"Prefiero el peso antes que el euro"

Para Eduardo Elsztain, presidente de IRSA, las monedas emergentes son la prioridad. 23 de Julio 2010

El bajo perfil de Eduardo Elsztain es inversamente proporcional a la importancia de las empresas que lidera. Alto Palermo es la propietaria de los principales shoppings del país, con ventas anuales por $ 374 millones, de acuerdo al último ejercicio, cerrado el 31 de marzo. IRSA, uno de los mayores grupos inmobiliarios, con ingresos consolidados por $ 952 millones. Y Cresud, dedicada al desarrollo y explotación de propiedades rurales destinadas a la producción de soja, maíz, trigo, carne y leche, tiene ingresos consolidados por $ 1203 millones al año. En tanto, se convirtió también en presidente del Banco Hipotecario –con activos por $ 11.300 millones– desde 2009 ya que IRSA, la empresa que también dirige, es su principal accionista privado. En un mano a mano con APERTURA, Elsztain analiza negocio por negocio cuál es su situación actual y refleja dónde cree que están las oportunidades en torno al crédito y, también, a la inversión.

¿Qué proyectos maneja para Cresud?
Es una compañía que el año próximo cumplirá 75 años y, este año, 50 de cotización bursátil en Buenos Aires. La compramos en 1994 y la capitalizamos con la estrategia de invertir en campos, producción agrícola básica, granos, carne y leche, además de distintos desarrollos. Lo que pasó en la empresa fue impresionante. Cuando uno piensa en estos últimos 15 ó 16 años, pasó de tener siete campos a haber invertido en más de 25. El primer período fue de adquisición y desarrollo de tierras, inversión en tecnología, exploración de nuevas áreas en la Argentina, sólo por citar algunas de las tareas. La primera década fue concentrada casi en su totalidad en el país y, en lo que va de los últimos cinco años, dimos un paso que tiene que ver con la salida de Cresud a replicar la estrategia de explotación agrícola en Brasil, Paraguay y Bolivia. Creo que los mejores frutos de Cresud los veremos en esta década porque lo que nosotros planteábamos hace 15 años  en el primer road show era un gráfico que mostraba el crecimiento poblacional del mundo, un incremento pequeño en el ingreso per cápita en economías emergentes, que es el primer ingreso marginal y se destina a una mejor alimentación, y, en esa oportunidad, el banquero que nos llevó no lo creía. Estoy convencido de que esta tendencia afectará muy fuerte la demanda. 

En la Argentina, debido al contexto macro y a la pelea que hubo con el campo, ¿se afectó el negocio de Cresud?
Sin lugar a dudas, todo el tema del campo afecta porque el negocio de Cresud, principalmente, es el campo. Creo que  es uno de los sectores más competitivos que tiene el país, uno de los más transparentes. Uno ve a Cresud como un gran productor y, sin embargo, no creo que ninguno de los productos que hacemos tenga más del 1 por ciento del mercado, por lo que participan gran cantidad de jugadores. Es uno de los centros importantes de generación de riqueza y el conflicto fue un período donde sufrió el sector. Piensen que, en los últimos años, se sufrió el conflicto, más el sufrimiento de la sequía, pero creo que el país es el campo. De alguna manera, el sector se recompondrá y veremos una década en la que esta actividad será muy dinámica. Deberíamos aprovechar no sólo productos básicos, sino también la cadena de valor integrada.

En el caso puntual de Alto Palermo, ¿cómo fue la experiencia con DOT Baires? 
Para nosotros, hacer una obra, como la del DOT, era hacer una inversión muy grande y una apuesta en un momento en el que estaban parando todas las inversiones. Creo que las obras quedan. Por entonces, tuvimos dos o tres reuniones de directorio, en las que pensamos si había que postergarlo o suspenderlo y nos fue muy difícil terminarlo porque era un momento en el que el acceso al crédito era extremadamente restringido. Y lo terminamos. Ahora, ya cumplió un año y el DOT, realmente, es un shopping que los fines de semana está entre los top de la Ciudad y, en la semana, sigue estando todos los días entre segundo, tercero o cuarto. O sea, se colocó como un producto en la Ciudad con sólo tener un año. Desde el punto de vista de resultados, es excelente. Está muy bien ubicado y nos queda, todavía, la futura expansión porque compramos un edificio al lado, que es el edificio Philips. Probablemente, en los próximos tiempos, pensemos cuál es la mejor alternativa para aprovecharlo. 

¿Le preocupa la inflación?
Yo creo que la inflación está, no hay duda de que hay un incremento de valores. Cuando medimos, lo hacemos en ventas año contra año. También medimos ticket contra ticket. Con lo cual, se puede comparar qué cosas crecen en volumen y cuáles, en valor. El sector del consumo ha sido dinámico este año. Hubo crecimiento y después, de alguna manera, que si afecta la inflación o no, es un sector que tuvo una expansión, sobre todo, en la salida de la crisis. Creo que los planes que se aportaron a las familias también generan mayor oportunidad de mercado de consumo y, cuando me preguntan a mí cómo veo yo la inflación, el índice más parecido a lo que nosotros tomamos como indicador es el crecimiento de venta año contra año de una tarjeta líder para poder ver qué hace el público en general.

¿Usted cree que es sostenible el crecimiento del consumo en el ritmo actual?
Es una pregunta difícil de contestar. En la medida que haya crédito como hay en este momento, seguirá creciendo. Y creo que está centrado mucho más en la confianza del argentino que en otra cosa. Tenemos un sistema en el que el argentino vive en este país y, durante más de tres décadas, sostuvo sus finanzas fuera de él, lo cual, para mí, es una enfermedad que algún día, algún gobierno o un político, podrá capitalizar. Es como si fuera una conexión en la que el riesgo físico juega menos que el financiero. El riesgo financiero de corto plazo es colocarse en 30, 60 y 90 días. Que es donde hay mucha gente que, ante una circunstancia en la que la híper velocidad de crecimiento monetario de los mercados americanos, el dólar y el euro, generan que el argentino, de alguna manera, corra un riesgo de corto plazo. En esa liquidez que tiene todo el sistema bancario de corto plazo, el sector que más beneficio tiene es el de consumo porque es un crédito corto. Cuando el argentino toma ese riesgo, a pasar de 30, 60 ó 90 al año, o a los cinco o a los diez, el próximo gran paso será el acceso a la vivienda. 

¿En eso están trabajando ustedes?
Pero no lo puede trabajar nadie individualmente, tiene que ver, casi, con una situación cultural. Hasta que el ciudadano nos diga: “Vivo acá y ahorro acá”. Hasta que nosotros no tengamos la conciencia local, es imposible que ninguna institución pueda financiar a 10 ó 20 años, si todas las finanzas de largo están en otro lugar. Hoy, uno tiene un acceso al crédito de corto, que es el de consumo. Pero lo más sano sería poder tener finanzas del argentino de largo y acceso a algo más necesario, que tiene que ver con la vivienda. Esa es mi visión.

¿Qué balance hace de la inversión que realizaron en el Banco Hipotecario?
Hemos creado un paquete de préstamos muy importantes. Hicimos un convenio, que es de público conocimiento, con la ANSeS, en el que hemos dado más de 5000 hipotecas en los últimos meses. El banco salió muy fortalecido después de la reestructuración. Es un banco de muy fuerte patrimonio. Para mí, si bien es cierto que este año fue muy importante el programa con la ANSeS, para nosotros, fue mucho más importante haber tenido más de $ 70 millones en la Argentina, colocados a largo plazo por ciudadanos en forma voluntaria, porque implica contar  con ahorro de largo plazo para acceder a la vivienda. O sea que, para nosotros, el gran desafío, en el que estamos trabajando, es desarrollar un producto de cédula hipotecaria, que es un instrumento financiero de ahorro en el país, cuyo fin es el desarrollo de vivienda. 

Y la cédula sería una herramienta para…
En la cédula hicimos las emisiones más grandes. Pero, comparado con la época de estabilidad argentina de hace 50 años, es una gotita. O sea, el nivel de demanda hoy de crédito de vivienda es mucho más grande. Lo que está frenándolo es el temor. El temor a la pérdida de valor de la moneda por el ahorrista es un desafío. 

El nuevo contexto de Europa abre también oportunidades, por ejemplo, en España, sobre todo en ladrillos...
Seguramente haya alguna idea para estudiar. Pero no anticipamos nunca futuros movimientos, hablamos con hechos.

Se habla mucho hoy del dólar y del euro, ¿cuál es su percepción?
A mí, aunque no lo crean, me gusta el peso. Me gustan los pesos de monedas emergentes. Me gustan los pesos de países con productos básicos, que serán demandados en la próxima década. O sea, me imagino que  el dólar australiano, el peso chileno o la moneda brasileña... Todas estas monedas serán monedas más firmes. Creo que las economías centrales están creciendo más lentamente. Tienen déficits fiscales muy altos, déficits comerciales también altos y son monedas que, de alguna manera, perderán  valor. Hay una tendencia de mucha gente colocándose en metálicos. O sea, si uno ve lo que pasó en los últimos cinco años, el oro fue de 300 a 1100 y es, también, una forma de ahorrar más conservadora. 

¿Es importante el canje en lo que usted plantea del largo plazo? 
Yo creo que lo del canje es terminar un capítulo traumático. En la década de 2001, la crisis de 2002 tiene que tener un fin. La discusión de si en el canje se pagó mucho o poco, para mí, es una discusión difícil de opinar. Pero creo que darle una salida, finalmente, a los que compraron deuda argentina es poner un capítulo que, por lo menos, se  cierre a algo que parece que es un paso que favorecerá al país. Para mí, que la Argentina pueda terminar esta transacción y volver al mercado de crédito voluntario es un valor, sobre todo, cuando las economías más desarrolladas están con un nivel de tasa cercano a cero. Creo que la Argentina, ordenándose, puede acceder a tasas mucho más bajas y eso, sin lugar a dudas, favorecería el clima negocios de todas las compañías. O sea, es raro que una compañía pueda acceder a una tasa inferior al Soberano. A pesar de que, a veces, se han dado algunas situaciones, la lógica dice que ninguna compañía logra mejor crédito que el país, entonces, en la medida en que el país vuelva a acceder a un crédito en mejores condiciones, a las compañías argentinas les podrá servir. 

Se habla mucho del marco jurídico, de las reglas locales... ¿Usted cree que hoy el escenario está propenso para invertir?
Nosotros venimos invirtiendo en el país desde hace 30 años. Entiendo que somos un país difícil de entender para el extranjero. Tenemos muchos vaivenes y creo que el día que nos entiendan, el país tendrá otros valores. Me parece que parte de nuestra propia incomprensión hace que todo tenga un valor deprimido. Yo creo que el país tiene un valor muy importante, que las elecciones en el país tienen oportunidades concretas. Creemos que la Argentina tendrá una década muy buena. Estamos yendo en el camino de las reglas que exigen los mercados.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos