¿Puede haber chavismo sin Chávez?

La enfermedad del presidente venezolano aumenta las preguntas sobre su sucesión. 21 de Octubre 2011

Por Charlie Devereux

Es una medida de las pasiones que despierta Hugo Chávez que las noticias de su cáncer afectaran tan fuertemente tanto a los mercados como a sus oponentes. La creencia de que un debilitado Chávez podría perder en las elecciones del año que viene, y que un nuevo régimen podría revertir las políticas económicas que alimentaron la mayor tasa de inflación de las Américas, desencadenaron corridas en los bonos venezolanos a mediados del verano (boreal), cuando se reveló su enfermedad por primera vez, y en septiembre, cuando empezaron de nuevo los rumores sobre la salud de Chávez. La era post-Chávez, sin embargo, también podría significar inestabilidad política.

A fines de septiembre, Chávez lanzó algunos tiros de baseball con algunos de sus ministros para contrarrestar reportes de un diario de Miami que indicaba que había sido hospitalizado nuevamente. A mediados de octubre, bailó hip-hop y celebró una nueva alianza política. El ex paracaidista de 57 años dice que está curándose de la extracción de un “tumor del tamaño de una pelota de baseball” en el área pélvica. El hecho de que se niegue a revelar una diagnosis o un pronóstico continúa generando especulación.

En teoría, no cambiaría mucho si Chávez muere o se enferma al punto de no poder gobernar. Las elecciones igual serían el 27 de octubre de 2012, como ya están pautadas, y el vicepresidente Elías Jaua -no considerado un probable sucesor- tendría el poder hasta que el nuevo presidente jurara, en enero de 2013. Si Chávez ganara la elección y muriera antes de comenzar la nueva administración o en los primeros cuatro años de los seis del mandato, entonces se llamaría a elecciones dentro de los 30 días.

El chavismo -la ideología de izquierda que apoya grandes subsidios para los pobres y la adquisición gradual por parte del estado de los bienes más productivos del país- ha transformado a Venezuela desde que el presidente llegó al poder en 1999. “Venezuela está acostumbrada a tener a Chávez en el centro de las dinámicas políticas”, dice Diego Moya-Ocampos, analista de riesgo político en IHS Global Insight en Londres. “El presidente Chávez determina la agenda no sólo del gobierno, sino también de la oposición. Su muerte llevaría al vacío del poder, más inestabilidad política... una crisis política”.

Chávez ha obstaculizado deliberadamente el surgimiento de otros líderes en su movimiento. El sucesor más probable es el canciller Nicolás Maduro, un ex conductor de colectivos y elocuente líder gremial considerado leal al mandatario. Maduro es visto como alguien que puede unir el espacio entre los militares, que apoyan una versión menos radical del chavismo, y los civiles más ideológicos del apoyo a Chávez.

Chávez ignoró los llamados para nombrar a Jaua presidente interino cuando recibió el tratamiento, en lugar de firmar las leyes electrónicamente desde Cuba. Mientras que el producto bruto interno creció sólo 2,5 por ciento en el segundo trimestre a pesar de que el precio del petróleo superó los US$ 100 por barril, Chávez todavía planea políticas más radicales, incluyendo una ley para regular las precios en toda la economía.

Aunque las chances de la oposición de ganar poder aumentaría durante la ausencia de Chávez, el frente unido que construyó podría dividirse si individuos ven una posibilidad de victoria, dice Boris Segura, analista de América latina en Nomura Securities International. Los partidarios radicales de Chávez, incluyendo oficiales militares de alto rango, han dicho que no aceptarán el ascenso de sus enemigos al poder. En ese caso, dice Segura, la violencia callejera entre los chavistas y la oposición no puede descartarse.

The bottom line: la ausencia de Chávez de la política venezolana no necesariamente aseguraría una transferencia suave de poder a la oposición.

 



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