Proyectos de base tecnológica buscan inversores

Proyectos de base tecnológica buscan inversores

Las empresas dinámicas o “gacelas” se caracterizan por su rápido crecimiento, alta generación de valor agregado y empleos de calidad. Para incentivar su creación, la articulación entre Estado, universidades y emprendedores resulta fundamental. Un nuevo material aislante, un biorreactor para generar combustible a partir de algas marinas, un embalaje ecológico para exportación, un vehículo utilitario sustentable, un sistema de seguimiento de envíos y una plataforma autoadministrable para el comercio virtual, son algunos desarrollos que hoy se están incubando y pronto serán comercializados. 27 de Mayo 2010

A veces, las buenas ideas de negocio necesitan un ámbito protegido para ponerse a prueba y dar los primeros pasos. Y las incubadoras de empresas son el espacio ideal para que los emprendimientos innovadores germinen y salgan fortalecidos a pelear mercado. Está demostrado que la incubación mejora la supervivencia de las empresas. “En los Estados Unidos, el 80% de las compañías que nacen, no llegan a los cuatro años de vida. Pero entre las incubadas, la relación es al revés, ocho de cada 10 superan los cuatro años”, destacó el ministro de Desarrollo Económico porteño, Francisco Cabrera, durante la presentación del programa Baitec 2010, la incubadora de empresas tecnológicas de la Ciudad.

Lejos de ser un invento posmoderno, “las primeras incubadoras de empresas se crearon en el ámbito de universidades estadounidenses a fines de la Segunda Guerra Mundial, con la idea de traducir la inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación (R&D+I) en nuevas compañías”, señala Enrique Draier, vicepresidente del Instituto de Emprendimientos Científicos y Tecnológicos (www.iecyt.org.ar), una de las entidades que seleccionan y capacitan a los emprendedores incubados.

Para generar empresas innovadoras, las universidades deben asumir un nuevo rol. “El de formar empleadores y no empleados”, apunta Guillermo Oliveto, rector de la Facultad Regional Buenos Aires de la UTN. “Para esto, hay que comenzar con las materias de emprendedorismo desde primer año”. Esta casa de estudios es otra de las patrocinadoras de Baitec, junto con Emprear, el centro de emprendedores del ITBA.

El camino de la pipeta a la góndola suele ser arduo, sobre todo para técnicos y profesionales con buena formación académica o científica, pero pocos conocimientos de marketing, finanzas, administración, ventas y todo aquello que hace a montar un negocio. “La mayoría de los emprendimientos no son rentables durante el primer año”, apunta Draier. Se trata de un período crítico en el que los emprendedores necesitan conocer el mercado, tejer redes con clientes y proveedores y conseguir financiación. Es aquí donde las incubadoras, y también los programas de vinculación tecnológica entre empresas y universidades, juegan un papel esencial. En el primer caso, proveyendo de un espacio físico (oficinas o boxes) con conexión a Internet, telefonía y salas de reunión, además de programas de tutoría y eventos programados con inversores y expertos en diferentes temáticas. En el segundo caso, se ofrecen acuerdos de transferencia tecnológica, capacitación, y muchas veces un subsidio o aporte no reembolsable para poner en marcha el emprendimiento. Aquí, algunos proyectos innovadores, en busca de inversores para pegar el gran salto.

Seguimiento de envíos
Carlos Rendo y Eduardo Dimeglio son amigos de la vida, que no se veían muy seguido desde que Carlos se mudó a Mar del Plata para crear su propia empresa de servicios tecnológicos para bancos. Allí descubrió lo complicado que es mandar encomiendas con repuestos para equipos informáticos a localidades del interior del país. Al intervenir varias compañías de logística, cada una se hace responsable de su tramo, pero ignora lo que pasa después, lo cual hace imposible hacer un seguimiento. Entonces, recurrió a Eduardo, quien trabaja en una compañía de courrier internacional, y empezaron a desarrollar un sistema online de trazabilidad para compañías pequeñas y medianas de logística. La idea era que los clientes siguieran sus envíos desde cualquier computadora o celular conectado a Internet. “La premisa era que fuera accesible en costo, compatible con otros sistemas de gestión e interoperable entre las empresas”, destaca.

Los emprendedores comenzaron a trabajar a distancia: Carlos se ocupó de la parte tecnológica y Eduardo de la comunicación y comercialización. El sistema se basa en pegar una “etiqueta” con un código de barras, que es captado por lectores. Luego, los datos son ingresados a un sistema. De este modo, las compañías conectadas al sistema ofrecen a sus clientes el seguimiento online y en tiempo real de sus envíos a un costo accesible. Una vez desarrollado el software y un plan de negocios, se contactaron con Emprear, donde recibieron capacitación para ingresar al programa de incubación de empresas de Baitec. Ahí permanecerán durante un año. En los próximos meses, los creadores de Online Track pondrán a prueba el producto y buscarán comercializarlo desarrollando alianzas con empresas de logística de todo el país.

Embalajes ecológicos
Juan Carlos Sobstyl trabajó varios años en el área de exportación y luego estudió Gestión Ambiental. A partir de ver cómo se derrochan recursos naturales al utilizar pallets de madera para embalar que luego se tiran o se queman, se le ocurrió diseñar otros embalajes a partir de plástico reciclado. Los pallets plásticos tienen varias ventajas: son más livianos (lo cual reduce los costos de exportación), más económicos porque utilizan material de descarte, y reducen la huella de carbono ayudando a mitigar el calentamiento global (un tema que comenzará a cobrar relevancia para exportar a mercados europeos). Además, tanto la recolección de las materias primas (botellas y envases vacíos de plástico) como su procesamiento, estarán a cargo de organizaciones de cartoneros. “Por ahora compramos los envases a la cooperativa El Ceibo. Pero la idea es suministrarles un molino y que nos vendan el plástico procesado, que tiene más valor y hace más eficiente el proceso”, dice Sobstyl.

El emprendedor convocó a su esposa, Ana María Cauteruccio, quien es especialista en comunicación y diseño, y desarrollaron un prototipo que obtuvo un premio Innovar, el concurso del ministerio de Ciencia e Innovación Productiva, en 2009. Hasta el momento, llevan patentadas dos versiones: una básica y otra mejorada. Hicieron una inversión con fondos propios de u$s 100.000 y tienen pensado instalar plantas procesadoras en el conurbano y en los alrededores de Rosario, Córdoba y Mar del Plata, para tercerizar el procesamiento de los plásticos. El año pasado se contactaron con el Centro de Emprendedores de la UTN y recibieron asesoramiento para participar en Baitec. Por otra parte, obtuvieron un premio de la fundación Empretec que les permitió financiar parte del proyecto. Antes de fin de año, esperan lanzar al mercado los primeros pallets ecológicos bajo la marca Packking. Por cada tres pallets de madera que se reemplacen por otros de plástico reciclado, son dos árboles menos que se talan.

Biocombustible de algas
Maximilian Bernaus, Pedro Biaiñ, Diego Musolino y Fabián Diner se conocieron mientras estudiaban ingeniería en el ITBA y los unió el interés por el cuidado del medioambiente y el desarrollo de energías renovables. Una de las opciones más promisorias, al menos en el mediano plazo, son los biocombustibles a partir de aceites vegetales, ya que permiten reemplazar parcialmente a los combustibles fósiles y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Hace tres años, en medio de los debates por la ley de Biocombustibles (entró en vigencia en enero de este año y obliga a mezclar un 5% de combustible de origen vegetal en el diesel y 5% de bioetanol en las naftas), los amigos se reunieron en el garage de Musolino para generar biocombustible a partir de algas marinas. Para complementar sus conocimientos técnicos, acudieron a Emprear. Y asícrearon Algae Liquor, otra empresa incubada en Baitec.

“Se trata de un biocombustible de tercera generación”, explica Maximilian. Éstos son los que utilizan cultivos alimentarios como soja o maíz; los de segunda generación se obtienen a partir de plantas no comestibles, como la jatrofa, pero de todos modos su cultivo reemplaza a otras opciones alimentarias. En cambio, los de tercera generación tienen la ventaja de utilizar desechos y su producción se realiza en un “ciclo cerrado de carbono”. Esto es, que durante su elaboración, se capta más CO2 del que se elimina al ambiente, con lo cual son absolutamente sustentables.

El biocombustible de algas responde a los estándares más avanzados, ya que se cultivan en un sistema cerrado, una especie de pecera acondicionada para que crezcan velozmente. La idea de los cuatro emprendedores no es vender el biocombustible, sino los biorreactores para fabricar aceite de algas, cuyo desecho es una torta proteica que tiene múltiples usos en alimentación humana (suplementos vitamínicos) y animal (complemento del alimento balanceado).

Con un prototipo diseñado, que puede fabricarse según la escala y las necesidades del cliente, los jóvenes ingenieros empezaron a contactar a productores agropecuarios e industrias interesadas en reducir sus emisiones de CO2 para obtener bonos de Carbono. “Les proveemos el equipo, el know how y el mantenimiento, y ellos se ocupan de fabricar el biodiesel para autoabastecimiento o para comercializar y exportar”, dice Pedro, y aclara que, si bien esta tecnología está disponible en el mundo en forma experimental, ninguna empresa en el país la está ofreciendo en el mercado.

De la tesis al negocio
Todo empezó como un trabajo de investigación cuando el ingeniero fueguino Luis Arzondo era becario del Conicet en el Instituto de Investigación en Ciencia y Tecnología de Materiales. “Se trataba de un proyecto para la obtención de espumas plásticas de baja densidad pero buenas propiedades mecánicas llamadas microcelulares, que pueden utilizarse en aplicaciones industriales como packaging, aislante térmico y acústico o relleno estructural”, explica el investigador. El material puede reemplazar al tergopor o las espumas de poliestireno expandidas (polifan), con excelente calidad y a menor costo.

Así, Arzondo se unió a Yanina Rossini, contadora y licenciada en Administración que vive en Río Grande, y a José Carella, doctor en Química y profesor de la Universidad de Mar del Plata, para desarrollar el proceso, el producto y el plan de negocios de Espumas Argentinas. El emprendimiento obtuvo varios premios (entre ellos Innovar 2006), y un subsidio a la Investigación Aplicada del Grupo Santander y la UNMdP. Además, los emprendedores invirtieron unos $ 180.000 en el desarrollo del prototipo. “Estamos contactando a potenciales clientes a fin de diseñar para ellos productos exclusivos en base a espumas microcelulares”, dice Arzondo, quien paralelamente trabaja en una compañía electrónica en Río Grande.

Los emprendedores tuvieron el asesoramiento del Intema y del departamento de Ingeniería en Materiales de la Universidad de Mar del Plata. En tanto, haber participado en concursos de innovación y emprendedorismo los ayudó a mejorar su propuesta técnica y comercial. Este año, esperan asociarse con otras empresas para desarrollar productos en forma conjunta.

Un tres ruedas multiuso
Hace dos años, a Maximiliano Carella le diagnosticaron un problema en la columna cuya operación podía implicar perder la movilidad en las piernas. Esta perspectiva adversa no hizo sino despertar la inquietud emprendedora de este técnico electrónico, que empezó a idear un vehículo que permita a las personas que andan en silla de ruedas, subirse a él y trasladarse en forma autónoma. Entonces recurrió a su padre, Eduardo Carella, ingeniero electrónico de la Conea, y a dos amigos: Juan Artuso, técnico en comercialización y Adrián Carrera, ingeniero industrial, para construir un primer prototipo. Lo llamaron Trimove y es una mezcla de triciclo, carrito de golf y scooter, con espacio para una silla de ruedas, un asiento individual y un pequeño equipaje. Puede desarrollar hasta 45 km/h, es ecológico (tiene motor eléctrico o híbrido) y tiene 10 horas de autonomía.

En el interín, Maximiliano fue operado con éxito, y no necesitó utilizar su invento. Pero se le ocurrió que éste podía tener otros usos como vehículo utilitario para trasladarse en plantas industriales, shoppings y aeropuertos o para vigilancia en barrios cerrados, a la mitad del costo que los carritos de golf importados.

El equipo emprendedor se presentó al programa Baitec y pulió su plan de negocios. “La idea es ocuparnos del diseño y tercerizar la producción”, dice Juan. “Creemos que el futuro va hacia este tipo de utilitarios pequeños y sustentables. De hecho, el mercado de vehículos eléctricos es el que más está creciendo en el mundo”.

E-commerce en un click
LinkedStore surgió a mediados de 2008 cuando Agustín Di Luciano, Santiago Sosa y José Abuchaem, todos ex alumnos del ITBA, empezaron a desarrollar una red social para contactar a personas interesadas en hacer algún intercambio comercial. Montaron un sitio web y pronto se dieron cuenta de que quienes más lo utilizaban eran los pequeños comercios y emprendedores, para difundir sus productos y servicios. Entonces decidieron transformar la página en una plataforma web para que los clientes puedan crear su sitio de comercio electrónico en forma rápida y personalizable. “Hoy,, muchas pymes entienden que deben vender por Internet pero tienen varias barreras: armar el sitio y la plataforma de comercio electrónico, asegurarse que tenga presencia en buscadores y en las redes sociales, y ocuparse de actualizarlo permanentemente”, dice Santiago. “Lo que ofrecemos es una herramienta para armar el sitio de comercio electrónico. Brindamos asesoramiento para que lo posicionen en los buscadores, en Facebook y en las redes sociales que usen, a un costo accesible.

Los emprendedores recurrieron al IECyT para asesorarse en el armado del plan de negocios, y a través de esta entidad fueron seleccionados para participar de Baitec, donde hoy tienen su oficina. “Estamos desarrollando una versión Alfa, y haciendo pruebas piloto con algunas empresas y emprendedores. Para fin de año, pensamos lanzarla para ser comercializada bajo suscripción”, dice Santiago. Una de las características centrales de este desarrollo será su “alta calidad estética y facilidad de uso, para que las empresas puedan crear sitios web atractivos, utilizando imágenes y logos propios”, agrega.



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