Prohibir o permitir: esa es la cuestión

Prohibir o permitir: esa es la cuestión

Basta entrar a un blog cualquiera, a Facebook, a Twitter, a YouTube, y verlo: miles de usuarios, a lo largo del día, confesando que están allí divirtiéndose, intercambiando materiales o perdiendo el tiempo, mientras cuidan que sus jefes no los descubran. 05 de Julio 2011

Basta entrar a un blog cualquiera, a Facebook, a Twitter, a YouTube, y verlo: miles de usuarios, a lo largo del día, confesando que están allí divirtiéndose, intercambiando materiales o perdiendo el tiempo, mientras cuidan que sus jefes no los descubran. ¿Qué pasa con el uso de las redes sociales en horario laboral? ¿Está tan extendido como se podría creer a simple vista? Un informe de la consultora de mercado DatosClaros muestra que el 55 por ciento de los usuarios de redes sociales accede diariamente, aunque especifica, luego, que quienes tienen esta frecuencia lo hacen, principalmente, al final del día: al regresar al hogar o luego de la cena. 

Pero los números corren y las encuestas tiran, cada tanto, un dato preocupante. Una reciente, realizada por Panda Security, aunque en los Estados Unidos, afirmó que el 77 por ciento de los empleados de las PyMEs usan las redes sociales en horario de trabajo. Y lo que es peor: una de cada tres empresas reportó haber sufrido alguna infección por malware contagiada desde estos dichosos espacios virtuales.

No obstante estas cifras, Martín Carranza Torres, titular del estudio de asesoramiento legal en tecnología Carranza Torres & Asociados, afirma que “la preocupación en las empresas en estos temas es entre inexistente y muy baja”. Su presunción coincide con los números provistos por un relevamiento de Manpower, firma especializada en Recursos Humanos: nueve de cada 10 empleadores señalaron que las redes sociales no impactan negativamente en la organización y apenas un 26 por ciento de las empresas argentinas tiene una política formal respecto del uso de las redes sociales en horas laborales, muy por debajo de Brasil, el holgado líder regional (55 por ciento).

De acuerdo con el mismo informe, más de la mitad de los que implementaron una medida (el 52 por ciento) afirma que el principal beneficio fue minimizar la pérdida de productividad. “Salvo los casos en que se utilizan para trabajar, por ejemplo, en las áreas de Comunicación, el uso de las redes sociales durante el horario de trabajo puede, en algunas situaciones, implicar un incumplimiento de las obligaciones laborales”, explica Carranza Torres. Sin embargo, aclara: “No conozco un solo caso de despido con causa basado en esto”.

Ricardo Katz es presidente de Prioridad 1, una empresa de monitoreo y seguridad electrónica. “Cuando teníamos libertad en el uso de redes sociales entre nuestros empleados, notamos que se interrumpían las tareas por temas personales, por lo que tomamos como política no permitir el acceso a ningún tipo de red en horarios de trabajo”, afirma. Respecto de la respuesta de los empleados a la prohibición, cuenta: “Al principio, hubo quienes se molestaron: los que las usaban con más frecuencia. Pero establecimos una estrategia de Recursos Humanos donde se explicaron los motivos de la decisión”.

Un especialista en comunicación corporativa que prefiere mantener su anonimato asegura que, si pudiera, la mayoría de los empresarios tomaría algún tipo de acción en contra del uso indiscriminado de redes sociales en la oficina pero que, sin embargo, es más políticamente correcto no ir en contra de la corriente.

Si no puedes con el enemigo...
La sabiduría popular indica que, cuando no se puede con un enemigo, lo mejor es unírsele. Tal vez, con esta premisa es que, más allá de las “posturas”, muchas empresas trabajan en serio para sacar el mayor provecho posible de estas redes. Para Marcelo Moreno, gerente General de Liveware, compañía especializada en Ingeniería de Sistemas, no son un problema, sino una solución. “Internamente, utilizamos SharePoint, de Microsoft, que nos permite generar una red con fotos de los empleados, sus perfiles, foros y blogs”, explica. La compañía se posiciona en las antípodas: “No pusimos restricciones porque confiamos en el uso responsable que nuestros colaboradores puedan darle”, agrega.

Hacia la misma dirección apunta Alberto Laham, presidente de la Nueva Bolsa de Comercio de Salta: “Son parte de nuestra estrategia porque representan un espacio de información muy valiosa para empleados y analistas económicos y financieros”. La organización saca provecho de las redes para contactar inversores, informarlos e interactuar con ellos. “Difundimos análisis técnicos bursátiles por Twitter y Facebook, respondemos consultas y convocamos a eventos”, agrega Laham.

Es que las redes sociales pueden ser, también, una oportunidad para las empresas y no sólo una amenaza. “Ofrecen la capacidad de crear una estructura de trabajo abierta, una cultura en la que se incentiva a los empleados a compartir ideas libre y fácilmente”, apunta Alfredo Fagalde, director General de Manpower Argentina. En el país, un 17 por ciento de los encuestados por la firma aseguró que estas redes pueden fortificar los esfuerzos para la construcción de marca. Otro 16 por ciento sostuvo que fomentan la colaboración y la comunicación.

En la red está el negocio
Yamil Salinas Martínez, responsable de Comunicación Corporativa en Internet y Medios Sociales del Grupo Telefónica, afirma que el uso de estas redes representa una ventaja para la compañía y que alientan a los empleados a formar parte de las comunidades. “Tenemos como objetivo estratégico, a nivel global, liderar las comunicaciones digitales, para lo cual ponemos al alcance de todos los colaboradores la posibilidad de conocer y aprovechar las ventajas que ofrece el estar conectado, compartir, colaborar y aportar conocimiento en línea”, enfatiza.

A partir de 2009, Grupo Telefónica comenzó a profundizar su uso corporativo de medios sociales, tanto de manera externa en relación con los clientes, como lo es la atención 2.0 vía Twitter, Facebook, foros o red de blogs, como puertas adentro de la organización. “Actualmente, tenemos una red social activa para todos los empleados, en la cual compartimos acciones e ideas para celebrar nuestros 20 años en la Argentina”, cuenta Salinas Martínez. “También, estamos desarrollando una nueva herramienta de todos los servicios sociales internos que se lanzará en el primer cuatrimestre de este año”, agrega.

De todo lo anterior, se desprende que la compañía no realiza bloqueos masivos. Sin embargo, existen excepciones, “de acuerdo a la sensibilidad de la función”, según Salinas Martínez. De todas formas, no queda todo librado al azar y la fortuna. “El buen uso de los medios sociales que hacemos como empleados de la compañía está contenido dentro de las políticas corporativas de participación en medios sociales, que ordenan nuestro rol en el ambiente digital para los colaboradores del grupo en todo el mundo”, concluye. 

Asuntos privados
Las redes sociales están generando un efecto cascada: cuantos más usuarios hay, más empresas realizan acciones. Y cuantas más compañías se comprometen, a más firmas arrastran: organizaciones con las que realizan negocios, clientes, proveedores... “Para nosotros, son una herramienta de trabajo que nos permite mantenernos en contacto con algunas de las organizaciones con las que interactuamos”, cuenta Gustavo Pérez, director y socio de Dessur EVT, empresa de turismo receptivo. “De todas formas, el acceso a estas herramientas está habilitado sólo para algunos empleados”, advierte. La empresa emplea los perfiles de su sistema operativo para restringir los permisos de instalación de aplicaciones o bloqueando el acceso a determinados sitios de Internet. Maximiliano Vaccaro, director de Digital Media en Discovery Networks Latinoamérica, asegura: “Muchas empresas ya comenzaron a entender y capitalizar las plataformas sociales, principalmente, con fines de marketing, aunque algunos pocos ya encontraron, incluso, la forma de hacer dinero a través de ellas”.

En América latina, Discovery Channel tiene más de 150.000 usuarios que siguen la señal por Facebook, YouTube y Twitter. “Si bien para nosotros el uso empezó siendo netamente promocional, hoy, constituye también una línea de comunicación directa con nuestra audiencia, lo que nos brinda no sólo un canal de opinión sino de investigación y prueba de nuevos productos”, agrega el ejecutivo. 

Otra punta del iceberg que queda hacia el exterior tiene que ver con el creciente número de opiniones que los empleados de empresas vierten en redes sociales sobre las compañías en las que trabajan o acerca de sus directivos.

“Castigar laboralmente a un empleado por las opiniones vertidas en una red social, incluso, públicamente, resulta algo inquietante”, apunta Carranza Torres. Para fortalecer sus dichos, el abogado trae un ejemplo para nada virtual: “Si alguien, en un bar, habla con un amigo y critica a su jefe o a su empresa y justo un jefe pasa por ahí, ¿puede despedirlo por eso?”. Seguramente, no, concluye el especialista, ya que esa intrusión en el ámbito de privacidad del empleado sería completamente ilegítima, tanto como violar sus apariciones privadas en la red, añade Carranza Torres.

Entusiasmo y desazón 
Tiempos muertos de los empleados y oportunidad para hacer nuevos negocios. A diferencia de lo que ocurre con cuanto se publica en Facebook, la más popular de las redes sociales, lo que sucederá en la relación entre este universo y las empresas todavía no puede ser etiquetado.



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