RSE: más que simples acciones

RSE: más que simples acciones

Cuatro ejecutivos de reconocidas empresas repasaron el crecimiento de la RSE en sus organizaciones y contaron en detalle las políticas delineadas por sus compañías en esta materia. Un diálogo que no sólo se quedó en la ennumerción de las políticas, sino que también sumó las vivencias personales y una buena dosis de realismo. 20 de Abril 2010

Llegó el turno de que algunos representantes del mundo corporativo contasen en primera persona el trabajo que llevan adelante, en materia de Responsabilidad Social Empresaria. Jorge Di Nucci, director de Relaciones Institucionales de Ford, rompió el hielo y arrancó el diálogo, moderado por José Del Río, director del grupo de revistas y suplementos de El Cronista.

“Responsabilidad Social es un título para un montón de acciones y una conducta empresaria que venimos desarrollando desde mucho antes de que se llamara así", resumió Di Nucci. Esa fue una de las ideas centrales: que la trasversalidad de la Responsabilidad Social trasciende las políticas concretas y hasta el ámbito de la empresa misma.

Di Nucci contó que en Ford tienen "una política de personal que se preocupa mucho por el balance entre la vida personal y la vida laboral". Y agregó que dedicarle tiempo a la Responsabilidad Social, a través del voluntariado, es una forma de articular ese balance: "Ahí se empieza a trabajar juntos en la vida personal y no sólo la laboral".

A esta idea se sumó Pablo Querol, director de Asuntos Públicos de LAN, que habló de la necesidad de "destacar el rol del voluntariado corporativo, porque es la forma de cristalizar la cultura de Responsabilidad Social". Para este ejecutivo, la Responsabilidad Social "no es el trabajo de un área, sino cómo vive la empresa el impacto social que genera dentro de la industria en la que está inserta".

Sebastián Parigi, gerente de Comunicaciones y Responsabilidad Social de Codere aportó un ejemplo: el año pasado, toda la cúpula directiva se reunió para elaborar su primer reporte social y la tarea terminó involucrando a todas las áreas de la empresa.

Este concepto se opone a la crítica habitual de que la Responsabilidad Social no es más que una estrategia de marketing, idea que todos rechazaron de plano, pero que además recibió una réplica desafiante de parte de Guillermo Bonahora, gerente de Relaciones Institucionales del Banco Santander Río: "Y si lo fuera, ¿qué? ¿Está mejor no hacer nada por miedo a ser condenados porque esto sea una práctica comercial o hacerlo a pesar de lo que puedan decir?".

En este mismo sentido, Bonahora ahondó en la dificultad de medir el retorno de la inversión en materia de RSE. “La gente no acude a un banco desde esa consideración. No podemos saber cuántas cuentas corrientes, préstamos o tarjetas hicimos de más a raíz de nuestras políticas". Pero, según Parigi, "el problema está en querer medir algo que en sí es intangible, pero cuyos efectos están y son tangibles", una idea con la que coincidió Di Nucci. "Todas las acciones tienen un poder residual y quedan en la comunidad. No son estrategias de marketing, sino de desarrollo social y las empresas tratamos de generar acciones para fomentarlas, para así ampliar el campo en el cual estamos trabajando".

De ahí que las empresas trabajen activamente, al lado de ONGs de distina especialización. Y en muchos casos, el aprendizaje y los beneficios llegan por partida doble: "Las empresas tenemos muchísimo que aprender de las ONGs sobre cómo hacer las cosas", concluyó Bonahora.



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