Primer año de examen para Obama

Primer año de examen para Obama

El presidente de los Estados Unidos cierra sus primeros 12 meses en la Casa Blanca con significativos logros: haber sacado a flote a la economía norteamericana y conseguido un avance clave para la aprobación de su reforma de salud. Sin embargo, deja también deudas por saldar. El desempleo, dos guerras y la ley migratoria. Sus desafíos para 2010. 15 de Enero 2010

La “obamanía” dejó entrever una luz de esperanza en la alicaída economía de los Estados Unidos. Pero las expectativas que se generaron a su alrededor fueron, quizás, magnánimas. El entusiasmo generalizado de la campaña presidencial de 2008 se transformó en una visión más cautelosa de la salida de la crisis financiera internacional en 2009. Barack Hussein Obama concluye el 20 de enero su primer año de gobierno: un cuarto de mandato que se cumple con significativos logros, pero también con cuentas pendientes y grandes desafíos.

Los primeros 365 días de Barack Obama en la Casa Blanca estuvieron signados por una crisis financiera que, paso a paso, debió afrontar a lo largo de 2009. Y aún hoy, la sigue enfrentando. “La caída del respaldo a Obama, que en un momento fue del 80% y ahora está por debajo del 46%, se explica por el hecho de que en la primera etapa de su gobierno tuvo que enfrentar las consecuencias de una crisis económica”, afirma Jorge Castro, director del Instituto de Planeamiento Estratégico. Sin embargo, con la aprobación de un millonario plan de estímulo, en el tercer trimestre de 2009 la economía empezó a mostrar resultados positivos. Superó la recesión y el PBI subió un 2,2%. Una vez más, los Estados Unidos (EE.UU.) se posicionó en la senda del crecimiento, mientras que, paralelamente, se profundizó la salida de la crisis. Asimismo, el gasto de los consumidores -motor principal de la economía- creció un 2,8% en el mismo periodo, según el Departamento de Comercio de ese país.

En la actualidad, las consecuencias de la crisis representan los desafíos futuros más relevantes para el mandatario norteamericano. El más importante es el alto desempleo, que todavía se mantenía firme en el 10% en diciembre de 2009. “Si bien los efectos más severos de la crisis parecen haber disminuido, el país mantiene la mayor tasa de desempleo en los últimos 27 años”, especifica Raúl Ochoa, especialista en relaciones comerciales internacionales de la Fundación Standard Bank.

Otro de los ecos del tsunami económico es el déficit fiscal. Según Ochoa, “no puede seguir indefinidamente con el déficit que está acumulando. Desde fines del gobierno de (George W.) Bush hasta la actualidad, el déficit fiscal se triplicó. Actualmente, se ubica en u$s1,5 billones”. El incremento de esta deuda -que representa casi el 10% del PBI norteamericano- encuentra su explicación en las medidas que se tomaron para salvar a bancos y empresas de la debacle global. No obstante, el analista considera que los “dilemas” que se le presentan a Obama a la hora de controlar el déficit no son menores. “Para bajarlo tendría que realizar un ajuste en los impuestos al consumo de combustibles, pero es una medida impopular. También debería bajar los subsidios, pero tiene un 10% de desempleo. Hacer una reforma fiscal en pleno año electoral no es de lo más aconsejable”, agrega Ochoa. (ver recuadro).

El incremento de impuestos y la reducción de gastos en defensa serían dos de las medidas principales que ayudarían a cumplir uno de los principales objetivos económicos de Obama a mediano plazo: reducir el déficit fiscal a la mitad para 2013. Pero más allá de las medidas pendientes en el ámbito económico, la política exterior de Obama fue cuestionada al no despegarse de la línea de su predecesor en términos de defensa. No sólo aplazó la retirada de Afganistán para junio de 2011, sino que en diciembre de 2009 comenzó el despliegue de 30.000 soldados, que se sumarán a los cerca de 68.000 que el país ya mantiene en la república islámica. Carlos Escudé, politólogo e investigador del Conicet, considera que el presidente de los Estados Unidos es “el hombre más poderoso del mundo, aunque padece de una enorme impotencia. Tiene que administrar los destinos de una hiperpotencia que no puede retirarse de los escenarios mundiales en los que está comprometida sin generar un vacío de poder que podría ser destructivo para su propio interés y para la paz mundial”. Para el especialista, adjudicarle el Premio Nobel de la Paz fue un “intento de manipulación política” por parte de la academia noruega. “Obama hizo lo que tenía que hacer: aceptó el Nobel y mandó más soldados a Afganistán”, dispara, polémico, Escudé.

El intento de atentado contra el vuelo de Delta Airlines, que cometió un estudiante nigeriano presuntamente entrenado en Yemen por el brazo local de Al Qaeda, hizo que Obama reafirmara que los EE.UU. aún sigue en guerra contra el fundamentalismo. La paz todavía deberá esperar.

Asignaturas para 2010
En el Congreso de los Estados Unidos, la agenda doméstica de Obama manifiesta un lento andar. En un año signado por los desafíos, deberá tratar y definir tres leyes de suma importancia que marcan los compromisos asumidos en su campaña. La más importante y revolucionaria es la reforma de salud, que luego de una votación histórica en el Senado que aprobó los cambios más importantes, debe volver a la Casa de Representantes por una serie de modificaciones antes de ser promulgada.

Con el principal objetivo de universalizar el sistema de salud, esta reforma habilitaría a 45 millones de habitantes norteamericanos a obtener una cobertura médica accesible. Una de las grandes innovaciones es que las aseguradoras privadas no podrán negarse a darle cobertura a quienes ya padezcan enfermedades. “Como principal tema de su agenda doméstica, es probable que se logre, incluso, antes de que presente su informe sobre el Estado de la Unión en el Congreso, a fines de enero. Es un tema que está pendiente desde la década del 30”, afirma Castro.

No obstante, la prioridad en la ley de salud le dejó a la administración Obama otra cuenta pendiente para 2010: el proyecto de ley de reforma migratoria, que propone resolver la situación de la población indocumentada en el país. Eduardo Amadeo, ex embajador argentino en Washington y diputado nacional de Unión PRO, explica que el proyecto del presidente norteamericano propone “tiempos de espera y adecuación” para que los inmigrantes se legalicen de forma paulatina y evitar que ingresen al país de manera desordenada. “La realidad es que Obama no tiene espacio político para llevar dos leyes tan conflictivas al mismo tiempo. Es correcto que haya postergado la de inmigración, porque la de salud fue mucho más central en su campaña”, sostiene Amadeo.

Otra norma clave que actualmente está en discusión en el Senado es la de energía y medioambiente, una ley atravesada por la problemática del cambio climático. Según expresa Ochoa, la norma busca “establecer impuestos a las emisiones, con una implementación gradual para las industrias, e incentiva el uso de energía renovable para empresas y households”. Una de las metas principales es reducir un 17% las emisiones de gases del efecto invernadero para 2020, comparadas con los niveles de 2005. “Más del 60% del consumo de petróleo en los EE.UU. es importado. Obama plantea que el país no puede seguir dependiendo de un recurso provisto por países adversarios, como son los árabes, Venezuela y Nigeria”, dice Ochoa.

La mirada al mundo
La apertura al diálogo con el resto de los países es una clara diferenciación entre la administración del republicano Bush y el demócrata Obama. “Debido a la crisis, finalizó la unipolaridad hegemónica de los EE.UU., que duró 17 años, y emerge una nueva plataforma de gobernabilidad que es el Grupo de los 20, donde comparte las decisiones estratégicas con un grupo de países emergentes”, destaca Castro. Si bien la última reunión del G-20 en Londres no cumplió con las expectativas, desde el punto de vista económico, comercial, financiero y tecnológico, el grupo ha mostrado mayor integración que en el pasado.

También la relación con China será una prioridad en 2010. Con una correlación de fuerzas que ha balanceado aún más el poder en el globo, el gigante asiático superó en 2009 a Alemania y se convirtió así en el primer exportador mundial, según la OMC. Para Diego Guelar, ex embajador argentino en los EE.UU., la relación con China “estará en el tope de la agenda por los próximos 30 años. No resulta un dato menor que el 67% de la reserva china corresponda a bonos del Estado norteamericano. Sin embargo, los países aún no logran ponerse de acuerdo en temas como el cambio climático, la aplicación de sanciones a Irán por la proliferación nuclear y la receta a aplicar contra la crisis económica.

Entre la mayor potencia militar del mundo y la región más desigual del planeta, las relaciones varían según cada país. El presidente de América latina más admirado por Obama es el brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva. No es casual que haya sido el primer mandatario de la región que lo visitó formalmente en Washington para conformar una nueva agenda entre ambas naciones. Otro de los países que está cerca de los EE.UU. es Colombia. El año pasado, ambos firmaron un polémico acuerdo de cooperación militar que posibilitará el acceso de tropas estadounidenses a por lo menos siete bases colombianas para el combate de la guerrilla y el narcotráfico. En este contexto, la Argentina no pareciera estar entre las prioridades de Obama. Guelar sintetiza: “No somos ni Chile, por su cercanía comercial, ni Venezuela por su lejanía ideológica. Tenemos una relación cordial pero sin confianza”.

Si bien Obama posee una larga lista de cuentas pendientes, 2010 podría ser un gran año para él, una vez que las promesas de campaña se concreten en hechos. “Puede decirse que en el contexto de grandes limitaciones sobre las que no tiene control, está cumpliendo acotada y modestamente con los objetivos que se planteó”, concluye Escudé. z we

Noviembre 2010, su segunda prueba electoral
Además de la abultada agenda del mandatario norteamericano, el 2 de noviembre de 2010 se llevarán a cabo las elecciones de medio término, en las que demócratas y republicanos pelearán por la mayoría en el Congreso. Se renovará la totalidad de la Casa de Representantes -435 bancas- y en el Senado 36 de las 100. Actualmente, los republicanos enfrentan a Obama en los temas centrales de su agenda, desde el plan de estímulo económico hasta el plan de salud. En esta oportunidad, pelearán para recuperar la fuerza que perdieron en el Congreso en 2008.

Por su parte, los demócratas enfrentarán estos comicios con mayoría ajustada en el Senado y en la Cámara Baja. Hoy día, la Casa de Representantes está compuesta por 242 demócratas y 193 republicanos, mientras que el Senado está compuesto por 58 demócratas, 40 republicanos y dos independientes. "Si bien Obama tiene mayoría en el Senado, quedó por debajo de los 60, con lo cual posee dificultad de tratar los temas en forma rápida. Con un Congreso en contra se le haría muy difícil gobernar. Son muy importantes estas elecciones, pues Obama posee mayoría finita: un hueco lo pondría otra vez en dificultades", asegura Raúl Ochoa, de la Fundación Standard Bank.



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