Qué hay en el pipeline

Qué hay en el pipeline

En el primer semestre, las emisiones de deuda locales crecieron 70 por ciento. Cuáles son las operaciones que vienen. De qué dependen. 02 de Diciembre 2011
Con un ojo puesto en la línea de producción y el otro monitoreando alternativamente el entorno de Balcarce 50 y el devenir de la crisis europea, los empresarios argentinos se replegaron en el último tiempo en su búsqueda de fondeo de largo plazo. Junio resultó ser uno de los meses con menor volumen de colocaciones del año, con un total de US$ 397 millones, 68 por ciento por debajo de  mayo. De todas maneras, las firmas locales cerraron un primer semestre más que positivo: la emisión total de deuda fue de US$ 11.500 millones, 70 por ciento mas que en igual periodo de 2010. 

Desde el arranque de la segunda mitad del año, y hasta el cierre de esta edición, sumaban varias las operaciones en stand by. Celulosa fue una de las últimas en anunciar a la Bolsa de Comercio que suspendía la colocación de Obligaciones Negociables (ON) por US$ 150 millones dentro de un programa global para emitir por hasta US$ 280 millones. Lo propio hizo YPF, que también desistió a mediados de julio, y sin nueva fecha por delante, de su emisión de bonos por US$ 300 millones. Atribuyó la decisión a la turbulencia de los mercados financieros y aclaró que, más adelante, podría retomar la operación, si la situación mejora en la plaza global y los inversores no exigen una tasa tan alta. En el mismo camino, Banco Santander Río pospuso la salida a Bolsa de sus acciones, que significa la ampliación del capital flotante.  

“En todo año electoral, existe diferimiento en la toma de decisiones. Percibimos que hay un retraso de inversiones por cuestiones relacionadas con el financiamiento y por temas políticos, como ser el atraso tarifario en las empresas de servicios”, dice Facundo Linares, gerente Financiero de Banco Finansur.

“En las operaciones internacionales, la crisis europea impacta en mayor medida. Las emisiones cross-border seguirán, siempre y cuando, el contexto global lo permita”, define Juan Pablo Rechter, presidente de INTL Capital, grupo que controla a la local Gainvest.
Volatilidad y temor de default en Europa contagian de mal humor a los inversores de todo el mundo, sumado a un frente interno que entra en la recta final de la carrera presidencial, condimentado por la derrota del oficialismo en la Capital, el ballotage, las avanzadas de Guillermo Moreno y las guerras mediáticas. Un mix que no resulta tentador para salir a pedir dinero prestado a 10 años de plazo.

Juan Bruno, director de Quantum Finanzas –la consultora del ex secretario de Finanzas (1999/2001) Daniel Marx– apunta a diferenciar lo corriente de aquello que involucra planes a mediano y largo plazo: “La dinámica de funcionamiento normal de las compañías hace que sus necesidades operativas de financiamiento no se vean mayormente alteradas por los plazos electorales. Sí, en cambio, es probable que el lanzamiento de nuevos proyectos o, eventualmente, transacciones de compra o venta de activos o empresas, puedan postergarse unos meses hasta que se hubiera superado el proceso electoral”.

La foto parece diferente si se mira las estadísticas del Banco Central. Pero no todo es lo que aparenta. En términos interanuales, el crecimiento en las líneas de crédito llega al 46 por ciento. Una lectura completa evidencia que las cifras de expansión se dan, especialmente, en lo que hace a créditos comerciales: adelantos en cuenta corriente, que subieron el 40 por ciento, y el descuento de documentos, fundamentalmente, cheques, que avanzó un 60. Esto es financiamiento de cortísimo plazo, propios del giro del negocio, y no recursos para planes o proyectos de inversión.

En ese sentido va Eduardo Fracchia, economista del IAE: “La Argentina tiene problemas con el financiamiento de largo plazo, dado que tanto las empresas como los hogares demandan crédito largo (este último sector, principalmente, para viviendas). La dificultad está con el fondeo. Es decir, con los descalces de los depósitos y los préstamos, por lo cual, las empresas se encuentran a la expectativa para tomar sus decisiones de inversión”. Concretamente, la necesidad existe, está latente y lo que no están dadas son las condiciones.

Volver al ruedo
Parados ya cerca de la meta, si se considera a octubre como un  punto de inflexión, la actividad estaría asegurada para el último trimestre del año. Pasado ese mes, los analistas confían en que volverá a verse a las empresas en busca de financiamiento de mediano y largo plazo en el mercado de capitales y en el sector financiero. Coinciden también en que, más que quién se quede con el triunfo electoral, jugará a favor o en contra de los planes los lineamientos del nuevo mandato. Es decir, bajo la hipótesis de Cristina Fernández reelecta o el supuesto de un avance de la oposición, las primeras medidas y anuncios serán el barómetro. 

“Nuestra perspectiva es que las necesidades de financiamiento corporativas en la Argentina no se modificarán significativamente luego de las elecciones, independientemente de quién resulte elegido. Será importante que se fortalezca el proceso de inversión del sector privado luego de octubre y eso siempre está vinculado con la posibilidad de disponer de instrumentos de financiamiento de mediano y largo plazo”, dice Bruno.

“En lo que se refiere a operaciones cross-border, una vez alcanzado un acuerdo con el Club de París, deberíamos ver un importante incremento en este tipo de emisiones. Actualmente, existe un mercado internacional incipiente al cual, por costos, pueden acceder empresas de gran envergadura, con emisiones no menores a los US$ 100 millones”, opina Rechter.
Solucionar la situaciones pendientes arrastradas desde hace años sería un buen estímulo para el mercado de capitales, coinciden los analistas. “El arreglo con el Club de París podría ser un beneficio, tanto para las empresas como para el sector financiero, ya que podríamos acceder en el mercado externo a líneas de mediano y largo plazo”, calcula Linares, del Finansur. 

En ese sentido, Daniel Marx, director ejecutivo de Quantum Finanzas, declaró hace poco que los inversores, en el caso que se diera un segundo mandato de Cristina Fernández, quieren saber “si habrá correcciones tradicionales o radicalizadas luego de las elecciones y si es posible un acuerdo con el Club de París y una corrección de las estadísticas públicas”.

¿Proyectos en carpeta? Están en las gateras algunas ofertas de acciones y varios proyectos de emisión de bonos y fideicomisos. También, los organismos internacionales de crédito se ubican en la agenda de los empresarios locales, intercambiando papers para tener todo listo cuando sea el momento más oportuno. 

Al cierre de esta edición, se esperaba el nuevo avance de  Banco Santander Río, que propuso colocar entre el 15 y el 25 por ciento de su capital social. La operación fue postergada en abril y volvió a ponerse sobre la mesa en julio. Francisco Luzón, vicepresidente del grupo para América latina, resaltó la receptividad que encontraron entre grandes inversores privados en Nueva York y que aguardan la mejor oportunidad. Banco Supervielle también tiene aprobada por su asamblea general de accionistas un aumento de su capital social por hasta $ 75,5 millones, mediante la emisión de nuevas acciones, más una eventual opción de sobresuscripción de hasta $ 15,5 millones.  El porcentaje de capital que será ofrecido en la Oferta Pública Inicial (IPO, por sus siglas en inglés) no fue especificado en la carta que el grupo envió a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

Finalmente, Aeropuertos Argentina 2000 también está dispuesta a buscar nuevo financiamiento bursátil con una oferta de acciones. Su apertura de capital se rumorea desde hace tiempo en la City. Pero, este año, llegó con su idea a la Bolsa, a través de un comunicado oficial. Aunque aún no hay datos, se estima que la compañía que opera los principales aeropuertos del país –33, en total– y que forma parte del grupo Eurnekian, buscaría unos US$ 800 millones a cambio de 10 millones de nuevas acciones.  Las aperturas o ampliaciones de capital de empresas argentinas no hay que esperarlas sólo por el recinto de 25 de Mayo y Sarmiento. “La Bolsa local tiene una actividad bastante reducida y pocas compañías, últimamente, lanzaron acciones en este mercado.

Sin embargo, es posible que haya mayor movimiento en los próximos meses. Lo que ocurrió en el pasado, y es posible que se repita ahora, es que las colocaciones de acciones y de bonos no sólo se hagan en el mercado local, si no también complementado en otras plazas más grandes y líquidas, como Brasil y los Estados Unidos”, analiza Bruno. También en bonos corporativos se preparan ofertas. “Es posible que haya colocaciones de bonos de mediano y largo plazo en mercados internacionales y una parte en el mercado local. Por ejemplo YPF, Celulosa Argentina y El Tejar, entre otras, están encarando ese proceso”, adelanta el hombre de Quantum.  Linares, de Finansur, aporta: “Varias empresas analizan la emisión de ON y nosotros somos una de ellas”.  

“El mercado de deuda doméstico se muestra altamente receptivo para las emisiones de empresas de primera línea, así como también para las pequeñas y medianas compañías que alcancen calificaciones de riesgo de grado de inversión”, evalúa Rechter. “Los elevados niveles de liquidez local hacen del mercado de capitales argentino una buena alternativa a la hora de obtener financiamiento”, agrega. 

“Los sectores de mayor demanda de financiamiento son los relacionados con los servicios (luz, gas, infraestructura y petróleo). Pero la requieren de mediano y largo plazo. Por ahora, no están dadas las condiciones. Menos, sin un ajuste tarifario”, remarca Linares, desde la gerencia financiera del Finansur.  

A la horma del zapato
Para cada perfil hay un instrumento. Pero lo que resulta imprescindible es una buena calificación de riesgo. 

“El mercado de deuda privada muestra una mayor diversificación que el de Fideicomisos Financieros, mientras que las Entidades Financieras (34,02 por ciento) constituyen el principal emisor de ONs, seguidos por firmas vinculadas al sector energético (24,51 por ciento). En el mercado de FF, las empresas de venta de electrodomésticos concentran más de la mitad del monto emitido (52 por ciento), seguidos por las entidades financieras (28). Ambas, titulizando sus carteras de créditos personales y de consumo”, desglosa Enrique Algorta, director de INTL Capital. “La utilización de ONs como herramienta de financiamiento creció 86 por ciento en el último año. Los fideicomisos, un 58”, cuantifica el ejecutivo.

Claro que ir a la Bolsa no es para todos. Para los que recurren a los bancos, la oferta se amplió y la expectativa de los analistas es que logren alargarse los plazos. “Desde el Gobierno, se lanzaron muchos tipos de financiamientos para PyMEs –dice Paula Luque, economista y docente de IAE Bussines School–, como el Fondo Nacional de Creación y Consolidación de Microemprendimientos (FoMicro), en un trabajo conjunto entre el Banco de la Nación y la Subsecretaría PyME del Ministerio de Economía”. También están los créditos para la producción regional exportable, o los financiamientos a la actividad productiva. “Hay opciones. Lo que cada empresa tiene que buscar es el que más le conviene de acuerdo con su estructura y producción”, asegura la analista. “Lo que vemos es que las empresas intentan maximizar la utilización de las escasas alternativas de financiamiento de largo plazo que hay disponibles. En ese contexto limitado, asistimos a compañías locales, como BGH, Granja Tres Arroyos y Viluco, entre otras, para obtener financiamiento de largo plazo de organismos multilaterales de crédito y de bancos locales”, puntualizan en el equipo de Marx. 

Combinar alternativas, buscar localmente y afuera, idear las mejores garantías para ofrecer, un mix y una ingeniería financiera a la que, sí o sí, deben recurrir las empresas locales para fondear proyectos de inversión que necesiten de un horizonte de cinco ó 10 años para su pago. 

¿Cuánto deben pagar las empresas argentinas por dinero fresco? Obviamente, la respuesta no es sólo una. Depende del tamaño de la compañía, de su evaluación crediticia (calificación), del sector en el que opera y del monto y el plazo necesarios.  Para tener una aproximación a lo que pagan hoy, Bruno explica que los organismos multilaterales, en general, dan financiamiento denominado en dólares, a plazos superiores a cinco años y con tasas de interés que está en el orden de Libor, más un margen de aproximadamente 4/6 por ciento anual. 

En el caso de los bancos locales, las operaciones son, principalmente, en moneda local; los plazos, más cortos –difícilmente superen los tres años– y las tasas de interés se ubican en Badlar, corregida más un margen de, aproximadamente, 5 ó 6 por ciento, dependiendo de las características del deudor. 

Finalmente, en el mercado de bonos, las emisiones son, principalmente, en dólares; los plazos, largos (pueden llegar a siete ó 10 años) y “las tasas, actualmente, por debajo del 10 por ciento, llegando, en algunos casos, al 5 ó 6 por ciento anual”, grafica el especialista.



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