Qué es lo que los empresarios callan

Qué es lo que los empresarios callan

22 de Septiembre 2010

La verdad es que estamos esperando a ver como delinea 2011. Las encuestas dicen que podrían volver a ganar los Kirchner y por ello vamos a apostar por el bajo perfil hasta tanto el escenario sea más claro. ¿De qué me sirve decir lo que pienso si al día siguiente tengo una cruzada de inspecciones?”. La frase, en estricto off the record, corresponde a uno de los cinco empresarios más influyentes de la Argentina. Su visión responde también a las internas que se viven hoy dentro de la propia Unión Industrial. Aunque pocos lo admiten desde el on, existen dos líneas bien marcadas entre quienes preferirían una mejor llegada a lo Lascurain –ex presidente de la entidad de un tono más amigable con los K– y quienes están de acuerdo con la línea frontal estilo Méndez –actual presidente con un tono directo y más crítico–. La disyuntiva en la que actualmente se encuentran gira en torno a dos puntos centrales: la foto actual versus la película proyectada.

La foto actual –admiten por lo bajo– les muestra balances en azul, ventas récord y un consumo creciente. La película proyectada coincide en parte con los economistas más críticos que señalan una profundización del modelo con conflictividad creciente, mayor ritmo de inflación y mayor cantidad de decisiones unilaterales que afecten los negocios que se realizan en la Argentina a lo Fibertel. En este sentido, el caso Moyano-Siderar aparece como un leading case al que todos miran. “No es lo mismo contratar que tercerizar y, de nada sirve que se admita un bloqueo a una planta por irregularidades de una empresa contratada. Si eso avanza con un grupo de la fuerza de los Rocca las bases están dadas para que una solidaridad ficticia se replique en otras firmas y con ello que se siga avasallando la seguridad jurídica”, admite por lo bajo el presidente de una compañía a la que Pablo Moyano bloqueó hace menos de dos meses y donde logró migrar a sus empleados de comercio a camioneros con un inesperado incremento en los costos del 30 por ciento. La pelea entre gremios por los afiliados es otro de los puntos que viven a diario varias de las compañías de comercio. “Es algo habitual en la historia argentina. Quién está más cerca del poder es quién tiene su cuarto de hora”, desdramatiza el CEO de una firma argentina con presencia internacional. Por otra parte, los empresarios callan dos temas que en sus memos internos figuran como luces rojas y desde lo discursivo plantean como luces amarillas: la inflación –aceleración en la jerga de entrevistas– y conflictividad –bloqueos en el off the record– mantienen de acuerdo a sus puntos de vista un ritmo creciente. Saben que las señales que hoy envía Moyano –Hugo, en este caso– con proyectos del estilo distribución de ganancias empresarias o los bloqueos al estilo demostración de fuerza, son sólo muestras de lo que viene. También siguen de cerca el accionar de la AFIP en dos rubros clave como el de automotrices y cerealeras. Se trata de dos sectores que viven un veranito, pero ese veranito se replica en una mayor recaudación. “No creemos que haya un ataque hacia nuestro sector, tuvimos la reunión tan temida y sólo nos pidieron información y celeridad”, se entusiasmó el presidente de una de las principales automotrices luego del tan mentado encuentro con la AFIP. Tampoco hubo declaraciones desde las cuatro cerealeras sindicadas por la administración federal como las que no pagaron un peso de ganancias en 2009. Tal vez porque las cuentas están en orden, o porque no lo estén. Lo cierto es que luego de un comienzo de año en el que los empresarios habían vuelto a esgrimir sus opiniones, hoy existen quienes prefieren por el silencio como la mejor forma de evitar el ruido.



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