Praga de a pie

Praga de a pie

La capital más elegante de Europa del Este propone caminatas imperdibles para descubrir sus pequeños rincones llenos de encanto. 05 de Noviembre 2010

Hay dos maneras básicas de planear una recorrida por las principales ciudades y puntos turísticos de la Europa Central y del Este: entregarse a la comodidad y el corsé de un tour, o lidiar con la saludable libertad de viajar por cuenta propia. Ambas tienen ventajas y desventajas que sólo el gusto personal podrá resolver. A favor de los paquetes habrá que decir que, al tratarse de países que rara vez se transita y en los que suele existir una importante brecha idiomática (no todo el mundo habla inglés y mucho menos castellano), tener todo más o menos resuelto de antemano puede ahorrar dolores de cabeza (y también dinero). Pero en cualquier caso, cuando se trata de ciudades como Praga, la variante independiente o la organizada tienen que contemplar sí o sí, el walking tour, el paseo a pie, la caminata o el término que uno prefiera. La cuestión es que el espíritu de la ciudad se vive al nivel del suelo y a paso de hombre, o incluso mejor, en bicicleta. Pero nada de buses turístico. A lo sumo, algún paseo en lancha por el río, pero como complemento.

La bellísima ciudad de Praga, nacida a orillas del río Moldava, seduce desde sus calles con aires góticos. La Staré Mesto (Ciudad Vieja) cuidadosamente restaurada da un tono especial al ambiente. Praga se recorre yendo y viniendo de un lado al otro del Moldava. Y el punto para hacerlo es el Puente de Carlos, desde donde se llega al Castillo y a la Catedral de San Vito, donde además se logra acceder a los mejores miradores de la ciudad.

Aquí, un paseo que no debe dejarse de lado es la recorrida por la calle de los Alquimistas. En realidad toda la zona es un todo indivisible, porque el placer de recorrer esta callejuela no reside solamente en pasar delante del número 22, donde Franz Kafka alquilaba una casa junto a su hermana Ottla, sino también en sentirse dentro del Castillo y cobijado por las agujas que hieren el cielo al coronar la catedral. También la calle Jan Neruda, que remite al gran poeta checo (del cual el chileno Ricardo Neftalí tomó el apellido de su pseudónimo como homenaje) que cantó las bellezas de este barrio, conduce al barrio Malastrana para aproximarse al castillo más grande y ecléctico del mundo.

Es que las sucesivas construcciones se encadenan unas con otras al punto que para llegar a la Catedral de San Vito hay que atravesar dos patios. La catedral es llamativa por varios motivos. Para empezar si bien es católica, nunca ha pertenecido a la Iglesia, sino que es propiedad estatal desde que Carlos IV y el arquitecto Matías de Arrás comenzaron la construcción en el siglo XIV. En segunda instancia, la combinación de líneas góticas con un emplazamiento románico también llama la atención. Y, finalmente, sus campanas son motivo de numerosas historias. Segismundo es el nombre de la mayor campana de la República Checa. Se trata de una enorme pieza de 17 toneladas y es obra del fundidor Tomás Jaros, quien la firmó en 1549. Dice la historia que Jaros se ahorró varios contratiempos al fundir la campana dentro del mismo Castillo, ya que en esa época las campanas no podían ser tocadas por mujeres, animales ni seres impuros, de modo que la penosa tarea de trasladarla le correspondía a mozalbetes castos y puros. Segismundo es, además, una campana delicada, ya que su decoración se inspiró en la obra de Alberto Durero dedicada la Virgen María. Pero si algo no es la gigantesca campana es ser irrompible. Hace algunos años, el badajo de la campana (de 400 kilos) se rompió y todos vieron en el suceso un anuncio nefasto. Tiempo después graves inundaciones afectaron al país, confirmando los temores populares. Lo interesante del caso es que si una campana se rompe alguien tiene que arreglarla. Y allí fue don Petr Manousek, campanero él, hijo y nieto de campaneros, a fundir otro badajo de 2,70 metros de alto.

Claro que Segismundo no es la única campana, también están Venceslao, Juan Bautista y José, todas nacidas en el siglo XVI, ya que las originales se destruyeron en un grave incendio en ese mismo siglo. Un dato más: si hay campanas, alguien tiene que hacerlas repicar y para ello hay nada menos que 40 voluntarios que desempeñan esta tarea como hobby. Es que Praga es una ciudad fantástica, también porque su gente es única.

Datos útiles
Cómo llegar: Se pueden conseguir vuelos con escalas en San Pablo o Santiago y transbordo en Frankfurt, Londres o Roma desde u$s 1650 ida y vuelta en clase turista. Vuelos con solo una escala se pagan a partir de u$s 2000 a través de compañías europeas como Air France, Alitalia, British Airways, Iberia o Lufthansa.

Dónde dormir: Una buena opción es elegir un hotel que no pertenezca a una cadena internacional, como pueden ser el William o el Nabuco, con tarifas que rondan entre los u$s 60 y u$s 85. En las cadenas como Marriott, Hilton o Sheraton, rondan los u$s 185 por noche.

Walking tours:
http://www.livingprague.com/freewalk.htm
http://www.praguewalks.com/
http://www.prague-walkingtours.com/



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