Martín Redrado de la presidencia del Banco Central resultó una mezcla de expectativa y tensión. Finalmente, la renuncia del economista fue el desenlace de un conflicto que se originó en la negación. "No" al decreto de necesidad y urgencia que ordenaba a pagar la deuda externa con reservas, por parte de Redrado. "No" a esperar el aval del Congreso, sostenía el Gobierno.

Luego de este enfrentamiento de poderes -que concluyó en la renuncia de Redrado-, el gobierno designó a Mercedes Marcó del Pont como presidenta de la entidad, la primera mujer en llegar al puesto. Más allá de un cambio de género, la nueva gestión estaba más alineada con el Ejecutivo. "Si bien Redrado también estuvo subordinado al poder político, la visión de Marcó del Pont es mucho más afín al kirchnerismo", resume Camilo Tiscornia, director de Tiscornia & Asociados. "Hoy, el Central es el monedero de Cristina Kirchner", polemiza José Luis Espert, de la consultora homónima.

Él, relacionado con la ortodoxia. Ella, más heterodoxa. Ya sea por cambios en el contexto macroeconómico o por convicciones ideológicas, los modelos que llevaron adelante Redrado y Marcó del Pont están marcados por diferencias que, para el futuro de la entidad, ayudarán a definir (y de ser necesario, replantear) sus principales objetivos.

Enfocándose en el actual modelo para compararlo con "el de ayer", economistas consultados porWE hacen un balance del último año de la economista al frente del Central.

1| Nuevos objetivos para el BCRA
"Preservar el valor de la moneda". Según su carta orgánica, la misión más importante del Banco Central. Para los sectores y protagonistas que, a principios de 2010, se oponían con fuerza al pago de la deuda con reservas, este objetivo se transformó en uno de los principales argumentos con el que esgrimían en sus batallas ideológicas.

Dejando de lado esta polémica, la actual presidencia de la entidad monetaria se destaca por emprender nuevas metas. "En la gestión, el Central tiene más objetivos que en el pasado. Políticas como la recomposición de las reservas y la reducción de las tasas de interés dificultan el cumplimiento del Programa Monetario, que Redrado siempre cumplió durante su gestión", dice Maximiliano Castillo Carrillo, director de ACM Consultores y ex Gerente de Análisis Macroeconóm’ico del BCRA (2005-2009).

A su vez, insistió en la modificación del artículo 3 de la carta orgánica, para que el banco pueda “promover la actividad económica" y "preservar el empleo". Esto no es nuevo para la economista. Ya por 2007, cuando se desempeñaba como diputada por el Frente para la Victoria, defendía en el Congreso la reforma del mismo artículo. Para Castillo, este tema arrastra una "analogía errónea" del BCRA con la FED estadounidense. "El debate de cuáles tienen que ser los objetivos del banco es válido, pero la cuestión es cuáles son los objetivos que se privilegian en el marco de una inflación de dos dígitos", destaca el economista, quien asegura que este modelo encontrará en 2011 su continuación.

2| Cambio del Programa Monetario
En 2010, Marcó del Pont defendió la ampliación del Programa Monetario en $ 49.000 millones, haciendo hincapié en el crecimiento de la economía. Para la presidenta del Central, se ampliaba el programa o se dejaba apreciar la moneda, o se aumentaba la tasa de interés, o se limitaba al crédito. El riesgo, advirtió, también estaba en el enfriamiento de la economía. Con esos argumentos, en septiembre del año pasado defendió el cambio ante el Senado.

La ruptura con el Programa Monetario del golden boy suplicaba, una vez más, el replanteo de las metas del Central. "Al presentar un programa más holgado que el anterior, dio señales de que se podía seguir emitiendo dinero sin parar", asegura Mariano Flores Vidal, asesor principal de la presidencia del Banco Ciudad de Buenos Aires.

Para Flores Vidal, una vez que el BCRA define un programa "tiene que cumplirlo", porque de esa forma, "se anclan las expectativas" inflacionarias. "Subir 10 puntos porcentuales la variación interanual de agregados cambió el programa por completo. Además de sentar un precedente, si en 2011 necesitan más dinero, van a volver a cambiarlo. Esto puede tener una incidencia en la inflación", comenta. En el peso de los nuevos objetivos Castillo encuentra la razón por la resulta difícil llevar a cabo el nuevo programa. "La meta del M2 privado no se va cumplir", anticipa.

3| Más financiación al Gobierno nacional
De las arcas del Central al Tesoro Nacional. Del Tesoro, al Gobierno. Los préstamos de la entidad monetaria para financiar los gastos de la administración nacional caracterizaron tanto a Redrado como a Marcó del Pont. Pero para Nicolás Bridger, economista de Prefinex, en 2010 el Central "tuvo que emitir dinero para llevar a cabo la financiación, expandiendo la base monetaria". Y especifica: "Al 23 de diciembre de 2010, el sector público fue un factor de expansión monetaria por $ 14.000 millones. Con Redrado, ese fenómeno no se observaba".

Este financiamiento fue posible por el traspaso de las utilidades de 2009, que surgieron de una variación del tipo de cambio cercana al 20%, en relación con 2008. El principal inconveniente, para Bridger, es que este modo de financiación "no corresponde a resultados positivos genuinos. No es que el BCRA tenía una acción que subió. Tenía dólares, y no hay que olvidar que define el tipo de cambio".

José Luis Espert, economista de Espert & Asociados, considera que la única diferencia entre las dos gestiones es que "la nueva es peor que la anterior" y señala que el financiamiento del Central fue "creciente" en los últimos ocho años. "En los cinco años de Redrado, el Central le dio al Tesoro $ 63.000 millones entre transitorios y reservas para pagar al FMI. En 2010, Marcó del Pont ya le dio al Tesoro unos $ 55.000 millones al Gobierrno. Hoy, el BCRA es el monedero de Cristina Kirchner", dispara.

4| Ausencia de ayuda fiscal
Emitir no sólo para comprar dólares, sino también para financiar al Tesoro. El nuevo objetivo con el que Marcó del Pont tomó las cuentas públicas, el 4 de febrero de 2010, estaría marcado por un desafío: sostener el tipo de cambio sin ayuda fiscal. "Cuando Redrado manejaba las finanzas del Central, el gobierno nacional era un factor de absorción de base monetario. Cuando asume Marcó del Pont, se transformó en un factor de absorción", diferencia Ramiro Castiñeira, economista jefe de la consultora Econométrica. De esta forma, a la presidenta del Central le resulta más difícil que a su antecesor mantener el tipo de cambio en términos nominales. "El superávit fiscal primario fue de tres puntos del PBI en la gestión de Redrado. En 2010, fue de cero puntos del producto", agrega.

Según Castiñeira, "lo ideal" del modelo es que "el BCRA emitiera para sostener el tipo de cambio, y el Tesoro pueda absorber base monetaria a partir del superávit fiscal. Si así fuera, el Tesoro podría comprarle reservas al Central y con esos dólares en la mano, pagar la deuda externa".

"Hay una política económica que no ayuda a la fiscal a mantener la política cambiaria, sino que presiona. Es un factor más de expansión de la cantidad de dinero", asevera Marina Dal Poggetto, directora Bein & Asociados. Según la economista, fueron el contexto y el sector público los que terminaron de consumirse el superávit fiscal. "No hay que olvidar que el mundo cambió. El dólar volvió a debilitarse en relación con otras monedas, como consecuencia de la política monetaria de los Estados Unidos", insiste Dal Poggetto.

5| Directorio, pero con K
"Redrado tuvo una composición que lo favorecía, por lo cual tenía cierta capacidad de manejo en el Central, más margen de acción". De esa forma, Camilo Tiscornia, director de Tiscornia & Asociados, describe la relación que tuvo el economista con el directorio desde que ingresó por la puerta de Reconquista al 200, en septiembre de 2004. Según Tiscornia, Carlos Pérez y Zenón Biagosch fueron los directores más afines con Redrado. Cuando a principios de 2010 la continuación del economista en el Central estaba en juego, el resto del directorio se cruzó, o ya estaba, en la vereda del kirchnerismo.

"Hoy día el directorio es mucho más afín al oficialismo. Si Marcó del Pont quisiera hacer algo distinto, sería difícil de implementar", diferencia Tiscornia. Es costumbre que el directorio delegue funciones propias y se las otorgue al presidente. Por ello, a mediados de enero de 2010, el directorio toma la actitud de recortarle algunas funciones a Redrado, quitándole poder. "Ellos creen que me matan, yo creo que se suicidan" fue la categórica frase que pronunció Martín Redrado, al reaccionar ante el recorte de facultades que se le había impuesto. A un año del DNU que anticipó su salida, esas palabras aún rebotan en las paredes del Central.



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