Pumas de orfebrería

Pumas de orfebrería

Los hermanos Fernández Miranda, ex jugadores de la Selección de rugby, fundaron ByD Platería en 1997. La firma factura $ 2 millones y crecerá 35 por ciento este año. 13 de Octubre 2011
El mundo del deporte era conocido para los hermanos Nicolás (38) y Juan de la Cruz (36) Fernández Miranda. Ambos jugaron al rugby en Hindú y pasaron por la Selección argentina, Los Pumas. Sin embargo, la impronta familiar les marcó el camino: su abuelo se dedicó a la platería y orfebrería para hoteles y decoración, y su padre continuó el negocio algunos años después. En 1997, y con $ 15.000 de inversión inicial, los hermanos crearon ByD Platería, su propia firma de fabricación de copas y trofeos de alta gama. “Nuestra vinculación con el mundo del deporte nos llevó por ese camino”, recuerda Nicolás Fernández Miranda, cofundador de la empresa.

En 2006, los hermanos iniciaron un proyecto más ambicioso. Con una inversión de US$ 100.000 adquirieron la empresa familiar, compraron un terreno y montaron una fábrica de 400 metros cuadrados en Don Torcuato, Buenos Aires. “Incorporamos todo lo que es regalería –como artículos de decoración para el hogar– y hotelería, con diseños y productos de gastronomía para clientes como el Hotel Alvear y el Sheraton”, cuenta el ex medio scrum de Hindú y de la Selección. La firma cuenta con más de 100 clientes y, en la rama de trofeos, trabaja con clubes a través de productos de catálogo y diseños personalizados. Así, realizaron desarrollos para Leyendas del rugby, el programa Simplemente Fútbol, premios para la Unión Argentina de Rugby, para el Hipódromo de Palermo y para el Club Hípico Argentino. La empresa cuenta con un showroom en San Martín y Marcelo T. de Alvear, donde realiza ventas y atención al cliente. Pero su principal canal de comercialización es a través de una red de más de 100 comercios.

A principios de 2011, los Fernández Miranda cerraron una asociación estratégica con Marcelo Blanco, presidente de Deutsche Bank. El primer contacto fue una reunión para comprarles trofeos para un torneo de Polo que auspiciaba el banco. El ejecutivo realizó un aporte de         $ 300.000 que estuvo destinado sobre todo a la compra de matrices, secadoras de ultrasonido y piletas de baño de níquel. No obstante, aclara Fernández Miranda, el trabajo tiene mucho de artesanal, como la terminación, el pulido y el baño de plata. “Queremos mantener la terminación artesanal que da el diferencial de calidad. Eso fue lo que siempre distinguió a la platería que hizo nuestra familia”, dice.  La empresa facturó $ 2 millones en 2010 y apunta a la expansión comercial, con la meta de duplicar sus ingresos en los próximos cinco años. El objetivo es consolidar el mercado interno y después lanzarse al exterior. “Cuando empezamos facturábamos $ 2000 por mes y ahora llegamos a $ 400.000”, recuerda el ex rugbier, que entrena a inferiores. El negocio de los trofeos se lleva entre el 60y 80 por ciento de los ingresos, según el momento del año. Para 2011, proyecta un crecimiento del 35 por ciento en la facturación.

El emprendedor asegura que las enseñanzas del rugby lo guían en su vida profesional y personal. “Te forma en valores como trabajar en equipo, esfuerzo y tenacidad para tratar de lograr las cosas”, explica. Y agrega: “También es un deporte que te plantea situaciones y momentos distintos dentro del juego, como crecer y afrontar desafíos. Igual que en la empresa”.



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