Pronto, su compañero de al lado podría ser un robot

Pronto, su compañero de al lado podría ser un robot

Avances en seguridad y sentidos más agudos de lo que sucede alrededor están poniendo a trabajar a los robots en nuevas áreas, como hospitales, oficinas y depósitos. 07 de Junio 2010
Por Rachael King 

Uno de los colegas más nuevos de Linda Muniz es un robot que realiza entregas. Una mañana reciente, Muniz recibió al robot que se deslizó por la estación de enfermería de El Camino Hospital en la comunidad de Silicon Valey de Mountain View, California, y anunció su presencia con una voz femenina y amable.
 
“La llamo ‘Tugette’”, dice Muniz, que trabaja en las admisiones del hospital. La voz es la única parte femenina del robot, que fue desarrollado por Aethon como parte de una línea de productos llamada Tug, que transporta automáticamente comida, medicamentos y muestras de laboratorio alrededor de los hospitales. El robot se ve como un armario enganchado en una aspiradora gigante. Muniz puede descargar el gabinete de Tugette, apretar un botón verde y enviar la máquina a su siguiente entrega.
 
Aunque los robots están entre nosotros desde hace décadas, mayoritariamente se utilizaron para trabajos considerados demasiado peligrosos para los humanos. “Los robots grandes solían estar siempre detrás de vallas”, dice Jeff Burnstein, presidente de Robotic Industries Assn., un grupo comercial en Ann Arbor que promueve el uso amplio de los robots en la industria. “Ahora estamos viendo una mejora en hacerlos intrínsicamente más seguros para que puedan trabajar codo a codo con los humanos”.
 
Gracias a los sensores más avanzados y tecnología más segura que puede prevenir que lastimen a la gente, los robots se están moviendo más allá de las fábricas a diferentes tipos de trabajos. Mientras los robots y los trabajadores interactúan más extensivamente, los fabricantes están lidiando con las dramáticas expectativas de los humanos y tratando de moderar las respuestas emocionales de los trabajadores haciendo más agradables en el trato a las máquinas. “Hay un elemento cultural que ayudó a mantener a los robots fuera del lugar de trabajo”, dice Larry Fisher, director de Research de la investigadora de mercado ABI Research. A diferencia de los japoneses, que son más tolerantes con los robots mezclándose con la gente, los norteamericanos reflejan grandes condicionamientos de películas como The Terminator y les temen a los robots. “No están muy ansiosos por tenerlos en sus oficinas”, dice Fisher.
 
LOS ROBOTS KIVA FUNCIONAN BIEN EN LA OSCURIDAD
Un desafío para los potenciales compradores es el costo. Los robots que permiten la videoconferencia en la oficina cuestan miles de dólares y todavía queda por ver si las compañías podrían tener el motivo de negocios para comprarlos.
 
Varias firmas están dando pasos hacia ubicar robots en situaciones no convencionales. Los avances de seguridad hacen posible que empresascomo Crate & Barrel, Diapers.com y Gap, utilicen robots como los de Kiva Systems en depósitos para cumplir con las órdenes de forma más rápida. Los robots de Kiva incorporan estantes industriales sobre ruedas, que el trabajador puede enviar a un punto específico del depósito. El retailer online Diapers.com emplea más de 350 robots en tres instalaciones y está sumando “cientos por mes”, dice el VP Ejecutivo, Scott Hilton. El retailer Crate & Barrel compró robots Kiva para instalar en julio en su centro de distribución en Tracy, California. Una de las razones por las que Crate & Barrel y Diapers.com optaron por los robots Kiva es que estos pueden trabajar en la oscuridad, reduciendo emisiones de carbón y ahorrando dinero en aire acondicionado e iluminación.
 
General Motors y la NASA anunciaron el 14 de abril que desarrollaron en conjunto un humanoide llamado Robonaut 2, que incluye brazos y manos que pueden manejar herramientas humanas. Más tarde este año, R2 viajará a la Estación Espacial Internacional. La NASA dice que el prototipo podría evolucionar para reemplazar a los humanos en caminatas del espacio o en tareas que parecen muy difíciles o peligrosas. GM ahora está esperando nuevos desarrollos de vista, motricidad y sensores tecnológicos para que los robots sean capaces de trabajar al lado de los hombres en las fábricas. Marty Linn, un ingeniero de robótica en GM, dice que las capacidades de Robonaut pueden adaptarse a vehículos eléctricos, que tienen similares tipos de controles electrónicos.
 
El mercado de robots históricamente se dividió entre los robots de uso industrial que se venden por cientos de miles de dólares, y los orientados al consumidor, como la aspiradora iRobot’s (IRBR) de Roomba, que arranca en US$ 160. Los campos están convergiendo, con avances comerciales y militares robóticos bajando al mercado del consumidor mientras los precios de los componentes bajan. El mercado mundial de robots personales –definido como robots de consumidores que tienen alguna inteligencia, usan sensores que interactúan con el ambiente y realizan la función deseada- se espera que mueva US$ 5260 millones en 2015, por encima de los US$ 1160 millones de 2009, según ABI Research.
 
PRESTAR ROBOTS EN LUGAR DE CONTRATAR PERSONAS
Los fabricantes están buscando nuevos mercados. Una serie de robots de videoconferencias están llegando al mercado de la mano de compañías como Anybots, Willow Garage y Vgo Communication, anteriormente conocida como North End Technologies. La lógica es que los trabajadores de otra locación pueden usar Internet para controlar los robots y despacharlos alrededor del lugar de trabajo para encontrar y hablar con un colega. Usando el device de Anybots conocido como QB, por ejemplo, es posible para un operador remoto llegar a un colega y hacerle una pregunta improvisada, replicando de alguna manera las conversaciones no planeadas que surgen en las oficinas.
 
En El Camino Hospital de Silicon Valley, 19 robots completan un rango de tareas, desde llevar y traer medicamentos y comida hasta tirar la basura. Contratar la misma cantidad de humanos para hacer las entregas le hubiera costado al hospital más de US$ 1 millón al año, dice Ken King, VP de Instalaciones y Servicios de Soporte. Tener los robots en leasing de Aethon le cuesta US$ 350.000 anuales, lo que ayuda al hospital a contener los costos y ofrecerles a los pacientes cuidados de salud más baratos, dice.
 
Los robots Tug se hacen valer, dicen en el hospital. Tugette, por ejemplo, recorre los corredores de El Camino Hospital haciendo entregas puntuales, abriendo puertas, llamando ascensores y hablando educadamente con los trabajadores y pacientes.
 
Aldo Zini, CEO de Aethon, dice que los robots de su compañía son usados para trabajos que las personas consideran de mal gusto o arriesgados, como recoger desechos infectados. Hay otro beneficio, agrega: “No se toman descansos ni vacaciones ni hay que pagarles con beneficios”.
 
King es escritora para Bloomberg Businessweek en San Francisco.



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